Estás leyendo... Calila e Dimna

La mujer y el siervo
Dijo Dimna: "Dicen que en una cibdat que decían Quertir, que es en tierra de Yabret, había un rico mercador y había su muger muy fermosa, y habla un vecino pintor, y era diudo della. Y díjol ella un día: "Si podrías facer alguna cosa por que te yo conosciese cuando vinieses a mí de noche, saldría a ti sin que me llamases tú, por tal que nos non sospechasen nin te oyesen". Díjol su amigo: "Yo te faré una sábana tan blanca como la luz de la luna, y faré en ella unas pinturas; y cuando las tú vieres saldrás a mi, y ésta será señal entre mí y ti". Y plóguela a ella desto quél dijo: Y oyólo un su siervo della, y aprísolo, y encubriólo en su corazón. Y venía a ella su amigo con aquella señal, y veíalo ella, y salía a él.
"Y duró así un tiempo. Y después fuese su amigo para el rey a pintarle unas casas que había de menester; y fuese luego el siervo della a una manceba que tenía el pintor, en cuyo poder estaba la sábana, y era su conosciente, y demandól aquella sábana, y ella diógela. Y él fuese para su señora de noche, y luego que ella vio la sábana de suso dél, cuidó que era su amigo y salió luego a él, y yúgose con ella. Y tornóse el siervo y dio la sábana a la manceba del pintor. Y vino el amigo esa noche del palacio del rey para su posada, y cubrióse la sábana; desí vínose para ella. Y díjole ella: "¿Qué has esta noche que tornaste luego una vez en pos otra, habiendo fecho a tu guisa?" Y él entendió que era engañado, y tornóse para su posada, y priso su manceba, y firióla muy mal fasta que le dijo la verdat como le conteció; y tomó la sábana y quemóla en el fuego.
"Y yo non te do este ejemplo si non por quel rey non se acuite en mi pleito quel fue mostrado en dubda, y porná sobre sí grant cargo de pecado. Y non digo esto que vos oídes con miedo de la muerte; ca maguer aborrida cosa sea, ninguno non la puede fuir, nin ha otro refugio, y todas las cosas del mundo han de finar. Y si yo ciento almas toviese, y sopiese que el rey tenía por bien que se perdiesen, yo le sería franco dellas". Dijo uno de los de la mesnada: "Tú non dices esta escusación al rey por lo honrar; mas a ti es de menester de buscar con que salgas desto en que eres caído". Dijo Dimna: "¡Mal sea de ti! ¿Es aleve a ningunt homne de se escusar, cuanto más por escapar de muerte? Y ¿quién es más cerca del homne que sí mismo? Pues si así mismo non buscare escusación, ¿para quién la buscará? Y los sabios dicen que quien a sí non guarda, a otri non fará pro. Y paresce bien en ti la envidia y la malicia y la enemistad y la necedat que non podiste retener, y bien entienden los que te oyen que non quieres a ninguno bien y que eres enemigo de tu alma y de todos; y tal como tú, non es bien que esté sinon con las bestias mudas, cuanto más con el rey o ser a su puerta".
Y pues que le hobo respondido Dimna así, salióse el otro muy triste y muy avergonzado de lo que le dijera Dimna. Dijo la madre del león: "Grant maravilla es de cómo fablas, y das ejemplos a lengua suelta, y respondes a los que te fablan, habiendo fecho traición y maldat y engaño". Dijo Dimna: "¿Por qué catas con un ojo y oyes con una oreja y non piensas en la cosa como es, nin la sabes de cierto, mas faces a tu sabor non sabiendo la verdat? Mas parésceme que la mi mal andancia ha mudado a ti por razón de mí todas las cosas, y aun todos los otros, que ninguno non fabla nin razona si non a su sabor. Y éstos que son en la corte del rey tanto se fían en su poridat y en su mansedumbre y son seguros de su bondat, que se non temen de fablar a sus sabores a tuerto o a derecho, ca él non gelo contradirá. Y éste es el lugar del sermón si fuese creído y de los ejemplos si hobiesen pro".
