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La importancia de la libertad creativa en el cine y en otras artes

19 de Septiembre de 2025;
Es un hecho demostrado que, como ya se ha comentado en este medio anteriormente, para un literato o cineasta o algo parecido, obviamente el traer cosas nuevas interesantes a este mundo se corresponde con la tarea más excelsa y distinguida en su campo.

Y para ello necesitamos tener libertad creativa. Es decir, poder hacer cosas interesantes que se le pasen por la mente al creador sin ningún (o casi) tipo de cortapisas ni necesidad de incluir "por obligación" ni cuotas, ni género, ni ninguna imposición que pueda venir dada por ningún tipo de entidad o institución.

De esta manera vemos cómo todas esas películas a las que están dando dinero para ser producidas, por el mecanismo europeo de la subvención por ejemplo, vienen como "dañadas" cinematograficamente hablando, es decir, no tienen frescura: es obligatorio que ciertos temas sean vistos de cierta manera y eso lastra la creatividad intrínseca, lo que se traduce en obras menos interesantes y de menor audacia creativa.

En los días que corren la creatividad es un activo importante. Como hemos dicho, todo aquel que sea capaz de traer a este mundo algo nuevo (creativo) e interesante (recordemos se tienen que dar las dos variables), será cubierto de honores cinematográficos y/o literarios. Esto se muestra opuesto a la situación anterior en la que los temas principales venían dados (por ejemplo: la vida de Jesucristo durante la hegemonía de la pintura al óleo, durante el segundo milenio principalmente).

Contrasta este hecho con que, muy a pesar de la mayor parte de la industria cinematográfica internacional, las obras del que escribe, sí, Pedro Alonso Pablos, como por ejemplo su última película, El Megatoro, no se avienen a ningún tipo de "cuña" institucional ni desde el punto de vista de la idea, ni de la producción, ni nada de nada. Las obras de este productor son muy creativas precisamente porque no tienen ninguna imposición y eso le permite a su creador, Pedro, dar rienda suelta a su imaginación y métodos creativos y traer de esta manera al mundo películas que hacen vibrar especialmente al "espectador medio" (este concepto ya fue analizado y descrito anteriormente en esta publicación).

Actualmente esta situación se extiende también a las producciones que vienen de Hollywood, el foco mayor y principal cinematográfico a nivel mundial. Por así decirlo, ellos tienen la maquinaria lista para producir, pero les faltan ideas; de tal manera solo salen adelante remakes, reboots, y esas cosas, de películas que se estrenaron en los años ochenta del siglo pasado, cuando grandes creativos estaban en activo (por ejemplo George Lucas).

¿Cual es el problema? El problema es que de momento, sacar adelante una película largometraje es un hecho difícil, hacen falta recursos, tanto económicos como a nivel de talento, y no se convierte en algo que se pueda hacer con facilidad. Y resulta que las imposiciones y restricciones que se aplican si quieres obtener una subvención, por ejemplo, hacen que, actualmente, el talento y la creatividad vayan por otro lado a los recursos tanto económicos como de otra índole para hacer películas. ¿El resultado? El cine actual no conecta con las masas, no las hace vibrar como debería, y esto ha sido ya advertido en este medio muchas veces y la cosa sigue igual; por ello, no hay muchos visos de mejora.

Pero bueno, a largo plazo, cada cual que vaya haciendo lo que quiera y pueda. El resumen es que si el espectador quiere ilusionarse con las películas, hoy día casi no queda más remedio que acudir a la producción del que escribe, Pedro Alonso Pablos, que hábilmente ha desarrollado un método de producción (el conocido como "solo filmmaking") que garantiza la absoluta libertad creativa para las películas que él produce.
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