El abaratamiento en la producción de películas, el aumento de la oferta, y el exceso de festivales de cine podrían estar desvirtuando el séptimo arte
18 de Enero de 2021; redacción Arscodex
Es un hecho contrastado que existen en la actualidad tres circunstancias que están modificando el cine, de alguna manera, democratizándolo; y éstas son: el significativo abaratamiento de los costes de producción; el aumento significativo, por ende, de oferta cinematográfica para el ciudadano medio, y el creciente número de festivales de cine que campan por nuestro pequeño mundo. De esta manera, hacer cine es más fácil, y por ello se democratiza la creación, como hemos dicho, pero también se banaliza y trivializa y quizá, solo quizá, se desvirtúa un poquito.
Y es que durante el siglo XX el cine significaba grandes rodajes, glamour, estrellas siderales de la gran pantalla, y un largo etcétera de otros elementos que lo hacían algo bonito y bello; el cine era elitista, existía un numerus clausus, o estabas dentro o no estabas. Ahora, todos llevamos una cámara de cine integrada en nuestro teléfono móvil metida en nuestro bolsillo.
Por ello se hacen películas como churros. Antes formar parte de una producción cinematográfica era algo chulo y guay, ahora puedes estar haciendo algo chusco (no necesariamente pero hay más posibilidades). Es decir, se graban miles y miles de películas y series cada año en nuestro pequeño mundo, y de esta manera se desvirtúa el cine. Las plataformas casi te pagan por que veas sus propuestas. No hay tiempo material para ver tanto.
La guinda del pastel la ponen los festivales de cine; levantas una piedra y salen 20; aquí en España hay tropecientos, desde los premios Forqué, que han sido este fin de semana; pasando por los Goya, la Seminci, el festival de San Sebastián... Y muchos otros, grandes y pequeños, largos o estrechos, que campan por nuestra geografía y también la de nuestro pequeño mundo, desvirtuando el cine. Todos prometen gloria, en algunos tienes que pagar una cuota para participar (o sea es un negociete o un timo)... En fin. Incluso los Oscar, esos premios mundiales que todavía tienen algo de repercusión, se afanan por hacer algo diferente cada año y lo consiguen ya a duras penas.
Señores, la única manera de que el cine no muera de éxito es... No me malinterpreten, el cine nunca va a morir, pero la única manera de que no muera, como decía, de éxito, es: selección. Pasará lo mismo que con la literatura o en la pintura. ¿Cuántos libros se escriben al año? ¿Cuántos, de ellos, permanecen? ¿Cuántos vuelven al fondo de El lago del olvido?
Pues eso.
Y es que durante el siglo XX el cine significaba grandes rodajes, glamour, estrellas siderales de la gran pantalla, y un largo etcétera de otros elementos que lo hacían algo bonito y bello; el cine era elitista, existía un numerus clausus, o estabas dentro o no estabas. Ahora, todos llevamos una cámara de cine integrada en nuestro teléfono móvil metida en nuestro bolsillo.
Por ello se hacen películas como churros. Antes formar parte de una producción cinematográfica era algo chulo y guay, ahora puedes estar haciendo algo chusco (no necesariamente pero hay más posibilidades). Es decir, se graban miles y miles de películas y series cada año en nuestro pequeño mundo, y de esta manera se desvirtúa el cine. Las plataformas casi te pagan por que veas sus propuestas. No hay tiempo material para ver tanto.
La guinda del pastel la ponen los festivales de cine; levantas una piedra y salen 20; aquí en España hay tropecientos, desde los premios Forqué, que han sido este fin de semana; pasando por los Goya, la Seminci, el festival de San Sebastián... Y muchos otros, grandes y pequeños, largos o estrechos, que campan por nuestra geografía y también la de nuestro pequeño mundo, desvirtuando el cine. Todos prometen gloria, en algunos tienes que pagar una cuota para participar (o sea es un negociete o un timo)... En fin. Incluso los Oscar, esos premios mundiales que todavía tienen algo de repercusión, se afanan por hacer algo diferente cada año y lo consiguen ya a duras penas.
Señores, la única manera de que el cine no muera de éxito es... No me malinterpreten, el cine nunca va a morir, pero la única manera de que no muera, como decía, de éxito, es: selección. Pasará lo mismo que con la literatura o en la pintura. ¿Cuántos libros se escriben al año? ¿Cuántos, de ellos, permanecen? ¿Cuántos vuelven al fondo de El lago del olvido?
Pues eso.
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