El mercado del arte en la actualidad
29 de Octubre de 2015;
Inauguramos nuestras nuevas secciones de "bellas artes" (arquitectura, escultura y pintura) con un -intentaremos- sesudo estudio del mercado del arte "tradicional" hoy día.

La realidad que nos encontramos es que hay una serie de galerías que potencian unos artistas especializados en hacer instalaciones (esculturas modernas), happenings efímeros (asociados al vídeo-arte) y pinturas abstracto-informales que, en su gran mayoría, carecen del más mínimo interés.

La tendencia a la "transgresión moderada" (cuyo cénit ha supuesto, para mi gusto, la obra que representaba una vagina gigante en medio de los jardines del Palacio de Versalles, escena infantil donde las haya), como llamamos a ese intento por llamar la atención pero sin ser demasiado basto o molesto, unido a una serie de ocurrencias contemporáneas alejan al arte de una de sus funciones principales de antaño, las "bellas artes" o función estética. Por otro lado, las galerías se llenan de laberintos plásticos que quieren ser interesantes pero que se convierten en la "enésima" ocurrencia de este arte contemporáneo en el que vivimos.

Las galerías, en definitiva, están perdidas, no saben por dónde va a llegar lo próximo, y andan "de aquí para allá" con una serie de artistas, nombres que en su mayoría son desconocidos para el gran público, público que además está "desconectado" del arte actual. ¿Elitista, podríamos decir? Más bien raro, en el mal sentido de la palabra.

Echando un vistazo a las casas de subastas nacionales, apreciamos cómo obras cuyo "valor estimado" es de 700-800€ acumulan pujas no superiores a los 90€, lo que significa que el precio real de una obra de arte en general, descontando un selecto número de artistas que se pueden contar casi con los dedos de las manos, es de un 10% del valor tasado. Las antigüedades no se libran.

Las litografías, o copias varias firmadas y numeradas carecen también de valor, ya que se pueden encontrar algunas de un pintor llamado Picasso por menos de 100€ en las "prestigiosas" mencionadas casas de subastas.

De todo esto, ¿qué es lo que se deduce y qué consejos podríamos aportar a un inversor de arte? Lo primero, salvo los top de los top el arte vale muy poco, e incluso dentro de los top hay que tener cuidado porque "de un plumazo" un cambio de tendencia puede reducir el precio de una obra o de un artista significativamente, esté vivo o haya fallecido. Lo segundo, las galerías fallan en pro del artista, que es el que vende y que se lo puede "montar" hoy día por su cuenta por internet, como ha hecho Damien Hirst por ejemplo poniendo directamente a subasta parte de su obra. Tercero, que para que el Arte tenga sentido y valor económico, es preciso que esté inserto en la Historia, el ejemplo más claro es el del pintor conocido como Picasso; su despegue del arte figurativo hacia la abstracción por medio del cubismo lo convirtieron en algo histórico y mediante esa pata la silla se mantiene en pie, por decirlo de alguna manera. De esta forma algunos dibujos de Rafael Alberti están valorados hoy en las casas de subastas pequeñas y obtienen pujas que superan el valor estimado de la obra, y pinturas del funesto Hitler, por llamarle de alguna manera, cotizan al alza una vez la humanidad ha digerido ligeramente la Segunda Guerra Mundial.

Es así que el consejo resumen de todo esto se encierra en evitar las sugerencias de los galeristas y tratar de comprar Arte con una pata en la Historia.
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