La envidia en las Artes, y en la vida en general
04 de Julio de 2020; redacción Arscodex
Se habla mucho de la envidia como pecado capital visto desde el prisma del Cristianismo, cosa que es esencialmente cierta, al parescer del que escribe, pero nos gustaría en este artículo ver este vicio desde el punto de vista del Arte, sin olvidar la envidia como hito desencadenador de sucesos en la vida en general igualmente.
Así, la envidia, definida por varias fuentes como "pesar por el bien ajeno", es un sentimiento que nos inunda cuando vemos que a otro, que suele ser cercano, "le va bien en la vida", y a nosotros no tanto. Es la envidia un atributo que en general se puede definir como algo "malo" en la mayor parte de culturas y situaciones, tanto en el espacio como en el tiempo, por lo tanto es un vicio directamente relacionado con el diablo y un atributo muy suyo, como puede ser también el disfraz. La envidia es inherente pues al ser humano debido a la naturaleza incompleta o imperfecta del mismo.
La envidia en el arte se da entre artistas o grupos de los mismos. El hecho envidioso más sonado de todos los tiempos podría ser el exilio que tuvo que sufrir el músico Ziryab de la corte de Bagdad por ser mejor músico que su mentor, el director musical de palacio de aquella ciudad en tiempos del califa Harún Al-Rashid (sí, sí, el famoso califa de Las mil y una noches).
Podemos decir que hay pueblos o culturas que son famosas por ser envidiosillas ellas, y no hay que mirar muy lejos, ya que el pueblo español se vanagloria, si es que uno se puede vanagloriar de esto, de ser envidiosillo, por lo menos en estos tiempos que corren (no en los tiempos del Imperio), ahora cuando se supone que somos un cero a la izquierda en el mundo (parescer que no comparte el redactor, dicho sea de paso). También es frecuente encontrar la envidia como detonante de situaciones difíciles en los cuentos chinos, muy frecuentemente entre hermanos (a uno le va muy bien, al otro no). En la actualidad, en España, se envidia mucho a personajes muy exitosos como puede ser el empresario Amancio Ortega, que tiene que estar lidiando con este vicio, no suyo, sino de los demás, y para con él, constantemente.
También el que escribe se ha encontrado con tiñosos envidiosillos por todas partes allá por donde ha pasado (ciertamente no ha viajado mucho pero bueno). Tras un pequeño estadio inicial en el que parece que agradaba a -casi- todo el mundo (la época de las famosas entrevistas), se da paso a un momento en que todo el mundo, y cuando digo todo, es todo, tanto allá como acá como acullá, envidia al que escribe por su buen hacer en el mundo de la cinematografía (recordemos que esas entrevistas se consideran como el primer programa de entrevistas de internet). Después de este momento de primera gloria, como comentamos, el que escribe ha tenido que soportar la envidia principalmente del colectivo conocido como cine español, que le ha negado cualquier tipo de reconocimiento o premio, incluso ser seleccionado siquiera para algunos de sus futiles certámenes. También Hollywood tiene un poco de amor-odio con el que escribe puesto que aunque al principio todo eran facilidades, éstas se han convertido en dificultades, en perjuicio del envidioso.
Este hecho, a nivel europeo, es fácilmente constatable en nuestros días; basta con pasearse por la página dedicada a Triskipolis (la película producida por el que escribe) en Filmin y comprobar cómo se muestra una puntuación basada en los usuarios de dicha plataforma de 1,1 sobre 10 sin ningún tipo de crítica ordenada; más bien al contrario, un escueto y grosero "es una mierda" adorna la página mencionada como única opinión. Al igual que algunos en nuestro país, como hemos comentado, se vanaglorian de ser buenos envidiosos, de esta misma manera el portal mencionado expresa su opinión para con el que escribe; la cosa se agrava cuando uno visita la página principal de dicho portal y comprueba cómo debajo, en el pie de la misma, los sellos de la Comisión Europea, del Ministerio de Cultura, y de la consejería de Cultura de la comunidad autónoma catalana flanquean el contenido indicando la procedencia de parte de los fondos a través de los cuales subsiste dicha plataforma, hecho del que la misma se vanagloria igualmente.
A nivel global podemos mencionar también la famosa leyenda negra que cae sobre España y el descubrimiento de América, por parte de una facción del mundo anglosajón, que no quiere aceptar ni otorgar la gloria que le corresponde tanto a Isabel I de Castilla como a Colón por su hazaña, y la manera ejemplar con la que se llevó a cabo el proceso civilizador de aquellas ignotas tierras.
En fin. Pero, ¿qué hacer si alguien detecta que está siendo envidiado en algún momento? Pues bien, además de ser un atributo diabólico, es decir, un pecado, un vicio, la envidia es también un síntoma de debilidad. Así que cuando como hemos dicho alguien se sienta envidiado, es un buen momento para, utilizando un símil militar, atacar, atacar más fuerte ya que la otra parte muy seguramente no va a poder reaccionar ni estar a la altura. Y es que la envidia es un viciecillo que se atribuye a lo popular, no a lo noble, puesto que los corazones nobles no tienen envidia, o si la tienen, saben manejarla con mayor destreza.
