¿Realmente la canción popular, el género musical, la inventó un andaluz?
22 de Diciembre de 2021; redacción Arscodex
En esta ocasión venimos a recalcar, reseñar o apuntar la importancia de la figura del egabrense (por lo tanto, andalusí) Ben Mocadem de Cabra, el poeta ciego del siglo IX, considerado inventor de la moaxaja, antecesora del zéjel, y precursora del villancico, y en definitiva, de la canción popular moderna, al introducir una jarcha o estribillo que se intercalaba entre las estrofas.
Pues bien, ahí es nada. No somos nadie. Este poeta, según todas las fuentes consultadas, fue, ni más ni menos, como hemos comentado, el creador de la forma poética andalusí conocida como moaxaja (que viene a significar algo así como "cinturón de doble vuelta"), que dio posteriormente lugar al zéjel (que significa "canción" en árabe), y que tras el inmenso éxito que conoció la composición en cuestión, dio lugar a los diversos tipos de canciones que existen, como el villancico, o la muy escuchada y consabida canción popular contemporánea, como ya se ha comentado en el párrafo anterior.
Y es que a esta publicación le cuesta encontrar presencia del estribillo en las composiciones poéticas anteriores, tanto las de la antigüedad como las de la alta edad media. Las solemnes casidas del mundo árabe (poemas monorrima cuyos versos tenían todos la misma duración), así como los cantos eclesiásticos cristianos (muy lineales), y de la misma manera que otras composiciones poéticas anteriores, no utilizaban este recurso lírico, la llamada jarcha en sus inicios que luego evolucionó hacia el estribillo.
Así que los andaluces (españoles) deben estar de enhorabuena ya que tienen en su haber el descubrimiento que puede considerarse como la piedra angular de las composiciones cantadas en la actualidad. Y es que la canción popular, atendiendo a sus dos características más importantes, se define como composición musical cantada con una estructura que alterna un estribillo entre varias estrofas.
Y ahora vienen los comentarios a este hecho que podría parecer insólito pero que para nada lo es. Primero, que el poeta en cuestión fuera ciego. Y es que, efectivamente, y como muchos otros poetas y músicos (me vienen a la cabeza Homero y Francisco Tárrega), los ciegos tienen la lengua del alma más a flor de piel ya que no se despistan con la imagen. Ahí está la paradoja también de que un discapacitado fuera quien construyó la estructura más utilizada desde su invención para las composiciones musicales cantadas.
Lo segundo, que el artista fuera andaluz. Y aquí volvemos a la retahíla de argumentos ya comentados con anterioridad en este mismo medio. Si Velázquez y Picasso fueron andaluces, ¿qué nos hace pensar que el inventor del estribillo no lo iba a ser?
Lo tercero, conviene refrendar estos pensamientos en hechos contrastados. Así, podemos mencionar la placa conmemorativa dedicada al artista a los pies del castillo de Cabra en la que se incluyen los hechos comentados, así como los estudios del catedrático medievalista de la Universidad de Barcelona Vicente Beltrán Pepió, que con sus escritos reafirma esta tesis, buscando el origen del estribillo y no encontrando ejemplos anteriores a la estructura de la moaxaja andalusí.
Por lo tanto, significa por un lado un orgullo tener tan cerca geográficamente la invención de este género musical (que incluso en sus orígenes se escribía de manera bilingüe; la estrofa en árabe y el estribillo en romance), y es una buena noticia; pero por otro lado nos parece fatal que este hecho, que puede ser considerado una tesis nada más, no esté más en boca de todas las gentes de nuestro pequeño mundo.
Pues bien, ahí es nada. No somos nadie. Este poeta, según todas las fuentes consultadas, fue, ni más ni menos, como hemos comentado, el creador de la forma poética andalusí conocida como moaxaja (que viene a significar algo así como "cinturón de doble vuelta"), que dio posteriormente lugar al zéjel (que significa "canción" en árabe), y que tras el inmenso éxito que conoció la composición en cuestión, dio lugar a los diversos tipos de canciones que existen, como el villancico, o la muy escuchada y consabida canción popular contemporánea, como ya se ha comentado en el párrafo anterior.
Y es que a esta publicación le cuesta encontrar presencia del estribillo en las composiciones poéticas anteriores, tanto las de la antigüedad como las de la alta edad media. Las solemnes casidas del mundo árabe (poemas monorrima cuyos versos tenían todos la misma duración), así como los cantos eclesiásticos cristianos (muy lineales), y de la misma manera que otras composiciones poéticas anteriores, no utilizaban este recurso lírico, la llamada jarcha en sus inicios que luego evolucionó hacia el estribillo.
Así que los andaluces (españoles) deben estar de enhorabuena ya que tienen en su haber el descubrimiento que puede considerarse como la piedra angular de las composiciones cantadas en la actualidad. Y es que la canción popular, atendiendo a sus dos características más importantes, se define como composición musical cantada con una estructura que alterna un estribillo entre varias estrofas.
Y ahora vienen los comentarios a este hecho que podría parecer insólito pero que para nada lo es. Primero, que el poeta en cuestión fuera ciego. Y es que, efectivamente, y como muchos otros poetas y músicos (me vienen a la cabeza Homero y Francisco Tárrega), los ciegos tienen la lengua del alma más a flor de piel ya que no se despistan con la imagen. Ahí está la paradoja también de que un discapacitado fuera quien construyó la estructura más utilizada desde su invención para las composiciones musicales cantadas.
Lo segundo, que el artista fuera andaluz. Y aquí volvemos a la retahíla de argumentos ya comentados con anterioridad en este mismo medio. Si Velázquez y Picasso fueron andaluces, ¿qué nos hace pensar que el inventor del estribillo no lo iba a ser?
Lo tercero, conviene refrendar estos pensamientos en hechos contrastados. Así, podemos mencionar la placa conmemorativa dedicada al artista a los pies del castillo de Cabra en la que se incluyen los hechos comentados, así como los estudios del catedrático medievalista de la Universidad de Barcelona Vicente Beltrán Pepió, que con sus escritos reafirma esta tesis, buscando el origen del estribillo y no encontrando ejemplos anteriores a la estructura de la moaxaja andalusí.
Por lo tanto, significa por un lado un orgullo tener tan cerca geográficamente la invención de este género musical (que incluso en sus orígenes se escribía de manera bilingüe; la estrofa en árabe y el estribillo en romance), y es una buena noticia; pero por otro lado nos parece fatal que este hecho, que puede ser considerado una tesis nada más, no esté más en boca de todas las gentes de nuestro pequeño mundo.
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