Estás leyendo... Calila e Dimna

La liebre y el león
Dijo Dimna: "Dicen que un león estaba en una tierra viciosa, do había muchas bestias salvajes, y agua, y pasto. Y las bestias que estaban en esa tierra estaban muy viciosas fueras por el miedo que habían del león. Y ayuntáronse todas las bestias, y tomaron consejo. Y viniéronse para el león, y dijéronle así: "Tú non puedes comer de nos lo que tú quieres, a menos de lazrar; y nos vimos un consejo que es bueno para ti y folganza para nos de la laceria en que estamos, si tú nos quieres segurar de tu miedo". Dijo el león: "¿Qué es ese consejo?" Dijeron las bestias: "Faremos contigo pleito, que te demos cada día una bestia de nos, que comas sin laceria y sin trabajo, y que nos asegures que, non te hayamos miedo de noche nin de día". Y plogo al león desto, y asegurólas y fizo les pleito.
"Y acaesció un día a una liebre que la levasen al león. Y queriendo la levar, dijo a las otras: "Si me quisiéredes escuchar, decir vos he cosa que vos non sería daño y vos será pro. Cuidar vos hía sacar desta premia deste león y estorcería yo de muerte". Y dijéronle: "¿Qué es lo que quieres que fagamos?" Dijo la liebre: "Mandad a quien me levare para él, que me lleve muy paso y que non me lieve apriesa, y que tarde tanto fasta que pase la hora del comer del león". Y ficiéronlo así. Y cuando fueron cerca del león fue la liebre señera muy paso, y el león estaba sollón y muy sañudo; y levantóse y comenzó de andar y de catar a diestro y a siniestro, fasta que vido la liebre venir. Y díjole: ¿Dónde venís y do son las bestias, y por qué me mintieron el pleito que habían comigo puesto?"
"Y dijo la liebre: "Non mande Dios, señor; yo só mandadero de las bestias para vos, y traía vos una liebre que vos enviaban que yantásedes. Y ya que venía cerca falló me un león y tomómela, y dijo: "Mayor derecho he yo de comer esta liebre que el otro a quien la levades". Y díjele yo: "Mal facedes, que este conducho es del león, que es rey de las bestias, que gelo envían para yantar; pues consejo vos que non me lo tomedes nin fagades ensañar al león; si non habredes ende mal". Y él non lo dejó de tomar por eso, y denostó vos cuanto pudo, y dijo que quería lidiar convusco, maguer sodes rey. Y cuando yo vi esto, vine para vos cuanto pude por vos lo querellar". Y el león cuando lo oyó asañóse, y dijo a la liebre: "Ve comigo y muéstrame ese león que dices". "Y la liebre fuese a un pozo en que había muy clara agua y era muy fondo que podría bien cobrir al león. Y díjole: "Este es el lugar que vos dije, mas tomadme so vuestro sobaco, y mostrar vos lo he". Y fízolo así. Y él cató al fondo del pozo, y vio su sombra y la de la liebre en el agua. Y puso la liebre en tierra y saltó en el pozo por lidiar con el león, non dubdando quél era el león, y afogóse en el pozo. Y tornóse la liebre, y estorcieron las bestias del miedo en que eran, y fincaron seguras por siempre".
Dijo Calila: "Si tú pudieres matar a Senceba sin daño del león, fazlo; ca la su privanza nos ha fecho mal a nos y a los otros vasallos. Y si lo non pudieres matar si non quebrantando la fe del león, non lo fagas; ca sería traición de nos y de ti, y deslealtad y maldad". Desí dejóse Dimna de entrar al león unos días; y después vínose para él, estando en su cabo, y entró triste y marrido. Dijo el león: "¿Qué te tovo desque te non vi; acaescióte al si bien non?" Dije Dimna: "Dios vos dé vida, señor; acaesció cosa que non querríades vos nin nos". Dijo el león: " ¿Y qué fué?" Dijo Dimna: "Razón es que se ha de decir aparte". Dijo el león: "Pues este lugar es apartado y retirado, decirme has lo que sepas". Dijo Dimna: "Todo dicho que se recela dél el que lo oye y atrévese a él el decidor es grant locura, si non es seguro de su seso de aquel a quien lo dice; ca si fuere sesudo sofrir lo ha y honrar lo ha por ello, ca la pro suya es, y el decidor non ha y pro ninguna, y a las veces viene dello daño. Y vos, rey, señor, sedes de grant seso y de buen consejo, y yo vos diré cosa que vos pesará. Y fío por vuestro saber en vos yo consejar y vos amar maguer me dice mi alma que non me creeredes. Mas cuando yo me remiembre que las nuestras almas de todas las bestias son colgadas de la vuestra, non puede ser que non faga lo que debo, maguer non me lo preguntedes y maguer me yo tema que non me lo creades. Ca dicen que el que non desengaña al rey de su daño, y el que encubre a los físicos su enfermedat y a los amigos su facienda, a sí mismo engaña".
