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El historietista Boixcar vuelve a encontrarse con el éxito 60 años después de la mano de Pedro Alonso Pablos y la adaptación a la animación de sus tebeos

13 de Octubre de 2023;
Fotograma de la mini-serie El mundo futuro
Fotograma de la mini-serie El mundo futuro
"El que tuvo, retuvo", o eso se solía decir. Sin duda es lo que le ha ocurrido recientemente a las historietas de Boixcar (Guillermo Sánchez Boix) con las sendas adaptaciones a dibujos animados de dos de sus cuadernillos más codiciados: Hazañas bélicas y El mundo futuro.

Después del fallecimiento temprano de Boixcar, en 1964, sus historietas quedaron en lugar destacado en la historia del cómic, habiendo ayudado a dar forma a lo que se conoce como "la edad de oro del cómic español", siendo él mismo uno de los máximos exponentes de dicha corriente artística, con epicentro en Levante (Barcelona y Valencia).

Pero el cine, la imagen en movimiento, el audiovisual, tiene diferentes condimentos y se rige por reglas distintas. Así, casi toda la obra perteneciente a la corriente artística mencionada no es que cayera en el olvido, porque su popularidad se mantuvo a nivel historieta; sin embargo, solo algunas obras de ese movimiento han sido adaptadas a la pantalla de una manera u otra, es el caso por ejemplo de El capitán Trueno, que tiene su película de acción real de 2011, y Mortadelo y Filemón (aunque no pertenezca esta saga al corazón de lo que se conoce como "edad de oro del cómic español"), que ha tenido varias adaptaciones, bien de animación o bien de acción real.

En fin, que ahí quedaba todo el trabajo de Boixcar, y otros, en una especie de limbo artístico en el que los productores de cine patrios, o bien por falta intrínseca de talento o bien por falta de medios, o bien por las dos cosas, no eran capaces de dar salida a este ingente material que pedía por un lado ser adaptado al cine pero por otro lado se guardaba como tesoro en papel, sin mayor trascendencia.

Hasta que en 2022, casi por casualidad, se cruza una llamada entre la heredera de los derechos de Boixcar, su hija, y el productor de cine, principalmente de animación, Pedro Alonso Pablos que, siendo ambos conscientes del potencial del material mencionado y teniendo ella los derechos y Pedro el músculo necesario para llevar a cabo la producción, deciden probar y adaptar fielmente la obra de Boixcar a la pantalla mediante dibujos animados. El resto es una historia que el lector ya conoce.

No solo Boixcar vuelve a gozar del éxito, sensación que ya tuvo en vida con sus tebeos, sino que de esta manera se inaugura un nuevo método de "restauración" de historietas que consiste, como el lector/a ya bien sabe, en recortar y animar cuidadosamente las propias viñetas, los propios dibujos de la historieta, para dar así apariencia de movimiento. Que el que escribe sepa, este método ha sido iniciado por esta colaboración, la producción Hazañas bélicas, que ahora se continúa con El mundo futuro.

El que escribe añade además que él llevaba un tiempo buscando historietas candidatas a ser adaptadas mediante esta técnica, pero que, tras examinar minuciosamente los tebeos de aquella época, no solo los españoles sino también los americanos o de otros países, comprobó que estos tebeos tenían que tener un ritmo, guion e imágenes determinado; es decir, no se puede hacer con todos, ya que algunos tienen las imágenes demasiado esquemáticas o son poco profusas en detalles, lo que impediría que esta técnica tuviera un buen final en la pantalla.

Para más datos, se añade que los cuadernillos de 10 páginas de Boixcar se muestran perfectos para hacer seriales como los que se hacen ahora para la televisión, es decir, cada cuadernillo se puede agrupar en un capítulo de 7/8 minutos. Solo resta adaptar todas las partes armoniosamente como así ahora se viene haciendo.

El que escribe, Pedro Alonso Pablos, declara que se siente tremendamente afortunado de haber podido realizar estos -de momento- dos trabajos, y declara también que, si las circunstancias vitales lo permiten, tiene la voluntad de adaptar un buen puñado más de capitulillos a la pantalla, con la fuente de estos tebeos.

Boixcar tenía gran tino en muchos aspectos. La selección de temáticas era uno de ellos. Temas universales, que nos interesan a la gran mayoría, como puede ser los episodios bélicos (sí, a todos nos gustaría que no hubieran existido, pero ahí están, para lamento de la humanidad), las aventuras intergalácticas y otra serie de condimentos muy humanos con el que el historietista sazonaba sus creaciones. Añadamos a esto una imagen extremadamente documentada y detallada, y un ritmo vivo que evita que el lector/a o espectador/a se despiste y pierda la atención, y tendremos un producto artesanal listo para ser adaptado a la pantalla.

De esta manera, Guillermo Sánchez Boix, Boixcar, trasciende su momento histórico y es capaz de llegar, como cuando las varillas de un zahorí se mueven e indican dónde está el agua, de nuevo al éxito, esta vez en la pantalla, a través de estas fieles adaptaciones que se están estrenando estos días. "El que tuvo, retuvo".