El cine español debería parecerse más al flamenco
02 de Diciembre de 2017; redacción Arscodex
El exponencial interés que siente la comunidad internacional -y parte de la española- por la música flamenca, una de las mejores cosas que nos ha dado esta patria llamada España (tirando más bien hacia el sur de la misma), no está siendo acompañada por el decreciente -o estancado- interés que la misma comunidad internacional está dedicando al llamado cine español.
Así, el flamenco, a día de hoy, está viviendo una re-renovación y vuelta a lo clásico; aterrizando de un ya gastado flamenco-fusión que quizá haya sido un esfuerzo un poco inútil ya que ha dejado pocas melodías interesantes, aunque si bien ha tenido un recorrido que es digno de estudio. La vuelta al "clasicismo flamenco", abanderada quizá por la artista Rosalía, de Barcelona, está haciendo que se abra el mismo y que este estilo musical se esté copiando en Japón, en Turquía (por nombrar dos focos de gusto por el flamenco acreditados), y si se me permite, hasta en la conchinchina. Así, lejos de amilanarse, este estilo musical va tejiendo sus redes por todo el mundo y sus seguidores y simpatizantes se cuentan por millones. Es, efectivamente, un arte hispánico bien llevado, donde se produce una mirada introspectiva para después salir la misma rebotada hacia lo internacional, con éxito, mucho éxito. Y es que para mirar hacia fuera es preciso primero mirar hacia dentro.
El flamenco es, aunque se quejen un poco los del norte de España, uno de los artes puntales y que mejor definen lo español, esa mezcla de culturas, esa sangre de procedencia antigua y también indefinida, pues muchos han sido los pueblos que han habitado la península, y que mezclando todos ellos, pergeñan este arte que se fragua desde los siglos XVII-XVIII en Andalucía y que después se va extendiendo a todas partes del mundo. El flamenco tiene un punto árabe muy marcado, al que se le añade una profundidad musical mayor, ya que la música árabe es quizá más lineal; se le añade una capa de melodías realmente interesantes y temas y canciones que hacen que este estilo merezca la pena en su conjunto.
Una facción de la creatividad española, por un lado, tiene aversión a lo popular o folklórico, calificándolo de rancio, antiguo o facha. Pero por otro lado esta misma facción, erróneamente a nuestro gusto, tampoco abraza el "estilo internacional" procedente principalmente de Hollywood en el cine y de Estados Unidos en general para la música. Se queda de esta manera en una tierra de nadie, que nadie quiere.
El cine español está quizá encallado en este problema, ya que ni copia bien lo que viene de EEUU ni busca sus raíces en lo popular propio de nuestro país, es decir, el flamenco y cosas así. Podemos salvar el trabajo de Carlos Saura o el punto casposo de Santiago Segura, al más puro estilo de El lazarillo de Tormes. Y mientras el flamenco se dedica a conquistar el mundo, las telarañas se apropian de las varias filmotecas que existen en España.
Nuestro grupo creativo se ha percatado del problema y está produciendo una parte de sus creaciones basándose en temas puramente hispánicos pero con vocación internacional. Y el resultado es un creciente interés por estas producciones... Más allá de nuestras fronteras. Así que si no hay nadie que quiera aprovechar este filón, con gusto este grupo creativo va a explotarlo y darlo a conocer al mundo entero, pasito a pasito.
Y es que aunque la tradición sea algo que a muchos les de urticaria, la innovación solo se puede dar dentro de la propia tradición, ya que, como dijo alguien muy misteriosamente, "todo lo que no es tradición es plagio".
Así, el flamenco, a día de hoy, está viviendo una re-renovación y vuelta a lo clásico; aterrizando de un ya gastado flamenco-fusión que quizá haya sido un esfuerzo un poco inútil ya que ha dejado pocas melodías interesantes, aunque si bien ha tenido un recorrido que es digno de estudio. La vuelta al "clasicismo flamenco", abanderada quizá por la artista Rosalía, de Barcelona, está haciendo que se abra el mismo y que este estilo musical se esté copiando en Japón, en Turquía (por nombrar dos focos de gusto por el flamenco acreditados), y si se me permite, hasta en la conchinchina. Así, lejos de amilanarse, este estilo musical va tejiendo sus redes por todo el mundo y sus seguidores y simpatizantes se cuentan por millones. Es, efectivamente, un arte hispánico bien llevado, donde se produce una mirada introspectiva para después salir la misma rebotada hacia lo internacional, con éxito, mucho éxito. Y es que para mirar hacia fuera es preciso primero mirar hacia dentro.
El flamenco es, aunque se quejen un poco los del norte de España, uno de los artes puntales y que mejor definen lo español, esa mezcla de culturas, esa sangre de procedencia antigua y también indefinida, pues muchos han sido los pueblos que han habitado la península, y que mezclando todos ellos, pergeñan este arte que se fragua desde los siglos XVII-XVIII en Andalucía y que después se va extendiendo a todas partes del mundo. El flamenco tiene un punto árabe muy marcado, al que se le añade una profundidad musical mayor, ya que la música árabe es quizá más lineal; se le añade una capa de melodías realmente interesantes y temas y canciones que hacen que este estilo merezca la pena en su conjunto.
Una facción de la creatividad española, por un lado, tiene aversión a lo popular o folklórico, calificándolo de rancio, antiguo o facha. Pero por otro lado esta misma facción, erróneamente a nuestro gusto, tampoco abraza el "estilo internacional" procedente principalmente de Hollywood en el cine y de Estados Unidos en general para la música. Se queda de esta manera en una tierra de nadie, que nadie quiere.
El cine español está quizá encallado en este problema, ya que ni copia bien lo que viene de EEUU ni busca sus raíces en lo popular propio de nuestro país, es decir, el flamenco y cosas así. Podemos salvar el trabajo de Carlos Saura o el punto casposo de Santiago Segura, al más puro estilo de El lazarillo de Tormes. Y mientras el flamenco se dedica a conquistar el mundo, las telarañas se apropian de las varias filmotecas que existen en España.
Nuestro grupo creativo se ha percatado del problema y está produciendo una parte de sus creaciones basándose en temas puramente hispánicos pero con vocación internacional. Y el resultado es un creciente interés por estas producciones... Más allá de nuestras fronteras. Así que si no hay nadie que quiera aprovechar este filón, con gusto este grupo creativo va a explotarlo y darlo a conocer al mundo entero, pasito a pasito.
Y es que aunque la tradición sea algo que a muchos les de urticaria, la innovación solo se puede dar dentro de la propia tradición, ya que, como dijo alguien muy misteriosamente, "todo lo que no es tradición es plagio".
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