Estás leyendo... Calila e Dimna

De la pesquisa de Dimna; y es el capítulo del que quiere pro de si y daño de otro, que torna su facienda
Y dijo el rey al filósofo: "Ya he entendido lo que me dejiste del mesturero y mezclador, y cómo metió enemistad y aborrencia con su lengua entre aquellos que mucho se amaban. Pues dime agora cuál fue su escusación de Dimna y qué cima hubo por este fecho". Dijo el filósofo: "Fallamos en los libros de las historias quel león, pues que hubo muerto al buey, a pocos días pasados, repentióse por que lo matara rabiosamente, y membróse como era enviso y leal contra él, y velaba mucho con sus compañeros por tal de olvidar el cuidado que había. Y un león pardo que era de su mesnada, y de sus privados, y de los más honrados de su corte y con el que más se apartaba, salió una noche por demandar un tizón de la casa de Calila, y era maestro del león; y cuando llegó a la puerta, oyólo rebtando y maltrayendo a Dimna por su traición y por su mezcla, y demostrándole su mal consejo por lo que había fecho a Senceba sin pecado quél fiziese, y faciéndol entender que non estorcería del león, y que non podía ser que su mezcla non fuese descubierta, y que non habría quien gelo escusase nin quien lo amparase y que lo justiciaría y lo mataría.

Y decial Dimna: "Ya acaesció lo que se non puede emendar, pues non acuites a mí y a ti, y guisa como esta cosa non le caya al león en corazón, ca a mí pesa mucho de lo que fize, mas la cobdicia y la envidia me forzaron a ello". Cuando esto oyó al león pardo que ellos amos decían, tornóse y entró a la madre del león en su casa, y contól todo cuanto oyera, después quel fizo pleito y convenencia que non lo dijiese a ninguno. Y fuese la madre del león cuando amanesció y entró a su fijo, y violo estar triste y cuidoso, y entendió que non era si non por la muerte de Senceba. Díjole: "El cuidar y el pensar y la tristeza non facen cobrar nada, mas desgastan el cuerpo, y derraman el seso y la fuerza y enflaquécenlo; pues dime lo que has, y si fuere por cosa que debamos haber tristeza, yo nin ninguno de tus vasallos non estaremos sin cuidado, y si non es si non por que mataste a Senceba, manifiesta cosa es que lo feciste a tuerto y sin pecado que te él ficiese, nin culpa nin falsedat, nin te fue contrario en cosa; y si tú te hobieses refrenado cuando te dijeron dél, y hobieses pensado en su facienda, o vieras en esto alguna presunción, estonces era razón delo facer; que dicen que non es ninguno que mal quiera a otro o lo aborrezca, que otro tal non sienta en su corazón. Y dicen los sabios: "Cuando quisieres saber el corazón de tu amigo, de amar o desamar que cates al tuyo y así lo judga". Pues cata tú, rey, por tu seso y por tu voluntad verás lo que feciste al buey, si fue por enemistad o por achaque alguno que le tenías en el corazón, si merecía él esto; y tu voluntad te mostrará la verdat. Pues si tú lo feciste por derecho, por merescimiento quél fizo, non debes ser triste nin pesante por ello, ca derecho es justiciar a todo aquel que quiere ser atrevido contra ti por escarmentar los otros. Y tú, rey, sabes las cosas y entiendes las por tu seso y por tu sapiencia, y así lo vees como el homne vee su figura en el espejo claro. Pues dime: ¿cuál corazón lo tenías antes que lo matases?" Dijo el león: "Madre, mucho he pensado en facienda de Senceba, y con cobdicia de lo fallar en algunt pecado por esforzar la sospecha que le había, y non lo fallo; ca yo siempre tove a Senceba por de sano corazón, y fiaba por él, y pagábame de su consejo y aprendía dél, y feuciábame por él, y non desconocí ninguna cosa de cuantas le tenía en el corazón ante que lo matase nin después. Y soy mucho repentido por lo que fiz, y soy muy pesante y he grand dolor, y non dubdo que salvo era de lo que le apusieron y sin sospecha; mas fízomelo facer el falso traidor de Dimna con su mestura, diciéndome lo que Senceba non faría nin osaría. Mas dime si oíste alguna cosa o te fabló alguno deste fecho".

