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Hoy se cumplen diez años del estreno de la primera película de Pedro Alonso Pablos, La ruta de los elefantes

13 de Septiembre de 2026;
Fotograma del filme La ruta de los elefantes
Fotograma del filme La ruta de los elefantes
Tal y como reza el título de este texto, en esta casa hoy estamos de celebración, pues hoy 13 de septiembre de 2026 se cumplen exactamente diez años desde el estreno de la primera película de Pedro Alonso Pablos, La ruta de los elefantes.

Ante esto comentar, a modo de resumen del asunto, que Pedro está muy contento, o más bien, contento no, lo siguiente, de que todo esto esté ocurriendo en torno a su figura: han pasado diez años y Pedro ha estrenado ¡11! largometrajes animados, casi íntegramente realizados por él mismo.

Este hecho tiene un aura de éxito desmesurado, de desbarre total, despiporre, una cosa desmedida y de desfase. Pero nos vamos a reconducir y vamos a mantener el tipo, aunque no sea lo que nos pide el cuerpo; je, je.

Ni en los más profundos sueños del que escribe, como ya ha comentado en alguna ocasión, pensaría que la realidad iba a tomar este cariz en torno a su figura: ha pasado de ser un director desconocido a codearse en número de películas con, por ejemplo, Hayao Miyazaki (11 largometrajes dirigidos) o Don Bluth (10), ambos datos aportados según Copilot, la IA Microsoft.

Ya solo el hecho de incluir estos dos nombres en este artículo con un cierto sentido argumental es algo que me produciría mareos si no fuera porque ya estoy un poco más templado debido a la edad. Recordemos el que escribe tiene ¡47 años! y ¡está codeándose a nivel número de películas entre los mejores del mundo, con directores con una larga carrera a sus espaldas!

Otro pequeño hito del que escribe es que es la persona de nacionalidad española que más largometrajes animados ha dirigido, pero esto es un hecho colateral en el marco de todo lo que se está comentando aquí.

Todas estas consideraciones no pasan de ser valoraciones cuantitativas, es decir, cosas que se pueden medir de manera lineal: prolífico director con 11 largometrajes animados dirigidos, el primer programa de entrevistas de internet (este hito ya se añadió hace tiempo), un buen número de cortes musicales publicados (más de cincuenta) hasta la fecha, que acompañan a sus películas... En definitiva son todo cosas que se pueden medir a primera vista.

Pero, ¿qué pasa con las valoraciones cualitativas? Es decir, esos 11 largometrajes animados, ¿qué tal están? ¿Son buenos? ¿La música es buena? ¿El guion? ¿Cómo se queda una persona de nuestro pequeño mundo tras ver un par de ellos? Pues esta valoración, la cualitativa, es la que va entrando más despacio porque Pedro ha tenido pocos apoyos en el desempeño de su obra. La industria no ha hecho más que poner trabas a la aparición de su figura (la industria cinematográfica mundial, no solo la española), y además ha tenido que lidiar con algunas otras cosillas, como por ejemplo el intento de declarar "orate" a Pedro, cosa que le ha supuesto bastante quebranto, todo sea dicho, y que es mejor, llegados a este punto, olvidar.

Sobre la industria cinematográfica mencionada, es cierto que no ha ayudado casi nada; Pedro, en un primer momento, demandaba premios, premios que hubieran ayudado a acelerar el conocimiento que tiene la gente de sus películas; pero llegados a este punto, con 11 largometrajes animados a sus espaldas, es cierto que Pedro ya no los necesita tanto. Así que todos estos últimos pensamientos simplemente los vamos a dejar pasar, tanto la dureza de la industria cinematográfica en asumir la obra del que escribe como algunas otras cosillas... "Agua pasada no mueve molino", como se suele decir.

La sensación es, como comentaba al principio, de desbarre total. Es decir, añadiendo al análisis cuantitativo de la obra de Pedro el mencionado análisis cualitativo posterior, el que escribe cree que, incluso ya en el día de hoy, "todo el pescado está vendido" a nivel cinematográfico, o, como dicen en inglés, "it's a done deal". Es decir, dudo mucho que a corto plazo irrumpa una figura parecida a la mía en nuestro pequeño mundo. A esto se le añade que ha aparecido la IA aplicada al cine y que la ventana, la oportunidad, ya está aprovechada, he sido yo el que la ha tomado, y dicha ventana se está cerrando y es difícil que pueda ser replicada.

En lo tocante a mi relación con los espectadores globales, es decir, las personas que conforman nuestro pequeño mundo, he de decir que cuando estrené La ruta de los elefantes era un director desconocido, y si había una persona en nuestro mentado pequeño mundo que no conocía mi obra el problema era, obviamente, mío. Pero llegados a este punto, si hay alguien en este nuestro pequeño mundo que hoy día no conoce mi obra, o una parte de ella, esa persona, y no yo, es quien tiene el problema ahora mismo, y anima a todas esas facciones que han puesto dificultades a la eclosión de la obra de Pedro a revertir su comportamiento y que a partir de ahora colaboren un poco más.

Por lo demás, comentar alguna otra idea interesante, como el hecho de que solo había una oportunidad para ser Pedro Alonso Pablos y, ¡vaya! ¡Pedro Alonso Pablos soy yo! En definitiva, estoy muy contento. ¡Ah, y casi se me olvida! Quiero agradecer a la providencia (en sentido amplio) todo esto, a quién si no; ella está permitiendo que esto ocurra, y no oculto que a estas alturas pienso que la providencia me está favoreciendo. Así que, para devolver el favor, pido a través de este artículo a las gentes de este nuestro pequeño mundo que intentemos ante todo convivir civilizadamente, para que podamos disfrutar todos lo que se pueda. También quiero, antes de acabar las menciones, agradecer a mi amiga Rachel Mizpah su colaboración aportando las voces femeninas.

Para terminar, haciendo referencia a esta primera película, La ruta de los elefantes, simplemente se me ocurre decir que la cosa continúa, "seguimos en ruta".
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