Sobre el cine, la inteligencia artificial, y el trabajo de Pedro Alonso Pablos
21 de Febrero de 2024; redacción Arscodex
En estos días la conocida como inteligencia artificial, la IA, esa tecnología que es capaz, cada vez más, de "pensar" o desarrollar trabajos reservados anteriormente solo para el intelecto humano, se está comenzando a manifestar sobre la faz de la tierra. Ello está propiciando un ambiente de disrupción total que va a influir en la ética, las leyes, las artes, la ciencia... Todo, en definitiva. En este artículo nos vamos a centrar en la relación del trabajo del que escribe, Pedro Alonso Pablos, con la IA (inteligencia artificial).
Pues bien, ha sido en 2022 cuando el mentado Pedro, o sea yo (me menciono a mí mismo), he sido capaz de lanzar una película largometraje, Kaptavita, que ha sido íntegramente hecha por mí mismo, vista desde el prisma de la tradición cinematográfica, ya que en los títulos de crédito solo figura mi propio nombre (repetido varias veces, todo sea dicho, para cada apartado).
Bueno pues este hito, que no había sido logrado hasta ahora, surge, históricamente, apenas unos años antes de la eclosión de la inteligencia artificial mentada, a través de la que se van a poder hacer vídeos fácilmente, incluso películas largometraje, solo introduciendo sencillos comandos, por una persona o grupo reducido de personas.
O sea que en el futuro habrá creadores que mediante una secuencia de comandos creen películas completas apoyados por estas tecnologías, de tal manera que el crédito que antes le negábamos a las herramientas de diseño o programas de asistencia a la edición musical, no va a poder obviarse y vamos a tener que mencionar dicha máquina como creadora efectiva de la supuesta película futura que se haga así.
Esto supone un cambio, y como en todo, habrá que situar "la línea roja" en alguna parte, y esta línea roja se sitúa en que el crédito de la película futura no va a poder dejar de mencionar a esa máquina, ya que ha creado el 90% de la imagen y sonido que estaremos viendo.
Como hemos dicho esto tiene trascendencia legal, ética, y de otros ámbitos que obviamos en este preciso momento para centrarnos en el trabajo de Pedro Alonso Pablos como cineasta.
Pues bien, siempre "lamiendo el poste" del devenir de los acontecimientos (ya creó el que escribe el primer programa de entrevistas de internet siete meses antes de la fundación del portal de vídeos para internet Youtube, cuya existencia podría haber arruinado el hito comentado), siempre "lamiendo el poste" del devenir de los acontecimientos, como decimos, llega esta vez Pedro y crea la primera película hecha solo por un ente, ya sea humano o máquina, muy a la sazón de lo que ocurrió la vez pasada, "lamiendo el poste", como se suele decir (y como he dicho ya varias veces aquí mismo), ya que un año o dos más tarde las máquinas podrían haber arruinado este otro hito igualmente.
Pues así están las cosas. Estamos hablando de hitos, y en esta circunscripción, la de los hitos, el que escribe se alegra de haber dado con uno que vale también un montón, se trata de haber hecho la primera (y única hasta ahora) película creada por solo una persona, visto desde el punto de vista tradicional de la cinematografía, es decir, una película en cuyos títulos de crédito solo figura un nombre, el mío, aunque repetido varias veces como ya hemos dicho, una para cada apartado.
Lo que nos espera en el futuro, nadie lo sabe, pero en lo que a mí respecta, aunque reconozco que las "fuerzas vivas" de la cinematografía y otras fuerzas diversas no han ayudado en nada, puedo dormir tranquilo, porque, una vez más, "lamiendo el poste", he conseguido otro objetivo, otra medallita, otro pin que puedo ir sumando a mi colección particular.
Pues bien, ha sido en 2022 cuando el mentado Pedro, o sea yo (me menciono a mí mismo), he sido capaz de lanzar una película largometraje, Kaptavita, que ha sido íntegramente hecha por mí mismo, vista desde el prisma de la tradición cinematográfica, ya que en los títulos de crédito solo figura mi propio nombre (repetido varias veces, todo sea dicho, para cada apartado).
Bueno pues este hito, que no había sido logrado hasta ahora, surge, históricamente, apenas unos años antes de la eclosión de la inteligencia artificial mentada, a través de la que se van a poder hacer vídeos fácilmente, incluso películas largometraje, solo introduciendo sencillos comandos, por una persona o grupo reducido de personas.
O sea que en el futuro habrá creadores que mediante una secuencia de comandos creen películas completas apoyados por estas tecnologías, de tal manera que el crédito que antes le negábamos a las herramientas de diseño o programas de asistencia a la edición musical, no va a poder obviarse y vamos a tener que mencionar dicha máquina como creadora efectiva de la supuesta película futura que se haga así.
Esto supone un cambio, y como en todo, habrá que situar "la línea roja" en alguna parte, y esta línea roja se sitúa en que el crédito de la película futura no va a poder dejar de mencionar a esa máquina, ya que ha creado el 90% de la imagen y sonido que estaremos viendo.
Como hemos dicho esto tiene trascendencia legal, ética, y de otros ámbitos que obviamos en este preciso momento para centrarnos en el trabajo de Pedro Alonso Pablos como cineasta.
Pues bien, siempre "lamiendo el poste" del devenir de los acontecimientos (ya creó el que escribe el primer programa de entrevistas de internet siete meses antes de la fundación del portal de vídeos para internet Youtube, cuya existencia podría haber arruinado el hito comentado), siempre "lamiendo el poste" del devenir de los acontecimientos, como decimos, llega esta vez Pedro y crea la primera película hecha solo por un ente, ya sea humano o máquina, muy a la sazón de lo que ocurrió la vez pasada, "lamiendo el poste", como se suele decir (y como he dicho ya varias veces aquí mismo), ya que un año o dos más tarde las máquinas podrían haber arruinado este otro hito igualmente.
Pues así están las cosas. Estamos hablando de hitos, y en esta circunscripción, la de los hitos, el que escribe se alegra de haber dado con uno que vale también un montón, se trata de haber hecho la primera (y única hasta ahora) película creada por solo una persona, visto desde el punto de vista tradicional de la cinematografía, es decir, una película en cuyos títulos de crédito solo figura un nombre, el mío, aunque repetido varias veces como ya hemos dicho, una para cada apartado.
Lo que nos espera en el futuro, nadie lo sabe, pero en lo que a mí respecta, aunque reconozco que las "fuerzas vivas" de la cinematografía y otras fuerzas diversas no han ayudado en nada, puedo dormir tranquilo, porque, una vez más, "lamiendo el poste", he conseguido otro objetivo, otra medallita, otro pin que puedo ir sumando a mi colección particular.
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