Dijo el león: "¿Qué es eso?" Dijo Dimna: "Díjome el fiel verdadero que Senceba se apartó con los cabdillos de tus vasallos, y que les dijo: "Yo he estado en compañía del león, y probé su consejo y su valentía, y vi que era flaco, y ya hobimos entre él y yo palabras". Y pues que esto me dijeron, entendí que era traidor y falso; ca lo honraste tú, y lo privaste, y lo feciste tu egual. Y si a ti tollere de tu lugar, a él darán el reinado; onde non debes dejar esto; ca dicen que cuando el rey sabe que algunos de sus pueblos se quieren facer sus iguales en consejo, y en dignidat, y haber compaña, mátelos, o sin non, ellos matarán a él.
"Y yo tengo por bien que guises de escarmentar éste ante que se apodere, y non lo detardes, ca después non podrás acorrer nin podríes vedar lo que es ende ya fecho. Y dicen que los homnes son de tres guisas: el uno es enviso, y el otro es delibre, y el otro es perezoso. Y el delibre es aquel que si le acaesce alguna tribulación non desmaya, nin pierde el corazón, mas entremétese en arte y seso y buen engeño con que espere de salir y de estorcer de aquello en que es caído; y el enviso es mejor, y de mejor consejo que se apercibe de las cosas ante que le acaescan, y escoge dellas lo que debe con buen consejo, y quebranta la malicia ante que le venga, y taja el miedo ante que él acaesca; y el perezoso es aquel que es tardinero en su fazienda, que siempre está en seguranzas mintrosas fasta que le acaesce la tribulación y peresce. Y el ejemplo déste es tal como de las tres truchas". Dijo el león: "Y ¿cómo fue eso?"
"Y acaesció un día a una liebre que la levasen al león. Y queriendo la levar, dijo a las otras: "Si me quisiéredes escuchar, decir vos he cosa que vos non sería daño y vos será pro. Cuidar vos hía sacar desta premia deste león y estorcería yo de muerte". Y dijéronle: "¿Qué es lo que quieres que fagamos?" Dijo la liebre: "Mandad a quien me levare para él, que me lleve muy paso y que non me lieve apriesa, y que tarde tanto fasta que pase la hora del comer del león". Y ficiéronlo así. Y cuando fueron cerca del león fue la liebre señera muy paso, y el león estaba sollón y muy sañudo; y levantóse y comenzó de andar y de catar a diestro y a siniestro, fasta que vido la liebre venir. Y díjole: ¿Dónde venís y do son las bestias, y por qué me mintieron el pleito que habían comigo puesto?"
"Y dijo la liebre: "Non mande Dios, señor; yo só mandadero de las bestias para vos, y traía vos una liebre que vos enviaban que yantásedes. Y ya que venía cerca falló me un león y tomómela, y dijo: "Mayor derecho he yo de comer esta liebre que el otro a quien la levades". Y díjele yo: "Mal facedes, que este conducho es del león, que es rey de las bestias, que gelo envían para yantar; pues consejo vos que non me lo tomedes nin fagades ensañar al león; si non habredes ende mal". Y él non lo dejó de tomar por eso, y denostó vos cuanto pudo, y dijo que quería lidiar convusco, maguer sodes rey. Y cuando yo vi esto, vine para vos cuanto pude por vos lo querellar". Y el león cuando lo oyó asañóse, y dijo a la liebre: "Ve comigo y muéstrame ese león que dices". "Y la liebre fuese a un pozo en que había muy clara agua y era muy fondo que podría bien cobrir al león. Y díjole: "Este es el lugar que vos dije, mas tomadme so vuestro sobaco, y mostrar vos lo he". Y fízolo así. Y él cató al fondo del pozo, y vio su sombra y la de la liebre en el agua. Y puso la liebre en tierra y saltó en el pozo por lidiar con el león, non dubdando quél era el león, y afogóse en el pozo. Y tornóse la liebre, y estorcieron las bestias del miedo en que eran, y fincaron seguras por siempre".