Dijo la madre del león: "Catad este falso, cuánta grant cosa ha fecho, y quiere cegar los homnes por desmentirlos y por se salvar dellos". Dijo Dimna: "Los homnes que son tales son cinco: el uno es el que descubre a la muger la poridat; y el otro es el que viste los paños de las mugeres; y el tercero es la muger que viste los vestidos de los varones; y el cuarto es el huésped que se enfinió y cuida que es señor de la casa; y el quinto es el que denuncia a los homnes lo que le non preguntan nin le demandan". Dijo la madre del león: "¿Non conosces tú, malfechor, por qué temas, nin catas cuán laida obra fecite, por que sepas que non estorcerás sin que sea tornada de ti venganza?" Dijo Dimna: "El homne que mal fecho face non quiere a ninguno bien, nin lo amparará del mal maguer que lo puede facer". Dijo la madre del león: "¡Falso traidor, en atreverte tú a decir tal fecho antel rey!, es maravilla cómo te deja vivo". Dijo Dimna: "El traidor es aquel que asegura a su enemigo, y después lo mata". Dijo la madre del león: "¿Has esperanza de estorcer de tu grant pecado con tales palabras mintrosas?" Dijo Dimna: "El que dice la que non fue meresce lo que tú dices, y yo dije verdat y mostrarélo por prueba, y díjelo al rey y complí el homenaje que le debía". Dijo la madre del león: ¿Y qué fue lo que tú dejiste, y qué fue la verdat que tú le mostraste?" Dijo Dimna: "Bien sabe el rey que si yo mintroso fuese, non le diría a él tal dicho nin me atrevería a decir lo que non era nin a sacar mentira; y yo he esperanza quél verá que yo so verdadero y salvo y de sano corazón".
Cuando vio la madre del león que el león non fablaba nada en el pleito de Dimna, callóse ella, y dijo: "Por ventura mienten contra él, y es salvo de lo que le aponen; y el que se escusa delante de los caballeros y non refiertan ninguna cosa de lo que dice, semeja que es verdadero en lo que dice; y callar a las razones del contendor semeja conoscer la verdat que dice. Y dicen los sabios que quien calla otorga". Desí levantóse por salir ende sañosa. Y mandó estonces el león que prendiesen a Dimna y que le pusiesen fierros; desí leváronlo a la cárcel, y mandó catar su pleito, y facer sobre él pesquisa, y que gel mostrasen; y yogo Dimna en la cárcel, y mandó lo guardar a un caballero. Desí dijo la madre del león a su fijo: "Non se puede encobrir mestura de Dimna y su mal fecho en todas las cosas, mayormente en fecho de Senceba el leal sin culpa. Y ya me fue a mí dicho deste falso mintroso lo que dicen dél todos por una boca, ca non es cosa que se calle a ninguno; desí fácemelo más verdat sus mentiras y sus escusaciones y sus salvas que son contrafechas sin verdat; y si tú lo oyes, amparar se te ha con razones falsas, y lo que a mí dijo el fiel verdadero es la verdat. Pues si quieres folgar dél, non contiendas con él y mátalo". Dijo el león: "Cállate, que yo cataré su pleito y lo pesquisaré, ca es muy sotil y muy artero y sabio y entendido; y yo quiero ser bien cierto de su pleito y non quiero pasar a él rabiosamente, nin quiero mi daño en seguir voluntad de otro de que non sé su verdat nin su mentira. Y mucho aína puede ser que esto sea por envidia que le han, y témome de lo matar por dicho dellos, ca habría ende grant pecado y daño. Pues dime: ¿Quién es aquel que te lo dijo? Ca los homnes se han envidia unos a otros y se mezclan y quieren pujar el uno más quel otro en las dignidades". Dijo la madre del león: "El fiel verdadero que me contó la historia es tu amigo el león pardo, tu leal y paro vasallo que sabe tu poridad". Dijo el león: "Asaz hay, y tú verás lo que yo faré y lo que dél mandaré facer; pues vete".
