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El ratón y el gato
Dijo el zarapico: "Dicen que en una tierra había un religioso en una choza, y eran los homnes muy pagados de aquella choza y de le dar de sus comeres. Y habían y muchos mures que le venían a comer su vito, y hubo el religioso un gato, y atólo en la choza por amortarlos y por matarlos dende. Y entre aquellos mures había un mur que era muy grande y muy fuerte, y más atrevido que todos, y cuando vido al religioso atar el gato en la choza, sopo que faría y él mal de morar con el gato, y llamólo y díjole: "Yo sé bien que el religioso non te tiene si non por matar a mí y a mis compañeros, y yo amo tu compañía y tu solaz y quiero haber tu amor por ser seguro de ti y de tu artería. Y moraré aquí con placer de ti, y prométote que te non encubra mi buen consejo nin el pro que te pueda facer". Dijo el gato: "Bien entiendo lo que dices, y por que tú hobiste sabor de mi amistad, yo te fago tal pleito que te yo non busque mal; empero non te quiero prometer lo que te non podré tener, ca el religioso me fizo fiel de su choza, y me compró por desmanar el daño que le facías, tú y tus compañeros, y yo nunca le seré traidor, contra lo que cree de mí. Onde es menester que busques por donde salgas a los campos o a otra morada de las que son aquí enderredor, si tú quisieres que sea yo tu amigo, ca ser lo he en otro lugar. Y si así non lo ficieres, non habrás de mí homenage nin seguranza, ca yo non podré estar que lealmente non sirva a mi señor en lo que me puso por guardar". Dijo el mur: "Yo te comencé a rogar y pedir por merced, y tú debes rescebir mi ruego, y non quieras que vaya sin tu amor".

Dijo el gato: "Derecho es que yo resciba tu ruego, y facer lo que tú quisieres; mas ¿en cuál guisa lo faré? Ca vos todos los mures vos ayuntades contra mi señor, y él es muy sañudo contra todos vosotros; y si yo non le fuere leal en vos matar, temo que me matará. Onde te apercibo, y te aconsejo que te mudes desta casa, salvo y seguro para donde quisieres, y dote plazo de tres días a que busques buen lugar en que te acojas y donde mores. Y yo ir te ver y requerir, y mostrar te he mi amor más que tú me pediste". Dijo el mur: "Fuerte cosa es dejar el homne su lugar; mas estarme he yo en mi forado, y guardar me he de ti cuanto pudiere". Y cuando fue otro día salió el mur del forado para buscar su vianda, y vido lo el gato, y non se le movió por non le falsar el plazo que le diera, y fue en esto el mur engañado, y salió muchas veces. Y cuando el tercero día fue pasado, estando el gato en celada, salió el mur a andar por la casa, y saltó el gato en él y matólo.

Y yo non te di este ejemplo si non por que sepas que el homne entendido non debe refertar la palabra de su amigo leal, nin tener por dura la palabra del castigador; ca dicen que tal es la palabra del leal amigo, en cuanto la ha por dura el consejado, como la melecina amarga que tuelle al cuerpo la mala enfermedat. Y tú guárdate y non seas engañada en el amor que te muestra tu marido; ca si lo matares verás luego la folgura manifiestamente y habrías mejor marido con que mejor placer hobieses". Y cuando oyó la fembra lo que le dijo el zarapico, hubo muy grant pavor; empero prísole gana del marido nuevo que le prometiera, y dijo: "Entendido he lo que tú dejiste, y non te sospecho en nada, y lo que tengo en corazón de amor contra ti me muestra el amor que tú me has, ca yo sé bien que tú non me aconsejarías tan desabridamente y tan esquiva si non con amor y con lealtad que me has. Y si fuese esto que me consejas cosa tal de que hobieses mayor pro de ti solo sin mí, debíalo facer por tu amor y seguirme en tu voluntad, cuanto más seyendo cosa en que yo he parte. Mas ¿con qué guisa podré yo matar a mi marido y con qué podré con él?"

Dijo el zarapico: "Yo te mostraré una arte tal, que si la ficieres recabdarás lo que quisieres". Y dijo la fembra: "¿Cuál es?" Dijo el zarapico: "Yo sé en Fulán lugar un piélago do hay muchos peces, y andan ahí muchos pescadores. Y cuando pescan algunt pece grande toman una estaca y espetan lo en ella desde la cabeza fasta la cola. Y tú vete a aquel lugar, y toma uno de aquellos peces que así vieres, y tráelo al marido y dágelo a tragar, y cuando lo tragare, atravesar se le ha el estaca en la garganta y morrá". Y fizo la fembra cuanto le aconsejó el zarapico, y voló y fuese allí donde los pescadores andaban, y tomó un pece de aquellos espetados, y adujo gelo y puso lo cerca del maslo su marido. Y él tragólo, y rompióle el palo la garganta, y murió. Y fincaron el zarapico y la fembra en uno algunos días, y él mostrábale grande amor y facíale grande honra.

Desí demandó ella al zarapico el marido que le prometiera, y él voló y fuese a un árbol que era y cerca, y falló un lobo cerval que buscaba qué comiese, y llamólo y díjole: "Cuitado, ¿qué has y qué es lo que quieres?" Dijo el lobo: "Busco de comer". Dijo el zarapico: "Yo he una amiga de las garzas, la más gorda que ser puede, y quiero la engañar de guisa que te la traiga a la cueva, ca es de Fulán lugar. Pues vete a aquella cueva y estáte y en celada, y cuando llegare la garza allá, salta en ella y mátala". Y fizo así el lobo cerval, y fuese para la cueva y metióse en celada.

Y tornóse el zarapico a la fembra y díjole: "Fue a un garzo que es mucho mi amigo en Fulán lugar, y díjele de ti cuánt fermosa eres, y cuánt enseñada, y cuánt complida, y del amor que has comigo, y del lugar en que somos, y de cómo has menester marido; y rogóme que te llevase a él, que te quería ver. Y vayamos para él". Y ella acordóse con él, y volaron amos y llegaron a aquel lugar. Y dijo el zarapico a la fembra: "En aquella cueva yace, y si agora non es ahí, luego verná". Y ella, con deseo del marido, fuese luego para aquel lugar. Y el lobo que yacía en celada saltó en ella detrás de una peña do estaba, y levóla en la boca y matóla.

Y este es el ejemplo del que se fía por el aparcero falso, que se non debe fiar, cómo peresce".
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