Dijo Calila: "Si tú pudieres matar a Senceba sin daño del león, fazlo; ca la su privanza nos ha fecho mal a nos y a los otros vasallos. Y si lo non pudieres matar si non quebrantando la fe del león, non lo fagas; ca sería traición de nos y de ti, y deslealtad y maldad". Desí dejóse Dimna de entrar al león unos días; y después vínose para él, estando en su cabo, y entró triste y marrido. Dijo el león: "¿Qué te tovo desque te non vi; acaescióte al si bien non?" Dije Dimna: "Dios vos dé vida, señor; acaesció cosa que non querríades vos nin nos". Dijo el león: " ¿Y qué fué?" Dijo Dimna: "Razón es que se ha de decir aparte". Dijo el león: "Pues este lugar es apartado y retirado, decirme has lo que sepas". Dijo Dimna: "Todo dicho que se recela dél el que lo oye y atrévese a él el decidor es grant locura, si non es seguro de su seso de aquel a quien lo dice; ca si fuere sesudo sofrir lo ha y honrar lo ha por ello, ca la pro suya es, y el decidor non ha y pro ninguna, y a las veces viene dello daño. Y vos, rey, señor, sedes de grant seso y de buen consejo, y yo vos diré cosa que vos pesará. Y fío por vuestro saber en vos yo consejar y vos amar maguer me dice mi alma que non me creeredes. Mas cuando yo me remiembre que las nuestras almas de todas las bestias son colgadas de la vuestra, non puede ser que non faga lo que debo, maguer non me lo preguntedes y maguer me yo tema que non me lo creades. Ca dicen que el que non desengaña al rey de su daño, y el que encubre a los físicos su enfermedat y a los amigos su facienda, a sí mismo engaña".
Dijo el león: "¿Qué es eso?" Dijo Dimna: "Díjome el fiel verdadero que Senceba se apartó con los cabdillos de tus vasallos, y que les dijo: "Yo he estado en compañía del león, y probé su consejo y su valentía, y vi que era flaco, y ya hobimos entre él y yo palabras". Y pues que esto me dijeron, entendí que era traidor y falso; ca lo honraste tú, y lo privaste, y lo feciste tu egual. Y si a ti tollere de tu lugar, a él darán el reinado; onde non debes dejar esto; ca dicen que cuando el rey sabe que algunos de sus pueblos se quieren facer sus iguales en consejo, y en dignidat, y haber compaña, mátelos, o sin non, ellos matarán a él.
"Y yo tengo por bien que guises de escarmentar éste ante que se apodere, y non lo detardes, ca después non podrás acorrer nin podríes vedar lo que es ende ya fecho. Y dicen que los homnes son de tres guisas: el uno es enviso, y el otro es delibre, y el otro es perezoso. Y el delibre es aquel que si le acaesce alguna tribulación non desmaya, nin pierde el corazón, mas entremétese en arte y seso y buen engeño con que espere de salir y de estorcer de aquello en que es caído; y el enviso es mejor, y de mejor consejo que se apercibe de las cosas ante que le acaescan, y escoge dellas lo que debe con buen consejo, y quebranta la malicia ante que le venga, y taja el miedo ante que él acaesca; y el perezoso es aquel que es tardinero en su fazienda, que siempre está en seguranzas mintrosas fasta que le acaesce la tribulación y peresce. Y el ejemplo déste es tal como de las tres truchas". Dijo el león: "Y ¿cómo fue eso?"
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