Sobre la estructura de una obra literaria
15 de Agosto de 2024; redacción Arscodex
Venimos en esta ocasión a hablar un poco sobre las diversas estructuras de las obras literarias, en plural en este caso, aunque como veremos, solo hay dos tipos principales: el clásico planteamiento-nudo-desenlace y el tipo capítulos estilo "flashback" (es decir: sin un orden temporal correlativo).
Pues bien, ha de saber el futuro contador de historias, sea un posible director de cine, literato, o vete tú a saber qué, que "el pescado está vendido" en este aspecto, solo existen estos dos tipos de estructuras literarias y si esta persona quiere crear algo ha de saber que esa creación caerá forzosamente en uno de estos dos tipos (o en un tercero: el sinsentido literario, que no tiene cabida en este estudio precisamente por su carácter de no-estructurado).
Ha de saber el futuro contador de historias que, sí, la historia compite contra las demás en este "juego" establecido de esta manera, y no hay manera de salirse de estas estructuras así que puede dedicar su intelecto y esfuerzos en crear una obra buena dentro de estos parámetros. Recordemos las obras más célebres así como las menos conocidas o irrelevantes siguen la misma estructura, así que en principio encontrar esa especie de "diamante" entre tanto "carbón" va a resultar difícil.
Ha de saber el futuro contador de historias que estas se organizan igualmente según las disponibles sobre la faz de la tierra, es decir, compiten entre ellas y si no son capaces estas de ofrecer nada nuevo, caerán en el fondo de El lago del olvido (sí, el de la película de Pedro Alonso Pablos), y poco se sabrá de ellas. Así que el futuro contador de historias se debe concentrar en mejorar, en la medida de lo posible, lo existente, ya que si no todos conocemos el destino de esa obra literaria.
Y más allá de profundizar en la ya manida estructura de planteamiento-nudo-desenlace, descrita ya por los antiguos griegos pero vigente desde hace algún tiempo más, como el lector estará apreciando, estamos viendo todos aquellos elementos adyacentes que pululan alrededor del concepto mismo de estructura literaria.
Sobre los dos tipos de estructura (la clásica de tres partes o la de "flashback"), recomendamos al futuro contador de historias que comience por la primera de ellas, la "clásica", ya que de esta manera podrá medir consigo mismo y con el mundo el interés de lo que está creando, y que deje el tipo segundo para un momento ulterior en su producción.
Por poner ciertos ejemplos, es como en el mundo de la gastronomía. Todos los restaurantes de España ofrecen croquetas. Bueno pues si alguien es capaz de destacar dentro de este tipo (las croquetas), entonces estaremos hablando de algo interesante. O por ejemplo la música. La canción popular contemporánea tiene una estructura típica que está ordenada en torno al estribillo musical como bien sabemos y como bien Ben Mocadem de Cabra nos explicó. Hay un segundo tipo en este caso, como en el caso de la literatura, que ahora no viene a cuento. Pues bien, cualquier músico que intente salirse de esta estructura es posible que se encuentre con la música experimental por lo que no conviene efectuar ese movimiento.
De igual manera la abstracción en la pintura representa la ausencia de estructura narrativa y figurativa y pierde cierto interés como arte plástico, más allá de la función decorativa secundaria (como los adornos de un papel de pared).
Por lo tanto, ya sabe el futuro contador de historias: "el pescado está vendido"; si no eres capaz de destacar en la estructura clásica, entonces es que quizá no has sido llamado para esta tarea, ya que hay poco margen de maniobra en este aspecto. Así que recomendamos, como ya hemos hecho alguna que otra vez en este medio, al futuro artista que trate de destacar dentro de las estructuras establecidas, por mucho que se sienta "enjaulado" o con ausencia de cierta libertad.
Pues bien, ha de saber el futuro contador de historias, sea un posible director de cine, literato, o vete tú a saber qué, que "el pescado está vendido" en este aspecto, solo existen estos dos tipos de estructuras literarias y si esta persona quiere crear algo ha de saber que esa creación caerá forzosamente en uno de estos dos tipos (o en un tercero: el sinsentido literario, que no tiene cabida en este estudio precisamente por su carácter de no-estructurado).
Ha de saber el futuro contador de historias que, sí, la historia compite contra las demás en este "juego" establecido de esta manera, y no hay manera de salirse de estas estructuras así que puede dedicar su intelecto y esfuerzos en crear una obra buena dentro de estos parámetros. Recordemos las obras más célebres así como las menos conocidas o irrelevantes siguen la misma estructura, así que en principio encontrar esa especie de "diamante" entre tanto "carbón" va a resultar difícil.
Ha de saber el futuro contador de historias que estas se organizan igualmente según las disponibles sobre la faz de la tierra, es decir, compiten entre ellas y si no son capaces estas de ofrecer nada nuevo, caerán en el fondo de El lago del olvido (sí, el de la película de Pedro Alonso Pablos), y poco se sabrá de ellas. Así que el futuro contador de historias se debe concentrar en mejorar, en la medida de lo posible, lo existente, ya que si no todos conocemos el destino de esa obra literaria.
Y más allá de profundizar en la ya manida estructura de planteamiento-nudo-desenlace, descrita ya por los antiguos griegos pero vigente desde hace algún tiempo más, como el lector estará apreciando, estamos viendo todos aquellos elementos adyacentes que pululan alrededor del concepto mismo de estructura literaria.
Sobre los dos tipos de estructura (la clásica de tres partes o la de "flashback"), recomendamos al futuro contador de historias que comience por la primera de ellas, la "clásica", ya que de esta manera podrá medir consigo mismo y con el mundo el interés de lo que está creando, y que deje el tipo segundo para un momento ulterior en su producción.
Por poner ciertos ejemplos, es como en el mundo de la gastronomía. Todos los restaurantes de España ofrecen croquetas. Bueno pues si alguien es capaz de destacar dentro de este tipo (las croquetas), entonces estaremos hablando de algo interesante. O por ejemplo la música. La canción popular contemporánea tiene una estructura típica que está ordenada en torno al estribillo musical como bien sabemos y como bien Ben Mocadem de Cabra nos explicó. Hay un segundo tipo en este caso, como en el caso de la literatura, que ahora no viene a cuento. Pues bien, cualquier músico que intente salirse de esta estructura es posible que se encuentre con la música experimental por lo que no conviene efectuar ese movimiento.
De igual manera la abstracción en la pintura representa la ausencia de estructura narrativa y figurativa y pierde cierto interés como arte plástico, más allá de la función decorativa secundaria (como los adornos de un papel de pared).
Por lo tanto, ya sabe el futuro contador de historias: "el pescado está vendido"; si no eres capaz de destacar en la estructura clásica, entonces es que quizá no has sido llamado para esta tarea, ya que hay poco margen de maniobra en este aspecto. Así que recomendamos, como ya hemos hecho alguna que otra vez en este medio, al futuro artista que trate de destacar dentro de las estructuras establecidas, por mucho que se sienta "enjaulado" o con ausencia de cierta libertad.
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