Estás leyendo... Calila e Dimna

El piojo y la pulga
Dijo Dimna: "Dicen que un piojo estaba muy vicioso en un lecho de un rico homne, y había de su sangre cada día cuanta quería, y andaba sobre él muy suavemente, que lo non sentía él. Desí fue así fasta que le demandó una pulga una noche hospedadgo, y él hospedóla, y díjole: "Albergad comigo esta noche en sabrosa sangre y mollido lecho". Y la pulga fizo lo así, y albergóse con él. Y en echándose el homne en su lecho mordióle la pulga muy mal, y él sentiólo y levantóse del lecho y mandó sacodir su sábana, y catar si había alguna cosa; y saltó la pulga, y estorció a una parte, y fallaron al piojo mal andante, y tomáronlo y matáronlo.
Y yo non te di este ejemplo si non por que sepas y entiendas que el mal homne siempre está aparejado para facer mal, así como el alacrán que siempre está aparejado para ferir. Y si non temas de Senceba, témete de sus vasallos, que ha fecho atrevidos contra ti, y te ha homiciado contra ellos. Empero bien yo sé quél non lidiará contigo, mas facer lo ha por otros".
Y al león cayóle esta palabra en el corazón, y dijo a Dimna: "¿Pues qué tienes por bien que faga?" Dijo Dimna: "El que ha el diente podrido, que le face doler, nunca fuelga fasta que lo saca; y la vianda mala que face fastidio, non fuelga el homne della fasta que la eche; y el enemigo cuyo daño es temido, non ha otra melecina si non en lo matar". Dijo el león: "Mucho me has fecho aborrecer la privanza de Senceba, y yo enviar le he decir lo que tengo en el corazón, y mandarle he que se vaya do quisiere; ca non lo quiero matar por guisa del mundo, después que le di seguranza y juré que le non faría mal". Y a Dimna pesóle desto y sopo que si el león fablase con Senceba, y oyese su respuesta y su escusanza, que lo non culparía y que lo creería, y que entendería que Dimna le mentiera, y que se non podría encobrir este fecho.
Dijo Dimna: "En enviar tú al buey mandado a decirle en qué pecó, non lo tengo, señor, por consejo; ca si él entendiere que esto tienes a corazón, témome que lidiará contigo, o que te contrastará, o guisará como estuerza de ti. Y si lidiare contigo, lidiará muy apercebido, y si se partiere partir se ha a su mejoría, y tú fincarás escarnido. Y el apercebido de los reyes non debe decir la justicia que debe facer del homne culpado, y cada culpa ha su justicia; a la culpa de poridad facer justicia de poridad, y a la que es fecha concejeramente, debe facer la justicia concejeramente". Dijo el león: "El rey, cuando justicia a alguno o lo deshonra por cosas que sospecha dél de que non es bien cierto, desí falla que non es así como lo dijeron, así mesmo lo faz. Y yo non só bien cierto del pecado de Senceba, nin sé ende si non lo que tú me dejiste". Dijo Dimna: "Pues que así tienes por bien, non entre Senceba si non seyendo tú apercebido, nin busque sazón en que te engañe. Y yo tengo que si tú lo hobieses visto, entenderías y sabrías que grant cosa cuida cometer; y algunas de las señales desto son éstas: que verás temblar sus miembros, y catando a diestro y a siniestro, y endereszando sus cuernos así como que cuida pujar". Dijo el león: "Yo tomaré tu consejo, y si yo viere en él lo que tú dices, non dubdaré en ello". Y pues que hubo Dimna acabado de decir al león lo que le dijo, y le metió en el corazón lo que quiso, pensó de irse para Senceba, por enrisarlo contra el león. Y quiso que fuese la ida por mandado del león, porque si por ventura el león sopiese como él hobiese fablado con Senceba, que non sospechase, en manera que se non descobriese la grande enemiga que él guisaba. Y dijo así: "Señor, ten por bien que yo vaya a Senceba por ver cómo está, y oír lo que dice, y por aventura sabré algo de su facienda, y de lo que ha en corazón, y facértelo he saber, por que seas apercebido". Dijo el león: "Bien es; vete y fazlo". Y el falso fuese y cuando llegó a la posada del buey, recibióle muy bien. Y dijo Dimna: "¿Cuándo fue nunca bien a aquel que su talente non manda, y su facienda es en mano ajena y en poder de otro, por quien non debe confiar, y de que siempre se teme, atanto que una hora sola nos es home seguro dél?" Dijo Senceba: "¿Qué es eso, amigo?" Dijo Dimna: "Acaesció lo que había de ser; ¿et quién es aquel que puede contrastar a lo que ha en aventura, o quién es aquel que sube en gran lugar o en gran dinidat, que fuese seguro que malamente non lo matasen, o quién aseguró su saber que non pereciese, o quién pidió a los viles algo que sin ello non tornase, o quién fizo compañía con los malos que bien escapase, o quién sirvió bien al rey que su bien facer le durase? Y qué grand verdat escribió el que dijo: "Tales son los reyes en tener lealtad a sus vasallos como la mala mujer, que desque se parte homne della y le viene otro, olvida el primero; y nunca quien sirviese al rey que su estado le durase". Y dijo Senceba: "Yo te oyo decir tales palabras, que tengo que algunas cosas malas entendiste del león". Dijo Dimna: "Así es, empero non es por mí; y tú sabes que verdad te debo decir, y qué fe y qué amor ha entre nos, y qué promisión te fiz cuando me envió el león a ti. Y yo non puedo estar que te non guarde, y que lealmente non te conseje, y que te non descubra lo que sope de las cosas, porque temo que morrás". Dijo Senceba: "¿Y qué es eso?"
