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¿Qué es mejor, el arte antiguo o el arte moderno?

18 de Enero de 2026;
En la actualidad existe un debate en el mundo del Arte de dos fuerzas centrífugas que compiten entre sí: el arte antiguo y el arte moderno. ¿Qué es mejor? Bueno pues en esta publicación proponemos que eso depende del uso que se le va a dar a cada elemento artístico en particular.

Entre el arte antiguo y el moderno ha surgido una pugna que fue capitalizada por Picasso, el pintor malagueño que abrió, con cariño, "la caja de los truenos de la modernidad" (más tarde se ha sabido que hubo otras intentonas de llegar a la abstracción anteriormente, principalmente de pintoras, pero fue este pintor el que capitalizó principalmente la nueva ola artística). Y detrás de esta pugna, existe un trasfondo político: el comunismo o progresía se alinea tradicionalmente con el arte moderno y la burguesía y nobleza con el antiguo.

Ante todos estos elementos, que introduciremos en la batidora de este artículo, podemos decir que en el uso de cada obra artística se puede encontrar una solución a la pugna comentada. Y vamos a verlo por partes a continuación.

El arte más geométrico o abstracto viene estando presente en la decoración desde tiempos inmemoriales, y es principalmente destacado en los arabescos (bien atauriques, motivos geométricos o lacería, por ejemplo), ya que en el Islam la representación figurativa está muy limitada como sabemos, y esto entronca con que muchas veces nos "cae muy profundo" un retrato realista como decoración de una casa y por eso se utilizan paisajes o ya entrados en el mundo moderno, la abstracción.

Por lo tanto aquí vemos primeramente que el uso determina el arte en sí: si no queremos llenar de retratos nuestras casas, utilizaremos arte moderno, en este caso.

Si lo que queremos es contar una historia o relatar un acontecimiento que acaeció en la realidad, no tenemos más que plegarnos a la versatilidad del arte figurativo, como por ejemplo los cuadros de Velázquez o Rodin (con sus esculturas evocadoras como "El beso", etcétera).

En arquitectura, el uso también puede determinar el estilo: neoclásico para las dependencias estatales y gubernamentales de las democracias occidentales, por ejemplo (siguiendo la estela de la arquitectura de Palladio), o, para los museos de arte, utilizar una arquitectura más moderna (o dependiendo del tipo de arte que alberga) como pueden ser las obras de Frank Gehry.

En general, hoy en día, el arte moderno en arquitectura se asocia también a tipologías utilitarias (más racionales como pueden ser los hospitales, etcétera), donde hay que aprovechar el espacio y se tiene que construir de forma eficiente pero barata.

Cabe destacar que el trasfondo político del que se ha cargado cada tipo de arte (en este caso clásico y moderno), se resuelve favorablemente hacia lo antiguo, ya que en cierta medida es preciso mantener construcciones importantes para que estas observen el paso del tiempo y actúen como testigos y prueba de que otras épocas existieron, y la tendencia "suicida" o de "autolesión" "comunistoide" de acabar con la tradición supondrá evitar este proceso de construcción por capas y eliminará las pruebas que quedan para las sociedades del futuro. Es decir, la tradición incluye el "estado del arte" del conocimiento y la ciencia, por lo que acabar con ella supondrá que volveremos al caos. Como ejemplo, más crematístico (por aquello del turismo), ponemos el hecho de qué hubiera pasado si Carlos I de España V de Alemania hubiera decidido tirar completamente la Mezquita de Córdoba (hecho que se resolvió convirtiéndola en catedral, y pudiendo mantener de esta manera la mayor parte de su estructura). Se hablará específicamente sobre este tema, el de mantener las obras arquitectónicas significativas, en un próximo artículo separado en este medio.

Una buena solución, para cierto tipo de problemas que se plantean por esta pugna, es mezclar el arte moderno con el antiguo, de la siguiente manera: Si el contenedor (el edificio) es antiguo, llénese con motivos decorativos modernos (por ejemplo pinturas y muebles más sintetizados) y esto le confiere un acabado al asunto muy aparente que es digno de mención también en este artículo. El arquitecto Rafael Moneo es también muy ducho en estas lides, las de mezclar arte clásico con moderno.

En resumen, que el "duelo" entre arte antiguo y moderno se resuelve principalmente por el uso de cada elemento artístico, y también hay que intentar "mantener" aquello que es importante en la tradición (y en el arte) para no volver a un estado salvaje y/o selvático.