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Sobre el tono mayor o heroico y menor o realista en la literatura española y en el cine

11 de Marzo de 2024;
Es un hecho contrastado que la literatura española en su conjunto, así como el cine, tiene un tono "menor" o realista, tal y como vienen definidos estos tonos por esta propia publicación en otros artículos. Pues bien, es hora de que vayamos virando, por diversos motivos que se desgranarán en el presente texto, hacia el tono "mayor" o heroico, o por lo menos que se acepten las dos corrientes y puedan convivir.

Y aquí traemos a colación todo el problema que ha surgido de la aparición sobre la faz de la tierra de la figura del que escribe, Pedro Alonso Pablos, con su tono "mayor" a nivel literario y/o cinematográfico, y a quien se le han puesto especialmente difíciles las cosas para desarrollar su obra, aunque como veremos el que escribe tiene la facilidad de convertir la adversidad en oportunidad, como el lector bien ya sabe y ha podido comprobar.

De esta manera, después de hacer las famosas entrevistas, se le cierran a cal y canto las puertas cinematográficas y hasta es tachado de "orate", por decirlo de una manera fina, incluyendo en su camino tropiezos "extracinematográficos" incluso, como esto que acabamos de comentar. En fin, que "las fuerzas vivas" de este país se habían conjurado para tratar de evitar que el genio del que escribe se manifestara.

Luego traemos a colación tres de las obras más importantes de la literatura española, que a todas luces se muestran grandes obras de la corriente literaria realista o "menor": La Celestina, Don Quijote y El lazarillo de Tormes. Son estas tres obras muy humorísticas, con mucho tono realista, que están muy bien. Pero no se puede pretender ganar una partida solo con obras de tono "menor", como ahora veremos.

Por encima de todo esto tenemos el discurso de Homero, por ejemplo; o la lucha entre el bien y el mal de The Lord of the Rings de J. R. R. Tolkien. Son hechos literarios mayores que se apropiarán del espacio disponible ya que, ¿quién no se quiere asociar con un discurso ganador, épico; heroico en definitiva? Sin lugar a dudas todo lo que suponga la exaltación de la victoria va a tener siempre muchos seguidores, y el tono "menor" o realista, aunque puede resultar divertido en algunos casos, no llena el espacio artístico literario en su conjunto y no ofrece "garantías de victoria".

Tanto es así que por vicisitudes de la historia, el pueblo español, acuciado desde dentro y desde fuera, ha preferido seguir el tono "menor" de la literatura, que tiene su mayor exponente en el Don Quijote de Cervantes, como todos ya sabemos, que se encargó de tratar de "acabar con las novelas de caballerías", es decir, con el tono épico, creando ese anti-héroe que es el protagonista de esa historia, un caballero loco descerebrado que ve gigantes donde hay molinos.

Pues bien, aunque el Don Quijote de Cervantes es realmente divertido y supone un soplo de aire fresco "realista" en el acervo cultural popular, este no ha conseguido acabar con el tono "mayor" porque ahí siguen Homero y J. R. R. Tolkien con su discurso ganador, entre otros, que ocupan el espacio de la esperanza, espacio que confronta con el realismo literario ya comentado.

En fin, ¿cual de estas dos corrientes es mejor? Bueno pues para el que escribe la cosa está bastante clara, él siempre se va a asociar con el tono "mayor" o heroico, como viene demostrando no solo con su obra, que a veces también se fija en las cosas más pequeñas, sino con su propia carrera cinematográfica, que está "trufada" de éxitos como pueden ser crear el primer programa de entrevistas de internet o el primer largometraje hecho solo por una persona.

Así que a modo de colofón, dejo al lector/a que reflexione y que escoja su propio camino: si quiere llegar al éxito, si quiere que sus sueños se cumplan (como en la película Era un soñador), no tiene más que seguir la estela del que escribe, Pedro Alonso Pablos (a modo de soflama política estos últimos comentarios; ja, ja, ja). Si quiere acabar peleando por un mísero trozo de salchicha, como en El lazarillo de Tormes, o quiere esperar a que Sancho Panza le vaya dando lecciones de vida, puede tomar el otro camino.

Nos vemos en la meta.