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El amante que cae en manos del marido
Y por ventura, en dubdando, acaescerme hía lo que dicen que acaesció a un homne que amaba una muger casada. Y ella había cavado para él un caño de su casa fasta la calle, y el caño era del pozo cerca; y fizo una puerta al caño porque si su marido viniese asoras que pusiese ahí su amigo y lo cerrase dentro. Y acaesció así que un día estando él dentro con ella dijéronle que su marido estaba a la puerta. Y dijo la mujer al amigo: "Vete aína por el caño que está cerca del pozo". Y él detóvose de ir a aquel logar. Y acaesció que el pozo era derrundiado. Y él tornóse a ella y díjole: "Ya llegué fasta el caño y fallé el pozo caído". Y dijo la muger: "Non te dije yo del pozo salvo por te guiar al caño. Aguija y vete". Y dijo él: "Non debieras tú decir cerca del pozo, pues yo había de ir al caño". Dijo ella: "Ve y deja la locura de ir y devenir". Dijo él: "¿Cómo iré, habiéndome tú conturbado?" Y non cesó de decir fasta que entró el marido y prendiólos, y firiólos muy mal, y llevólos a la justicia.

Así yo temíme de ir acá y allá y después ser preso por mi culpa, y hube por bien de non me temer de aquello de que me temía, y tove me por pagado de toda obra que solamente las almas testiguan que es buena en que se acuerdan las almas de las leyes. Y detove mi mano de ferir, y de aviltar, y de robar, y de furtar, y falsar. Y guardé el mi cuerpo de las mugeres, y mi lengua de mentir y de toda razón que daño fuese a alguno. Y detóveme de facer mal a los homnes nin de burlar y escarnecer de ninguno, y de cuantas malas costumbres pude. Y trabajéme con mi razón de non querer mal a ninguno y de non desmentir la resurrección nin el día del juicio, y el galardón y la pena.

Y con esto asosegué y aseguré mi corazón. Y vi que non hay ningund amigo tal como facer buena vida, y vi que era ligera de ganar cuando Dios quiere ayudar, y vi que es grand bien a quien la face, y que es mejor cosa que el tesoro que el padre y la madre le dejan, y que non mengua por la despender, ante se face más fermosa y más nueva. Y fallé que el homne que desprecia la bondad y la fin della, que le non destorba della salvo el flaco entendimiento.


El que desea hacer tallar una piedra y se le va el tiempo en oír cantar al jornalero

Y es tal en perder y despender lo suyo como un mercador que dicen que había piedras presciosas, y aquiló un homne que gelas foradase y adobase por cient maravedís, y llevólo para su casa. Y entrando por casa vido un salterio y atoleólo, y díjole el señor de la posada si lo sabía tañer. Dijo él: "Más que tú non piensas". Y era gran maestro de le tañer. Y díjole el mercador: "Toma y táñelo". Y tomó el homne el salterio y comenzó a lo tañer muy bien fasta la noche. Y dejó el mercador la caja de las piedras abierta y comenzó de folgar y de reír oyendo aquel tañer. Y desque fue noche dijo el homme: "Págame mi jornal". Dijo el mercador: "Non feciste cosa por que merezcas jornal". Dijo el homne: "Yo fize lo que tú me mandaste facer". Y por razón hubo le a dar los cient maravedís y quedaron sus piedras por adobar.

Y cuanto más pensé en las cosas deste mundo y en sus sabores, tanto más lo desprescié; y tove por bien de me amparar con la religión y despreciar este mundo. Y vi que la religión enderesza carrera para el otro siglo, así como endereszan los buenos padres a sus fijos para vevir. Y vi que en la religión pensar es bien; por que el que en ella pensare homíllase y tiénese por pagado con lo que ha, y enriquece y plácele con lo que Dios face, y pierde cuidado y despójase deste mundo y estuerce del daño que desecha sus sabores, y fácese manso; y es librado de sus dolores y menosprecia la envidia y muéstrasele el amor y la caridat, y es su alma tendimiento, y vee la paz; y es seguro de ser non tentado. Y cuanto más pensé en la religión tanto más me pagué della, tanto que cuidé ser dellos. Desí temí me que non podría sofrir la su vida, y que me tornaría a la costumbre en que fuera criado, y non fue seguro que si me dejase del mundo y tomase religión que lo non pudiese complir, y dejaría algunas cosas que tenía comenzadas, de que habría provecho.
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