Así, la envidia, definida por varias fuentes como "pesar por el bien ajeno", es un sentimiento que nos inunda cuando vemos que a otro, que suele ser cercano, "le va bien en la vida", y a nosotros no tanto. Es la envidia un atributo que en general se puede definir como algo "malo" en la mayor parte de culturas y situaciones, tanto en el espacio como en el tiempo, por lo tanto es un vicio directamente relacionado con el diablo y un atributo muy suyo, como puede ser también el disfraz. La envidia es inherente pues al ser humano debido a la naturaleza incompleta o imperfecta del mismo.
La envidia en el arte se da entre artistas o grupos de los mismos. El hecho envidioso más sonado de todos los tiempos podría ser el exilio que tuvo que sufrir el músico Ziryab de la corte de Bagdad por ser mejor músico que su mentor, el director musical de palacio de aquella ciudad en tiempos del califa Harún Al-Rashid (sí, sí, el famoso califa de Las mil y una noches).
Podemos decir que hay pueblos o culturas que son famosas por ser envidiosillas ellas, y no hay que mirar muy lejos, ya que el pueblo español se vanagloria, si es que uno se puede vanagloriar de esto, de ser envidiosillo, por lo menos en estos tiempos que corren (no en los tiempos del Imperio), ahora cuando se supone que somos un cero a la izquierda en el mundo (parescer que no comparte el redactor, dicho sea de paso). También es frecuente encontrar la envidia como detonante de situaciones difíciles en los cuentos chinos, muy frecuentemente entre hermanos (a uno le va muy bien, al otro no). En la actualidad, en España, se envidia mucho a personajes muy exitosos como puede ser el empresario Amancio Ortega, que tiene que estar lidiando con este vicio, no suyo, sino de los demás, y para con él, constantemente.
También el que escribe se ha encontrado con tiñosos envidiosillos por todas partes allá por donde ha pasado (ciertamente no ha viajado mucho pero bueno). Tras un pequeño estadio inicial en el que parece que agradaba a -casi- todo el mundo (la época de las famosas entrevistas), se da paso a un momento en que todo el mundo, y cuando digo todo, es todo, tanto allá como acá como acullá, envidia al que escribe por su buen hacer en el mundo de la cinematografía (recordemos que esas entrevistas se consideran como el primer programa de entrevistas de internet). Después de este momento de primera gloria, como comentamos, el que escribe ha tenido que soportar la envidia principalmente del colectivo conocido como cine español, que le ha negado cualquier tipo de reconocimiento o premio, incluso ser seleccionado siquiera para algunos de sus futiles certámenes. También Hollywood tiene un poco de amor-odio con el que escribe puesto que aunque al principio todo eran facilidades, éstas se han convertido en dificultades, en perjuicio del envidioso.
Este hecho, a nivel europeo, es fácilmente constatable en nuestros días; basta con pasearse por la página dedicada a Triskipolis (la película producida por el que escribe) en Filmin y comprobar cómo se muestra una puntuación basada en los usuarios de dicha plataforma de 1,1 sobre 10 sin ningún tipo de crítica ordenada; más bien al contrario, un escueto y grosero "es una mierda" adorna la página mencionada como única opinión. Al igual que algunos en nuestro país, como hemos comentado, se vanaglorian de ser buenos envidiosos, de esta misma manera el portal mencionado expresa su opinión para con el que escribe; la cosa se agrava cuando uno visita la página principal de dicho portal y comprueba cómo debajo, en el pie de la misma, los sellos de la Comisión Europea, del Ministerio de Cultura, y de la consejería de Cultura de la comunidad autónoma catalana flanquean el contenido indicando la procedencia de parte de los fondos a través de los cuales subsiste dicha plataforma, hecho del que la misma se vanagloria igualmente.
A nivel global podemos mencionar también la famosa leyenda negra que cae sobre España y el descubrimiento de América, por parte de una facción del mundo anglosajón, que no quiere aceptar ni otorgar la gloria que le corresponde tanto a Isabel I de Castilla como a Colón por su hazaña, y la manera ejemplar con la que se llevó a cabo el proceso civilizador de aquellas ignotas tierras.
En fin. Pero, ¿qué hacer si alguien detecta que está siendo envidiado en algún momento? Pues bien, además de ser un atributo diabólico, es decir, un pecado, un vicio, la envidia es también un síntoma de debilidad. Así que cuando como hemos dicho alguien se sienta envidiado, es un buen momento para, utilizando un símil militar, atacar, atacar más fuerte ya que la otra parte muy seguramente no va a poder reaccionar ni estar a la altura. Y es que la envidia es un viciecillo que se atribuye a lo popular, no a lo noble, puesto que los corazones nobles no tienen envidia, o si la tienen, saben manejarla con mayor destreza.
Noticias relacionadasMúsica y poesía: el secreto para salir del pueblo llano y pasar a ser distinguido - 26 de Septiembre de 2025
Agradecimientos al mundo árabe por haber dejado su huella de siete siglos en España - 22 de Marzo de 2025




