Sobre el estado actual del cine español
30 de Julio de 2023; redacción Arscodex
En este preciso momento, como ya adelantábamos en un pasado reciente texto en esta revista, procedemos a analizar el estado actual del cine español. Para resumir, podemos decir que, quitando las producciones asociadas a este medio de comunicación, este estado podría definirse como "catatónico", irrelevante, o "bajo mínimos".
Para comenzar vamos a ceñirnos a datos públicos oficiales de cuota de pantalla del cine en nuestro país. Pues bien, el "cine español", es decir, un conjunto de películas cuya financiación es mayoritariamente española, no supera, en nuestro propio país, el 20% de cuota de pantalla, oscilando entre un 18% y un 21% típicamente. Es decir, es como si en "nuestro propio campo" solo generáramos el 20% de negocio del cine.
Después llegan los triunfalismos en los diversos certámenes, premios, muestras, etcétera, que por descontado se muestran sobredimensionados para el volumen de negocio que este cine está generando en España (y en el mundo; esto último mejor lo obviamos). Y todo ello asociado al método de producción imperante en la enclenque industria cinematográfica española, si es que queda algo de ella a día de hoy: "la subvención".
Este "método de producción", a juicio del que escribe, está alterando realmente y para mal todo el sistema de selección de "talento" (si es que hay algo de talento en el cine de por aquí), así como el destilado tanto de guiones como de actores/actrices, directores, músicos, etcétera. Es decir, "la subvención" está haciendo del cine español un erial en términos de calidad intrínseca de las películas que se hacen en España. Ya sabemos que todas las obras de arte tienen un mensaje asociado a cada obra de arte, y que por ejemplo la obra de Miguel Ángel está patrocinada por la Iglesia Católica; en fin, Miguel Ángel tuvo suerte y la cosa salió bien; esto mismo no pueden decir por aquí en lo tocante a nuestro cine en la actualidad, independientemente de lo que pueda tratar este cine de promocionar ideológicamente.
El público no es tonto, y no le gusta pagar dos veces por una misma cosa, por lo tanto no quiere pagar la entrada para ver una película que ya ha financiado a través de sus impuestos y las subvenciones. Conclusión: las entradas vendidas bajan todavía más en una espiral o círculo vicioso donde la tendencia es a la desesperación. En un modelo anterior, donde las ayudas se daban a las películas que se veían en cines, existía la picaresca de comprar entradas ficticias para aumentar el número de asistentes a los filmes... En fin, que la cosa viene de lejos.
Existen algunos otros "males" que aquejan al cine español, desde el punto de vista de esta revista, pero que no voy a relatar aquí (siempre hay que guardarse algo para el próximo artículo, ¿no?).
Y mientras, lo que llega de Hollywood, maquinaria cinematográfica tremendamente engrasada, campa a sus anchas y genera sumas ingentes de dinero para los propietarios de las propiedades intelectuales procedentes del "lejano oeste". Tanto es así que ciertos directores han tenido que emigrar a esas tierras para trabajar; véase el nombre de J. A. Bayona, que ha tenido que buscarse la vida en el mentado Hollywood haciendo trabajos para la reciente versión televisiva producida por Amazon de The Lord of the Rings; u otros filmes para Netflix. Atrás quedan esas producciones medias como "El orfanato" o "Lo imposible", muy asociadas a la cadena de televisión patria amiga, Telecinco. Todo ese entramado de producciones "medianas" españolas actualmente no existe o está bajo mínimos, ya que las empresas que tienen presencia en la televisión tradicional (como la mentada Telecinco, o Atresmedia, o incluso RTVE) prefieren producir, por el precio estándar de una película del tipo de las ya nombradas (o sea, unos 10 millones de euros), una miríada de tertulias sociopolíticas de baja estofa para "taladrar" el cerebro de los espectadores patrios, a cambio de dos risas mal puestas que acompañan dichas tertulias.
Para más datos, podemos incluir en este diagnóstico que el germen del intento de declarar "orate" al que escribe en su juventud, tiene origen precisamente en una persona perteneciente al entramado del "cine español", por lo que de esta manera podemos "tasar" efectivamente la "capacidad de selección" de talento que tiene este "cine español", tratando de enviar "a la cuneta" propuestas como la que ofrece la productora asociada a este medio de comunicación y encumbrando otras iniciativas que... Ni fu ni fa, la verdad.
Así que en el firmamento del cine español quedan algunas viejas "vacas sagradas", en la actualidad bastante famélicas también, que cada cierto tiempo tratan de seguir a flote pero que les cuesta bastante, todo sea dicho; y ciertamente de vez en cuando "suena la flauta" y sale alguna peliculilla que no está mal, pero no es la tónica general. El talento, como el lector bien sabe, es escaso por naturaleza; si además lo seleccionamos mal, pues ya ni te cuento.