Y pues que se fue la madre del león para su casa y pasó la media noche, dijeron a Calila como Dimna era preso, y pesóle mucho por la grant amistad que había con él y por la compañía y por el mal que le acaesciera, y fuese para la cárcel encubiertamente. Y cuando entró y lo vio preso lloró, y dijo: "Ya llegado ha tu facienda a tal lugar que non he cura ya de te fablar broznamente nin dejarte de decir que te pese, y en secreto fablando díjete: Miémbrate lo que te yo decía y te castigaba y te consejaba y non tornabas y cabeza a cuanto te decía, nin feciste por ello por el grant desdén que en ti había, ca te tenías por muy acabado en tu consejo y por artero. Y dicen los sabios: "Conviene al homne que es buen caballero que non se meta por su esfuerzo en lugar que non pueda salir nin estorcer". Y dicen que la falsedat ante muere de su plazo, y non por que fenesca la vida, mas por esto en que estás, que la muerte es más folganza que ello. ¡Ay de tu mesura y de tu seso y de tu saber, cómo te han privado dellos, y eres llegado a la muerte! Dijo Dimna: "Nunca cesaste de decir verdat y mandarla facer, mas yo non escuchaba nin creía tu consejo, por la grant envidia y la cobdicia que había en haber dignidat, y por la tribulación y la laceria en que era, y si non por eso en lo que me tú castigabas asaz complimiento había, que si lo ficiera levara la cima dello. Y quien es tentado de golosía non escucha de sus amigos, quel han piedat y lo aman, así como tú. Y dicen los sabios que el que non cree a sus amigos y a sus leales consejeros y a sus bien querientes, torna su facienda a repentencia, y ya vees en cuanto mal só hoy; mas ¿qué podías facer con la golosía y la cobdicia que vence al seso del mesurado y el saber del sabio? Así como el enfermo que entiende que su daño es en su gula, que ha de comer, y sabe que le acrescerá en su dolor, y non lo deja de comer, y acresce su enfermedad y por ventura muere ende. Y yo non me duelo hoy de mí, mas duélome de ti, ca he miedo que serás tú compreso por razón de mí y por el amor y por el parentesco y la amistad que habíamos en uno, y serás atormentado y lazrado, y non podrás estar que les non descubras mi facienda y matarán a mí por que te creerán y tú non estorcerás después de mí".
Dijo Calila: "Ya pensado he en tu facienda, y bien dices verdad en lo que dices y yo te consejé lealmente. Y el homne con cuita cuando le acaesce la tribulación acúsase de lo que fizo, con esperanza de vevir y de ser aliviado de la pena. Y yo quiero me ir ante que entre alguno de la mesnada y me vea estar contigo, y mándote y aconséjote que te confieses de tu pecado y conoscas tu mal fecho; ca morir debes sin falla, y mejor es de ser justiciado en este mundo que ir a la pena durable en el otro". Dijo Dimna: "Bien me has aconsejado y dices verdat; empero veré a qué tornará la mi cima de mi facienda y qué mandarán de mí facer". Tornóse Calila a su posada muy triste y muy cuidoso con miedo de ser preso por el pecado de Dimna, y prísol menazón y murió esta noche.
