¿Está el cine como arte perdiendo importancia?
09 de Febrero de 2022; redacción Arscodex
Una de las cosas que le gusta al editor de esta publicación es andar fisgoneando por las zonas de comentarios de otros periódicos (porque esta revista en estos momentos no admite opiniones públicas de los lectores) para ver qué es lo que la gente piensa en realidad; recordemos estos comentarios son parcialmente anónimos y ya sabemos que con el antifaz que proporciona el anonimato las verdades suelen florecer, de la misma manera que florecen con el vino o de la boca de los niños, como es bien sabido por todos.
Pues bien, esta publicación gusta también de elevar de categoría dichos comentarios escribiendo artículos como este mismo, es decir, poniendo "encima" lo que antes estaba "debajo", o poniendo los comentarios de abajo, arriba, al comienzo de una noticia, como es este el caso que nos ocupa. De estos comentarios podemos espigar la mala prensa que ha adquirido el cine español subvencionado por entre las gentes de nuestro país, no sabemos muy bien por qué; y por otra parte las voces que aseguran que hay fatiga del "streaming", hecho que se desarrolló en otro artículo anterior en este medio, además de que el cine como arte podría estar sintiendo también cierta fatiga ya que la gente está percibiendo que no hay nuevas propuestas interesantes encima de la mesa estos días que corren.
Bueno, pues haciendo caso a este último pensamiento, podemos decir que podría ser cierto, que el espectador está sufriendo cierto hastío con respecto a los nuevos lanzamientos que, en lugar de presentar algo antiguo como novedoso, son capaces de presentar algo nuevo que ya huele a viejo nada más salido "del horno". Y es preciso ahora fijarse en la pintura, otra disciplina artística insigne, para poder predecir, efectuando un posible paralelismo, el presente y futuro del cine.
Durante siglos la pintura ha estado vigente y ha sido el vehículo principal para divulgar y contar historias. Nadie cuestionaba el medio con el que se contaban dichas historias, simplemente ha habido artistas con mayor o menor tino a la hora de representarlas. Por lo tanto, desde Giotto hasta Van Gogh muchas manos han pasado por los pinceles con diversa fortuna, y como decimos la responsabilidad reside casi exclusivamente en el posible buen hacer del artista.
Y así ocurre en el cine. Si no se hace buen cine hoy día es porque no hay buenos cineastas. Porque es posible que el cine nos acompañe algunos siglos más como arte rey, o es posible que no (recordemos los espacios interactivos, muy consumidos en la actualidad, pero quizá por la falta de buena oferta cinematográfica). Pero lo que queda claro es que necesitamos buenos artistas, buenas manos, para que, una vez entrado el siglo XXI y perdido el cine el aspecto novedoso, nuevos y acertados puntos de vista surjan y sean capaces de enamorar al espectador como antaño.
Pues bien, esta publicación gusta también de elevar de categoría dichos comentarios escribiendo artículos como este mismo, es decir, poniendo "encima" lo que antes estaba "debajo", o poniendo los comentarios de abajo, arriba, al comienzo de una noticia, como es este el caso que nos ocupa. De estos comentarios podemos espigar la mala prensa que ha adquirido el cine español subvencionado por entre las gentes de nuestro país, no sabemos muy bien por qué; y por otra parte las voces que aseguran que hay fatiga del "streaming", hecho que se desarrolló en otro artículo anterior en este medio, además de que el cine como arte podría estar sintiendo también cierta fatiga ya que la gente está percibiendo que no hay nuevas propuestas interesantes encima de la mesa estos días que corren.
Bueno, pues haciendo caso a este último pensamiento, podemos decir que podría ser cierto, que el espectador está sufriendo cierto hastío con respecto a los nuevos lanzamientos que, en lugar de presentar algo antiguo como novedoso, son capaces de presentar algo nuevo que ya huele a viejo nada más salido "del horno". Y es preciso ahora fijarse en la pintura, otra disciplina artística insigne, para poder predecir, efectuando un posible paralelismo, el presente y futuro del cine.
Durante siglos la pintura ha estado vigente y ha sido el vehículo principal para divulgar y contar historias. Nadie cuestionaba el medio con el que se contaban dichas historias, simplemente ha habido artistas con mayor o menor tino a la hora de representarlas. Por lo tanto, desde Giotto hasta Van Gogh muchas manos han pasado por los pinceles con diversa fortuna, y como decimos la responsabilidad reside casi exclusivamente en el posible buen hacer del artista.
Y así ocurre en el cine. Si no se hace buen cine hoy día es porque no hay buenos cineastas. Porque es posible que el cine nos acompañe algunos siglos más como arte rey, o es posible que no (recordemos los espacios interactivos, muy consumidos en la actualidad, pero quizá por la falta de buena oferta cinematográfica). Pero lo que queda claro es que necesitamos buenos artistas, buenas manos, para que, una vez entrado el siglo XXI y perdido el cine el aspecto novedoso, nuevos y acertados puntos de vista surjan y sean capaces de enamorar al espectador como antaño.
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