Por continuar con el asunto, este medio certifica que las producciones asociadas a dicha revista, es decir, las películas de Pedro Alonso Pablos, no tienen subvención de ningún tipo, es decir, y más allá de eso, la subvención cinematográfica y las producciones de este medio son como el agua y el aceite, y así espera el que escribe que continúe el asunto.
Por otro lado, al ser el cine del que escribe también "cine español" (para mi desgracia), es posible que a largo plazo este "cine español" trate de asociarse con mis producciones, ya se sabe lo que pasa con el éxito, este tiene muchos padres (al contrario de lo que ocurre con el fracaso), y seguramente va a venir alguien en el futuro o presente que va a intentar apropiarse del trabajo del que escribe, pero esto no va a ser más que un intento, porque el que escribe tiene a buen recaudo los derechos de sus producciones, es decir, le pertenecen al 99%, incluida la música y cualquier otro aspecto artístico relacionado con las mismas. Así que en eso el lector no debe preocuparse, ya que no hay riesgo de que este pequeño tesoro se contamine con algunas otras aguas de procedencia no tan límpida como las mías propias.
Así, por ejemplo, la campaña de Movistar (empresa que produce cine español) para el verano, esa que promueve la llegada de la tecnología a las zonas del territorio más deprimidas, que juega con la idea de reflotar "el cine de verano" en los pueblos patrios, con cierto tino en esta ocasión (todo sea dicho), donde al protagonista se le ocurre comprar un proyector por internet y montar un cine en el pueblo, podría estar inspirada en la exitosa propuesta del que escribe, que ya lleva varios años montando un "mini-cine de verano privado" en la zona de veraneo de su gente.
No es que esta situación le disguste en demasía al que escribe, ya que de manera egoísta, prefiere tener una industria truncada a su lado para que nadie le haga sombra, por lo menos en su propio país; es decir, prefiere tener a la industria patria así como "atrofiada" para que su obra destaque más. Bueno, esto desde el punto de vista egoísta; desde el punto de vista altruista realmente Pedro, el que escribe, desea que el cine español se recomponga, pero eso, lamentablemente, está lejos de ocurrir: si no hay cambios en los métodos de producción, no habrá cambios en los resultados.
Así que, en definitiva, y continuando con la tradición, terminamos el artículo como lo comenzamos, y recalcamos ese 18% de cuota de pantalla que tiene el cine español "en su propio campo", así que, por favor, menos triunfalismo y más examen de conciencia y meditación. ¿Cine español? Así no, gracias.
Para comenzar vamos a ceñirnos a datos públicos oficiales de cuota de pantalla del cine en nuestro país. Pues bien, el "cine español", es decir, un conjunto de películas cuya financiación es mayoritariamente española, no supera, en nuestro propio país, el 20% de cuota de pantalla, oscilando entre un 18% y un 21% típicamente. Es decir, es como si en "nuestro propio campo" solo generáramos el 20% de negocio del cine.
Después llegan los triunfalismos en los diversos certámenes, premios, muestras, etcétera, que por descontado se muestran sobredimensionados para el volumen de negocio que este cine está generando en España (y en el mundo; esto último mejor lo obviamos). Y todo ello asociado al método de producción imperante en la enclenque industria cinematográfica española, si es que queda algo de ella a día de hoy: "la subvención".
Este "método de producción", a juicio del que escribe, está alterando realmente y para mal todo el sistema de selección de "talento" (si es que hay algo de talento en el cine de por aquí), así como el destilado tanto de guiones como de actores/actrices, directores, músicos, etcétera. Es decir, "la subvención" está haciendo del cine español un erial en términos de calidad intrínseca de las películas que se hacen en España. Ya sabemos que todas las obras de arte tienen un mensaje asociado a cada obra de arte, y que por ejemplo la obra de Miguel Ángel está patrocinada por la Iglesia Católica; en fin, Miguel Ángel tuvo suerte y la cosa salió bien; esto mismo no pueden decir por aquí en lo tocante a nuestro cine en la actualidad, independientemente de lo que pueda tratar este cine de promocionar ideológicamente.
El público no es tonto, y no le gusta pagar dos veces por una misma cosa, por lo tanto no quiere pagar la entrada para ver una película que ya ha financiado a través de sus impuestos y las subvenciones. Conclusión: las entradas vendidas bajan todavía más en una espiral o círculo vicioso donde la tendencia es a la desesperación. En un modelo anterior, donde las ayudas se daban a las películas que se veían en cines, existía la picaresca de comprar entradas ficticias para aumentar el número de asistentes a los filmes... En fin, que la cosa viene de lejos.
