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Sobre lo sencillo y lo complejo, o lo sobrio y lo recargado, en el arte

08 de Abril de 2020;
En este caso venimos a debatir la importancia de mantener un equilibrio entre lo sencillo y lo complejo, o lo sobrio y lo recargado, en el arte, como reza el título de este artículo.

Así, en general, podemos decir que la sencillez es una virtud en contraposición a la complejidad. Hay multitud de campos del saber donde lo sencillo triunfa sobre lo complejo, por ejemplo en el ámbito jurídico, donde se hace referencia a que "in claris non fit interpretatio"; es decir, lo fácil de entender no necesita explicación. En el campo de la física y los inventos, la rueda, algo que es sencillo de entender, lleva milenios con nosotros ayudándonos; pero hay que tener en cuenta también que algún milenio habrá estado la humanidad sin poder utilizarla, por lo tanto es un invento muy importante, y fácil de asimilar.

Ahora "giramos el caleidoscopio" y nos plantamos en el terreno del arte. Hay un ejemplo muy claro en el cual se puede apreciar que lo sencillo triunfa sobre lo recargado, complejo o barroco, llámese como se desee. Y es la obra de Miguel Ángel, sí, ese escultor renacentista, frente a la de su compatriota Bernini, del período barroco. Pues bien, parece que, en consonancia con lo que piensa el editor de este medio de comunicación, el Arte aprecia más la obra de Miguel Ángel que la de Bernini, siendo más sobria quizá, con una fuerza más contenida. Entramos en el terreno de la "terribilità", esa impronta que dejaba Miguel Ángel a sus obras y que unidas a la maestría en la representación humana, nos dan una obra sobresaliente en todos sus aspectos.

También podemos mencionar, en otro campo artístico, la obra de Mozart, el compositor. Pues bien, en muchos casos nos quejamos de que la obra es demasiado sencilla o epatante, utilizando motivos musicales fáciles de entender (hasta un niño no versado en música es capaz de silbar las melodías principales de este autor) pero, ¿quién es "el listo" que las puede componer así? Ocurre lo mismo que con la rueda, el invento; es difícil de justificar su mérito porque cuando se conoce "el truco" resulta demasiado simple. Éste es, quizá, el problema de las cosas sencillas, es difícil darles el mérito que les corresponde, en una primera instancia.

En lo tocante a la obra publicada por el grupo creativo que está vinculado a las líneas que el lector está disfrutando, se puede decir que el productor ha pensado en retocar y dar más, digamos, profundidad o profusión en los detalles, sobre todo al aspecto visual, a sus obras cinematográficas; pero, ¿y si tratando de completarlas y arreglarlas las estropea?

En definitiva, lo sencillo es mejor que lo complejo en general y, como no podía ser de otra forma, en el mundo del Arte este axioma también es de aplicación.