¿Está el cine occidental desorientado?
07 de Mayo de 2025; redacción Arscodex
En el día de hoy hacemos un repaso por esos comentarios que, cinéfilos o no, la gente brinda en los foros donde se habla sobre cine; esos comentarios que indican que el cine occidental en su conjunto podría estar falto de ideas, en resumen algo desorientado.
Y de este argumento tiramos del hilo y especificamos que el hastío de la gente sobre las nuevas películas que salen y las series es importante, en el sentido de que el público actualmente no espera que un filme les ilusione, ni mucho menos; como bastante los espectadores simplemente esperan que una película o serie les llene apenas una horilla de tiempo para luego desechar el producto y no volver nunca a saber nada más de él. Lejos quedan en el tiempo esos fenómenos cinematográficos globales como The Lord of the Rings (El señor de los anillos), o Harry Potter, cuyos lanzamientos aguantaban semestres en la cartelera y eran capaces de sostener la ilusión de los espectadores.
Este hecho tiene varias causas, de las que solo comentaré algunas en este artículo; a ver, yo no he venido a "salvar el cine occidental", en realidad yo no he venido a salvar a nada ni a nadie, exceptuando salvarme a mí mismo de la mediocridad y poco más (sobre todo si ese cine occidental es terco y no se deja aconsejar por pura soberbia que tiene él). Una de las causas, quizá, sea mi propia presencia, la del que escribe, que ha alterado el espacio cinematográfico y quizá efectivamente, pero solo quizá, haya desorientado ligeramente al resto de productores, o la mayoría de productores, a nivel mundial. Claro señoras y señores, el que escribe, como productor de cine, está llenando un espacio cinematográfico, o más bien ha "robado" (cariñosamente) la ilusión propia del cine mediante su técnica cinematográfica, el "solo filmmaking" que el lector ya conoce, y todo lo que ello implica.
Y es que el cine, como bien deberíamos saber, está construido sobre los sueños, las ilusiones, los deseos; sí, señoras y señores. Y esos cimientos son inestables: un soplo de apatía puede hacer que una industria entera se desmorone por completo, si desaparecen esos livianos cimientos que ya hemos comentado. Y se da la circunstancia de que el que escribe, Pedro Alonso Pablos, se ha quedado con esos cimientos y los guarda a buen recaudo. No se preocupe el espectador/a; mientras Pedro, el que escribe, esté vivo y sea capaz, esas ilusiones, esos sueños, esos deseos, están bien custodiados y no habrá nada ni nadie que los pueda mancillar.
En fin, que efectivamente, la apatía cinematográfica se ha instalado en occidente, la industria en general y las particulares (como pueden ser Hollywood y el cine europeo en su diversidad), y el espectador medio no espera de una película/serie más que le mantenga despierto unos minutos para bien dormir la siesta momentos después.
Y de este argumento tiramos del hilo y especificamos que el hastío de la gente sobre las nuevas películas que salen y las series es importante, en el sentido de que el público actualmente no espera que un filme les ilusione, ni mucho menos; como bastante los espectadores simplemente esperan que una película o serie les llene apenas una horilla de tiempo para luego desechar el producto y no volver nunca a saber nada más de él. Lejos quedan en el tiempo esos fenómenos cinematográficos globales como The Lord of the Rings (El señor de los anillos), o Harry Potter, cuyos lanzamientos aguantaban semestres en la cartelera y eran capaces de sostener la ilusión de los espectadores.
Este hecho tiene varias causas, de las que solo comentaré algunas en este artículo; a ver, yo no he venido a "salvar el cine occidental", en realidad yo no he venido a salvar a nada ni a nadie, exceptuando salvarme a mí mismo de la mediocridad y poco más (sobre todo si ese cine occidental es terco y no se deja aconsejar por pura soberbia que tiene él). Una de las causas, quizá, sea mi propia presencia, la del que escribe, que ha alterado el espacio cinematográfico y quizá efectivamente, pero solo quizá, haya desorientado ligeramente al resto de productores, o la mayoría de productores, a nivel mundial. Claro señoras y señores, el que escribe, como productor de cine, está llenando un espacio cinematográfico, o más bien ha "robado" (cariñosamente) la ilusión propia del cine mediante su técnica cinematográfica, el "solo filmmaking" que el lector ya conoce, y todo lo que ello implica.
Y es que el cine, como bien deberíamos saber, está construido sobre los sueños, las ilusiones, los deseos; sí, señoras y señores. Y esos cimientos son inestables: un soplo de apatía puede hacer que una industria entera se desmorone por completo, si desaparecen esos livianos cimientos que ya hemos comentado. Y se da la circunstancia de que el que escribe, Pedro Alonso Pablos, se ha quedado con esos cimientos y los guarda a buen recaudo. No se preocupe el espectador/a; mientras Pedro, el que escribe, esté vivo y sea capaz, esas ilusiones, esos sueños, esos deseos, están bien custodiados y no habrá nada ni nadie que los pueda mancillar.
En fin, que efectivamente, la apatía cinematográfica se ha instalado en occidente, la industria en general y las particulares (como pueden ser Hollywood y el cine europeo en su diversidad), y el espectador medio no espera de una película/serie más que le mantenga despierto unos minutos para bien dormir la siesta momentos después.
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