Existen algunos otros "males" que aquejan al cine español, desde el punto de vista de esta revista, pero que no voy a relatar aquí (siempre hay que guardarse algo para el próximo artículo, ¿no?).
Y mientras, lo que llega de Hollywood, maquinaria cinematográfica tremendamente engrasada, campa a sus anchas y genera sumas ingentes de dinero para los propietarios de las propiedades intelectuales procedentes del "lejano oeste". Tanto es así que ciertos directores han tenido que emigrar a esas tierras para trabajar; véase el nombre de J. A. Bayona, que ha tenido que buscarse la vida en el mentado Hollywood haciendo trabajos para la reciente versión televisiva producida por Amazon de The Lord of the Rings; u otros filmes para Netflix. Atrás quedan esas producciones medias como "El orfanato" o "Lo imposible", muy asociadas a la cadena de televisión patria amiga, Telecinco. Todo ese entramado de producciones "medianas" españolas actualmente no existe o está bajo mínimos, ya que las empresas que tienen presencia en la televisión tradicional (como la mentada Telecinco, o Atresmedia, o incluso RTVE) prefieren producir, por el precio estándar de una película del tipo de las ya nombradas (o sea, unos 10 millones de euros), una miríada de tertulias sociopolíticas de baja estofa para "taladrar" el cerebro de los espectadores patrios, a cambio de dos risas mal puestas que acompañan dichas tertulias.
Para más datos, podemos incluir en este diagnóstico que el germen del intento de declarar "orate" al que escribe en su juventud, tiene origen precisamente en una persona perteneciente al entramado del "cine español", por lo que de esta manera podemos "tasar" efectivamente la "capacidad de selección" de talento que tiene este "cine español", tratando de enviar "a la cuneta" propuestas como la que ofrece la productora asociada a este medio de comunicación y encumbrando otras iniciativas que... Ni fu ni fa, la verdad.
Así que en el firmamento del cine español quedan algunas viejas "vacas sagradas", en la actualidad bastante famélicas también, que cada cierto tiempo tratan de seguir a flote pero que les cuesta bastante, todo sea dicho; y ciertamente de vez en cuando "suena la flauta" y sale alguna peliculilla que no está mal, pero no es la tónica general. El talento, como el lector bien sabe, es escaso por naturaleza; si además lo seleccionamos mal, pues ya ni te cuento.
Por continuar con el asunto, este medio certifica que las producciones asociadas a dicha revista, es decir, las películas de Pedro Alonso Pablos, no tienen subvención de ningún tipo, es decir, y más allá de eso, la subvención cinematográfica y las producciones de este medio son como el agua y el aceite, y así espera el que escribe que continúe el asunto.
Por otro lado, al ser el cine del que escribe también "cine español" (para mi desgracia), es posible que a largo plazo este "cine español" trate de asociarse con mis producciones, ya se sabe lo que pasa con el éxito, este tiene muchos padres (al contrario de lo que ocurre con el fracaso), y seguramente va a venir alguien en el futuro o presente que va a intentar apropiarse del trabajo del que escribe, pero esto no va a ser más que un intento, porque el que escribe tiene a buen recaudo los derechos de sus producciones, es decir, le pertenecen al 99%, incluida la música y cualquier otro aspecto artístico relacionado con las mismas. Así que en eso el lector no debe preocuparse, ya que no hay riesgo de que este pequeño tesoro se contamine con algunas otras aguas de procedencia no tan límpida como las mías propias.
Así, por ejemplo, la campaña de Movistar (empresa que produce cine español) para el verano, esa que promueve la llegada de la tecnología a las zonas del territorio más deprimidas, que juega con la idea de reflotar "el cine de verano" en los pueblos patrios, con cierto tino en esta ocasión (todo sea dicho), donde al protagonista se le ocurre comprar un proyector por internet y montar un cine en el pueblo, podría estar inspirada en la exitosa propuesta del que escribe, que ya lleva varios años montando un "mini-cine de verano privado" en la zona de veraneo de su gente.
No es que esta situación le disguste en demasía al que escribe, ya que de manera egoísta, prefiere tener una industria truncada a su lado para que nadie le haga sombra, por lo menos en su propio país; es decir, prefiere tener a la industria patria así como "atrofiada" para que su obra destaque más. Bueno, esto desde el punto de vista egoísta; desde el punto de vista altruista realmente Pedro, el que escribe, desea que el cine español se recomponga, pero eso, lamentablemente, está lejos de ocurrir: si no hay cambios en los métodos de producción, no habrá cambios en los resultados.
Así que, en definitiva, y continuando con la tradición, terminamos el artículo como lo comenzamos, y recalcamos ese 18% de cuota de pantalla que tiene el cine español "en su propio campo", así que, por favor, menos triunfalismo y más examen de conciencia y meditación. ¿Cine español? Así no, gracias.
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