¿Y si Pedro Alonso Pablos realmente no fuera productor de cine? Sobre el mérito en el arte

06 de Diciembre de 2022;
En este preciso momento toca depositar nuestra atención sobre un tema que ya el lector debe haber estado planteándose, sin saberlo a ciencia cierta el que escribe, y es el hecho de que podría ser que Pedro Alonso Pablos, sí, el director de esta publicación y productor de cine, como bien todos ya sabemos, fuera en realidad eso, productor de cine, o fuera otra cosa, dado que toda su obra es eminentemente meritoria, es decir, no ha habido prácticamente transacción económica en el momento de su creación, y podría haberse creado no como fin en sí misma sino para otro uso más elevado que ahora desgranaremos.

Y ahora conviene llegar a una definición común sobre la palabra mérito, bonita palabra todo sea dicho. Además de la general que incluye la RAE en su contenido, podríamos definir el mérito como un "esfuerzo no oneroso que se realiza para obtener una posición de mayor relevancia en el entorno del desempeño en que se produce". Es decir, en el momento de la creación no hay transacción económica, y el fruto de este esfuerzo no se valora en sí mismo principalmente como algo tangible per sé, sino para poder hacer algo luego mejor. Ahí enviamos un saludo a todos los "meritorios" del cine, que ahora estarían reconvertidos a una especie de "becarios", ya que tal y como está Hacienda de pesada, esa figura ya no cabe en el desempeño cinematográfico, o está en peligro de extinción, je, je.

Pues bien, el que escribe es consciente que llegados a este punto ha obtenido varios méritos, durante su corta media vida (si es que los cauces naturales de la existencia le permiten tener una longevidad que se entiende como estándar en estos tiempos que corren y por estas latitudes; longevidad que no está garantizada, como todos también ya sabemos), méritos como hacer el primer programa de entrevistas de internet, o hacer casi todas sus películas prácticamente en solitario, o hacer alguna de sus películas (de entre las anteriores) totalmente en solitario... Pero hay más méritos artísticos, algunos de corte más subjetivo, que el que escribe está acumulando a sus espaldas.

Bien es cierto que algunas de estas películas que el que escribe está haciendo, aunque en el momento de su creación no hay prácticamente transacción económica, se insertan posteriormente en el tráfico de productos de su categoría, ya que son películas completas, aunque las haya hecho él solito prácticamente, lo que le va a permitir seguramente tener una vida desahogada económicamente en el futuro.

El caso es que, como hemos dicho antes, es posible que todo esto no sea más que una demostración de fuerza por parte del que lo hizo, para luego poder desarrollar una tarea mayor. Es decir, a lo mejor va a resultar que el que escribe en realidad no es productor de cine, ja, ja, ja. Aunque bueno, he de decir que le está cogiendo la gracia a esto de hacer películas y que le entretiene así como le mantiene ocupadillo en esta vidilla que si no sería un poco aburrida; ya lo es per sé, así que en fin, ahí queda eso.

Pero mismamente el que escribe se ha planteado también lo siguiente: ¿si no es productor de cine, entonces qué es? Bien podría, con los méritos adquiridos, así como si hubiera hecho una oposición a un cargo en la administración pública (uno de los pocos méritos reconocidos que existen ahora), dedicarse a la política, es decir, tratar de obtener poder político, algo que, para tranquilidad del lector, el que escribe evitará en la medida de lo posible, ya que la política en sí misma le da bastante alergia y mezclar los méritos adquiridos con el poder, es decir con capacidad coercitiva para conducir la vida de las gentes, podría terminar mal, muy mal, para todos, tanto para el que escribe como para los lectores. Ha habido actores y artistas que luego han sido políticos, ahí tenemos al presidente de los Estados Unidos de América Ronald Reagan, también actor secundario de películas de Hollywood, o sea que es un camino perfectamente plausible pero descartado.

Lo cierto es que la política está actualmente infestada de ciertos personajillos que devalúan la categoría general, que no han obtenido ningún mérito a lo largo de su vida y que ostentan cargos de cierta relevancia. Pues que ahí sigan.

Así que una vez descartado este camino, podríamos pensar que el que escribe iba a tratar de dedicarse a ayudar a la gente en el plano espiritual, es decir, comprarse un turbante y unos pantalones bombachos, como un genio mediooriental, e ir diciéndole a la gente qué hacer para entender la existencia que nos ha tocado vivir. Pues bien, aunque este espectro de posibilidades es amplio, desde escribir algunos libros de autoayuda a convertirse en un auténtico "resolutor de problemas espirituales" como el yogui actual de la India Sadhguru, es posible también que sea adoptado parcialmente por el que escribe ya que las prendas de cabeza le dan un poco de dolor de cabeza, válgaseme la repetición, así que si adopta esta figura será lo más seguro sin turbante.

También podría el que escribe comenzar a tener una vida disipada, darse a la bohemia y comenzar a frecuentar tabernas y otros lugares de mala muerte, que por cierto son muchos los que hay por estas latitudes de ese tipo. Queda descartado esto también.

Así que, ¿qué hacer con los méritos adquiridos (y alguno más que pueda caer por el camino)? Pues básicamente, aplicándome la receta a mí mismo, en principio el camino mencionado de "escribir libros de autoayuda" podría ser interesante; ya veremos si me compraré los pantalones bombachos o no, pero sería "un pecado" no utilizar los méritos para algo que puede beneficiarnos a todos, ya que, como parece, el que escribe tiene un cierto mayor conocimiento sobre las cosas que nos rodean, tanto las que se ven como las que no, de este mundo.

Los hippies de San Francisco decían eso de "paz y amor"; muchos mensajes se han querido enviar a la humanidad a través de diversos cauces y en diversas ocasiones. El mensaje de "paz y amor" se viene enviando desde hace ya un tiempo, y parece que se está consiguiendo, poco a poco, el objetivo; así que no me disgusta. Pues quedémonos con lo bueno y no nos echemos a perder.
Enlaces mencionados en Gente