Y yo non te di este ejemplo si non por que sepas y entiendas que el mal homne siempre está aparejado para facer mal, así como el alacrán que siempre está aparejado para ferir. Y si non temas de Senceba, témete de sus vasallos, que ha fecho atrevidos contra ti, y te ha homiciado contra ellos. Empero bien yo sé quél non lidiará contigo, mas facer lo ha por otros".
Y al león cayóle esta palabra en el corazón, y dijo a Dimna: "¿Pues qué tienes por bien que faga?" Dijo Dimna: "El que ha el diente podrido, que le face doler, nunca fuelga fasta que lo saca; y la vianda mala que face fastidio, non fuelga el homne della fasta que la eche; y el enemigo cuyo daño es temido, non ha otra melecina si non en lo matar". Dijo el león: "Mucho me has fecho aborrecer la privanza de Senceba, y yo enviar le he decir lo que tengo en el corazón, y mandarle he que se vaya do quisiere; ca non lo quiero matar por guisa del mundo, después que le di seguranza y juré que le non faría mal". Y a Dimna pesóle desto y sopo que si el león fablase con Senceba, y oyese su respuesta y su escusanza, que lo non culparía y que lo creería, y que entendería que Dimna le mentiera, y que se non podría encobrir este fecho.
Dijo Dimna: "En enviar tú al buey mandado a decirle en qué pecó, non lo tengo, señor, por consejo; ca si él entendiere que esto tienes a corazón, témome que lidiará contigo, o que te contrastará, o guisará como estuerza de ti. Y si lidiare contigo, lidiará muy apercebido, y si se partiere partir se ha a su mejoría, y tú fincarás escarnido. Y el apercebido de los reyes non debe decir la justicia que debe facer del homne culpado, y cada culpa ha su justicia; a la culpa de poridad facer justicia de poridad, y a la que es fecha concejeramente, debe facer la justicia concejeramente". Dijo el león: "El rey, cuando justicia a alguno o lo deshonra por cosas que sospecha dél de que non es bien cierto, desí falla que non es así como lo dijeron, así mesmo lo faz. Y yo non só bien cierto del pecado de Senceba, nin sé ende si non lo que tú me dejiste". Dijo Dimna: "Pues que así tienes por bien, non entre Senceba si non seyendo tú apercebido, nin busque sazón en que te engañe. Y yo tengo que si tú lo hobieses visto, entenderías y sabrías que grant cosa cuida cometer; y algunas de las señales desto son éstas: que verás temblar sus miembros, y catando a diestro y a siniestro, y endereszando sus cuernos así como que cuida pujar". Dijo el león: "Yo tomaré tu consejo, y si yo viere en él lo que tú dices, non dubdaré en ello". Y pues que hubo Dimna acabado de decir al león lo que le dijo, y le metió en el corazón lo que quiso, pensó de irse para Senceba, por enrisarlo contra el león. Y quiso que fuese la ida por mandado del león, porque si por ventura el león sopiese como él hobiese fablado con Senceba, que non sospechase, en manera que se non descobriese la grande enemiga que él guisaba. Y dijo así: "Señor, ten por bien que yo vaya a Senceba por ver cómo está, y oír lo que dice, y por aventura sabré algo de su facienda, y de lo que ha en corazón, y facértelo he saber, por que seas apercebido". Dijo el león: "Bien es; vete y fazlo". Y el falso fuese y cuando llegó a la posada del buey, recibióle muy bien. Y dijo Dimna: "¿Cuándo fue nunca bien a aquel que su talente non manda, y su facienda es en mano ajena y en poder de otro, por quien non debe confiar, y de que siempre se teme, atanto que una hora sola nos es home seguro dél?" Dijo Senceba: "¿Qué es eso, amigo?" Dijo Dimna: "Acaesció lo que había de ser; ¿et quién es aquel que puede contrastar a lo que ha en aventura, o quién es aquel que sube en gran lugar o en gran dinidat, que fuese seguro que malamente non lo matasen, o quién aseguró su saber que non pereciese, o quién pidió a los viles algo que sin ello non tornase, o quién fizo compañía con los malos que bien escapase, o quién sirvió bien al rey que su bien facer le durase? Y qué grand verdat escribió el que dijo: "Tales son los reyes en tener lealtad a sus vasallos como la mala mujer, que desque se parte homne della y le viene otro, olvida el primero; y nunca quien sirviese al rey que su estado le durase". Y dijo Senceba: "Yo te oyo decir tales palabras, que tengo que algunas cosas malas entendiste del león". Dijo Dimna: "Así es, empero non es por mí; y tú sabes que verdad te debo decir, y qué fe y qué amor ha entre nos, y qué promisión te fiz cuando me envió el león a ti. Y yo non puedo estar que te non guarde, y que lealmente non te conseje, y que te non descubra lo que sope de las cosas, porque temo que morrás". Dijo Senceba: "¿Y qué es eso?"
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