Dijo la madre del león: "Dijeron me que era sospechado que lo que fizo Dimna en te enrizar contra Senceba, non fue si non por envidia que le había en su dignidad y en su privanza". Díjole el león: "¿Quién te lo dijo, madre?" Dijo ella: "El que me lo dijo rogóme que fuese poridat, y yo así gelo prometí, y el que es rogado por poridad debe ser fiel, y quien descubre la poridat falsa su fieldat, y quien esto ficiere habrá mal paso en el otro siglo, y ninguno non le querrá descubrir más poridat". Dijo el león: "Por Dios, así es, y verdat dices, mas esto non debe ser poridat, ca non se debe celar nin dubdar ninguna cosa de la verdat; mas el que la sabe debe la descobrir y testigüela y haberá perfecto galardón por ello. Nin debe desfacer la verdat quien la sabe, cuanto más en la sangre del que murió a tuerto; ca quien encubre la culpa del malfechor es su aparcero en el pecado. Y el rey non debe justiciar por sospecha nin en dubda fasta que claramente vea la cosa, ca la sangre de grand prez es. Y yo, maguera que a ciegas andude en Senceba, non quiero facer otro mal en Dimna sin prueba y sin certedumbre; y aquel que te lo fizo saber echado lo ha sobre tu alma" Dijo la madre del león: "Verdat dices, mas yo tenía que compliría asaz lo que te yo contaría, y me creerías". Dijo el león: "Non digo yo que non es como tú dices, mas quiero que me digas qué es y folgará más mío corazón". Dijo ella: "Si por tal me tienes, justicia aqueste falso como meresce tal como él". Dijo el león: "Debes me decir quién te lo dijo, ca non es esto ningunt daño". Dijo la madre: "¿Sabes qué es el daño que yo ende haberé?; que me menospreciará aquel que me lo encomendó y se fió por mí, quel falliré en ello, et, cuando yo ficiere esto, que fiará ninguno por mí". Cuando esto oyó el león entendió que non le diría el nombre de quien gelo dijera. Díjol: "Vete". Y ella fuese.

Y pues que amanesció envió el león por los mejores de su mesnada, y fueron y presentes, y envió por su madre, y vino y. Desí mandó llamar a Dimna y dujeron gelo. Desí abajó el león la cabeza con vergüenza de la muerte de Senceba. Cuando esto vio Dimna, fue cierto de morir, y dijo a uno de los que estaban cerca dél: "¿Por qué está el león triste y cuidando? ¿Acaesció alguna cosa que le fizo tristecer por que vos hubo de ayuntar?" Dijo la madre del león: "Esto que tú vees estar al león triste y cuidoso, non es si non por que te ha dejado sano y salvo fasta hoy, faciéndole tú engaño y enridándole con tu mestura, y con tu falsedad para matar a Senceba".

Dijo Dimna: "Tengo que es verdad lo que dices; que el que se trabaja en buscar bien, más aína le viene el mal que a otri, y non pertenesce al rey nin a sus mesnadas sinon los malos. Ca dicen que quien face vida con los malos y non faz sus obras, non estuerce de su maldat por se aguardar; ca non galardona bien por el bien si non Dios sólo; y por ende se apartan los religiosos en los montes y se dejan de vevir con los homnes y de fablar con ellos, y aman más de facer las obras de Dios que las de los homnes. Mas la lealtanza y el amor que yo había al rey me le ficieron descobrir la falsedat del que le quería facer traición, y quería saltar en él, y fícele entender aquello que sospechaba y las señales que viera, y él violas manifiestamente, y non acayó nada de quél non fue bien cierto; y si él pesquiriere esta cosa, y preguntare por ella, y pensare en ella, sabrá la verdat quel fice entender; ca el fuego que yace en la piedra y en el fierro, non se saca si non con artes; y esto non es cosa celada, ca el cuerpo del homne, después que es pesquerido y buscado, paresce más quél es así como toda cosa fedrosa quier lodo, quier ál, que cuanto más movida es tanto más fiede.

"Y yo si culpado fuese, fuiría por la tierra, y habería anchura, y non aturaría a la puerta del rey; mas fiándome que era salvo non me quité ende nin me partí ende. Y non le ruego ál si non, maguer que esté en duda de mi facienda, que la mande pesquerir y catar, y aquel a quien este poder diere que sea fiel, y non haya ninguno en que le travar, nin faga engaño a ninguno, y que le muestre yo mi escusación y lo que oyere decir a los otros, y cátelo, y non quiera facer que los dichos de los que me acusaron y me hobieron envidia. Ca lo que el rey sopo, de como le ficieron dubdar en lo quél vio de la enemistad de Senceba, que meresció por ende morir, le debe tener de se non atrever así a matarme; ca ya hube yo del rey tal dignidad que me habían envidia por ella, y tal privanza. Y si él non me catare esta merced y fuere mal consejado en mi facienda, non he otro acorro nin otro refugio si non Dios, que sabe las poridades de los homnes y lo que tienen en corazones y en sus voluntades. Y dicen quel que hace por dubda, que non es cierto, es tal como la muger que se dio a su siervo dubdando, y la aforzó". Dijo el león a las mesnadas: "¿Cómo fue eso?"
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