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Comer en el restaurante El bobo de Coria no es ninguna bobada

07 de Noviembre de 2021;
Aquellas personas de nuestro pequeño mundo a las que les guste la gastronomía tienen, cada otoño, una cita ineludible con un restaurante que tiene nombre de cuadro de Velázquez; el restaurante se llama El bobo de Coria y está en Coria, una de las zonas mundiales de setas más reconocidas. Ahora bien, no solo debe gustarnos la gastronomía, también deberemos ubicarnos físicamente por aquellas latitudes.

Y es que casi todos los otoños, o sea, aquellos otoños en los que llueve por esas zonas (la mayoría), se produce el mismo ritual gastronómico: los recolectores seteros se dan paseos con grandes cestas sobre sus lugares de recogida secretos y van tomando setas de variedades ampliamente apreciadas que salen por la zona: huevos de rey (amanita cesárea), boletus y níscalos son las tres variedades estrella.

Una vez recolectadas, se distribuyen a través de una central ubicada en la localidad de Moraleja, un poco más al norte de Coria. La mayor parte se clasifican y van dirigidas a las capitales como Madrid, Barcelona... Pero hay alguna parte de esa recolección que por su propia naturaleza efímera no aguanta esos trasiegos y tiene que ser consumida "in situ", es decir, en la misma zona en la que se recogieron. Principalmente la mencionada variedad huevo de rey viaja mal y es mejor consumirla en restaurantes de la región.

Una vez que se ha producido dicho proceso, llegamos al casco antiguo de una ciudad, Coria, con su catedral y todo, y tras pasear por las pequeñas calles de la ciudad vieja podemos adentrarnos en un restaurante, El bobo de Coria, especialista en setas. Allí podremos disfrutar durante todo el año de las mejores setas gracias al sistema de ultracongelado, en especial la crema de boletus, que se sirve como decimos en cualquier estación allí en el restaurante y que está deliciosa.

Pero aquellos aventureros avezados deberán superar una prueba más para degustar en aquel restaurante (o en algunos otros cercanos) el auténtico plato estrella de la temporada de otoño: el carpacho de huevos de rey, que traerá a nuestros paladares los sabores más exquisitos y delicados de bosque y naturaleza. Pero esto no es fácil, amigo; los expertos micológicos juegan al despiste y no suelen compartir ni las zonas buenas de recolección, ni la fecha exacta en la que cada otoño están disponibles los huevos de rey. Por lo tanto, si alguien llama al restaurante pensando que obtendrá más información, debemos recordar que el que lo lleva se "hará el bobo", haciendo honor al nombre del restaurante, y será imposible sonsacarle en qué fin de semana de este año concreto tendremos los ya varias veces mencionados huevos de rey y los boletus frescos, de temporada, en primicia.

Pero bueno, el resto de mortales no pertenecientes al huidizo gremio micológico, podremos degustar como hemos dicho gracias a la tecnología de la ultra-congelación, en cualquier momento del año, en dicho restaurante u otro de la zona también especializado, de ese increíble y delicado manjar que la naturaleza nos proporciona cada año.
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