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¿Realmente el don de la composición está tan peleado con el de la interpretación?

10 de Junio de 2024;
En el artículo de hoy venimos a repasar una relación entre dos dominios, principalmente pertenecientes al mundo de la música pero que pueden ser extrapolados al mundo del cine, que son el de la composición musical (considerado por esta revista el don mayor en su categoría y uno de los principales de la creación artística) frente al don (menor) de la interpretación. Es decir, para ser un buen compositor, ¿se puede ser también un buen intérprete?

Pues en este aspecto hay varios casos que destacar a lo largo de la historia de la música. Primero vamos con una de las piezas grandes del asunto, es decir, vamos a hablar de Mozart, sí, el compositor e intérprete, conocido por todos, y "traedor" de un buen número de melodías increíbles para la gracia y disfrute del resto de los humanos. Bueno pues bien, Mozart era compositor pero antes fue intérprete, ya que como todos sabemos fue niño prodigio y daba conciertos a temprana edad. Por lo tanto según este esquema, nada impide que un buen compositor (o un excelso compositor, diríamos), como lo es Mozart, sea también intérprete. En este caso la genialidad se manifestó de esta manera.

Continuamos con Paganini, el violinista italiano, cuyo nacimiento se sitúa un poco antes de la muerte de Mozart. Pues bien, aunque este músico, Paganini decimos, ha dejado algunas composiciones, lo mejor de su talento quizá se haya perdido, porque como no existía la grabación musical en aquellos tiempos, hemos perdido sus interpretaciones, que al parecer eran asombrosas, incluso diabólicas. Nos ha dejado, como músico que fue, una serie de estudios y algunas composiciones también, pero que en el conjunto de la historia de la música son consideradas (o por lo menos en esta publicación) como menores.

Y para terminar hablaremos un poco (hablaré un poco), de mi propia experiencia, ya saben el que escribe es productor de cine, y músico, músico compositor; creo que a estas alturas la presentación y breve explicación de todo esto carece de sentido. Pues bien, el que escribe se declara, específica y particularmente en el mundo de la música, como autodidacta. Sí, amigos, soy autodidacta y no sé leer música correctamente. Bien es cierto que ha tenido algunas clases sueltas a lo largo de su vida relacionadas con la música, o bien ha obtenido cierta información sobre la teoría de la música que le ha llegado desde diversas fuentes.

Quién sabe si, con cariño, este músico que escribe hubiera seguido la carrera reglada sobre este arte (o sea, el conservatorio musical asociado a un instrumento) no hubiera perdido todo lo que llevaba dentro precisamente por haber sido moldeado por la educación reglada. Quién sabe. Y de esta manera el que escribe, que es iletrado musical como ya se ha comentado, si hubiera aprendido a ser intérprete de un instrumento hubiera quizá igualmente perdido el tener acceso a su ingente material compositivo.

Lo mismo ocurre con el don de la dirección o creación cinematográfica y el de la interpretación. El que escribe declara que sus películas largometraje han sido, prácticamente en su totalidad, improvisadas, y transcrito el guion a posteriori. Y declara el que escribe que como actor se considera pésimo, incapaz de memorizar correctamente sus líneas y todavía más incapaz de interpretarlas.

En fin, como se suele decir, "cada maestrillo tiene su librillo", y aquí están parte de mis técnicas y mis particularidades como compositor musical, junto con las particularidades de los otros artistas mencionados en este artículo que toca, ahora mismo, a su fin.