Y yacía en la cárcel un lobo preso, y estaba durmiendo cerca de Dimna, y oyó todo lo que se decían y aprísolo. Desí la madre del león entró a su fijo otro día de mañana y díjole: "Miémbrate lo que me dejiste anoche y prometiste en pleito deste falso traidor, y de cómo dejiste a tus mesnadas que debe el homne facer las cosas con temor de Dios, y non se le debe meter en vagar, y yo non sé mayor bien que librarlo y folgar dél". Y estonce mandó el rey al león pardo y el alcalde que se asentase a juicio, y que llamasen a Dimna ante ellos y que feciesen su pesquisa e, fecha, gela llevasen a él. Y el león pardo fizo llamar a la mesnada y a Dimna; y así todos juntos ante él, díjoles el león pardo: "Después que el rey mató a Senceba siempre estovo triste y cuidoso por que lo mató sin culpa, salvo por que Dimna lo enridó y lo mezcló con envidia que le había; pues si alguno de vos sabe alguna cosa dígalo, y nos mostraremos al rey, que el rey non matará a ninguno salvo después que feciere pesquisa y sea cierto dello, nin querrá facer a su sabor nin por albedrío". Dijo el alcalde: "Ya oíste lo que dijo el león pardo; faceldo así y ninguno de vos non encubra ninguna cosa de lo que sopiere, por muchas razones; la primera por que vos non debedes haber pesar que el juicio caya contra quien debe, nin maguer sea contra nuestras voluntades y non menospreciando cosa dello; ca la muy pequeña verdat gran cosa es, y la cosa que más pesa a Dios es matar al sabio sin culpa por mestura del falso mentiroso; y la segunda es, cuando el malfechor es penado por lo que face, non se atreven a facer otro tal los otros con miedo de la justicia, y esto es pro de la mesnada y de los pueblos; y la tercera es, que cuando el falso mentiroso traidor es justiciado, fuelga el rey y los suyos, ca el tal vevir entre ellos es les gran daño y gran peligro. Pues diga cada uno de vos lo que sabe y non encubra la verdat nin afirme la mentira". Y desque las mesnadas oyeron esto, catáronse unos a otros, y dijo Dimna: "¿Por qué estades todos tartaleando? Diga cada uno de vos lo que sabe, y si yo malfechor fuese placerme hía que callásedes. Pues que sé que soy salvo y sin culpa, pues decid lo que sabedes, que sabed que cada razón ha su respuesta, y el que dice lo que non vio nin sabe, razón es que le contezca lo que le contesció al físico necio". Dijo el alcalde y el león pardo: "¿Cómo fue eso?"
"Y duró así un tiempo. Y después fuese su amigo para el rey a pintarle unas casas que había de menester; y fuese luego el siervo della a una manceba que tenía el pintor, en cuyo poder estaba la sábana, y era su conosciente, y demandól aquella sábana, y ella diógela. Y él fuese para su señora de noche, y luego que ella vio la sábana de suso dél, cuidó que era su amigo y salió luego a él, y yúgose con ella. Y tornóse el siervo y dio la sábana a la manceba del pintor. Y vino el amigo esa noche del palacio del rey para su posada, y cubrióse la sábana; desí vínose para ella. Y díjole ella: "¿Qué has esta noche que tornaste luego una vez en pos otra, habiendo fecho a tu guisa?" Y él entendió que era engañado, y tornóse para su posada, y priso su manceba, y firióla muy mal fasta que le dijo la verdat como le conteció; y tomó la sábana y quemóla en el fuego.
"Y yo non te do este ejemplo si non por quel rey non se acuite en mi pleito quel fue mostrado en dubda, y porná sobre sí grant cargo de pecado. Y non digo esto que vos oídes con miedo de la muerte; ca maguer aborrida cosa sea, ninguno non la puede fuir, nin ha otro refugio, y todas las cosas del mundo han de finar. Y si yo ciento almas toviese, y sopiese que el rey tenía por bien que se perdiesen, yo le sería franco dellas". Dijo uno de los de la mesnada: "Tú non dices esta escusación al rey por lo honrar; mas a ti es de menester de buscar con que salgas desto en que eres caído". Dijo Dimna: "¡Mal sea de ti! ¿Es aleve a ningunt homne de se escusar, cuanto más por escapar de muerte? Y ¿quién es más cerca del homne que sí mismo? Pues si así mismo non buscare escusación, ¿para quién la buscará? Y los sabios dicen que quien a sí non guarda, a otri non fará pro. Y paresce bien en ti la envidia y la malicia y la enemistad y la necedat que non podiste retener, y bien entienden los que te oyen que non quieres a ninguno bien y que eres enemigo de tu alma y de todos; y tal como tú, non es bien que esté sinon con las bestias mudas, cuanto más con el rey o ser a su puerta".
Y pues que le hobo respondido Dimna así, salióse el otro muy triste y muy avergonzado de lo que le dijera Dimna. Dijo la madre del león: "Grant maravilla es de cómo fablas, y das ejemplos a lengua suelta, y respondes a los que te fablan, habiendo fecho traición y maldat y engaño". Dijo Dimna: "¿Por qué catas con un ojo y oyes con una oreja y non piensas en la cosa como es, nin la sabes de cierto, mas faces a tu sabor non sabiendo la verdat? Mas parésceme que la mi mal andancia ha mudado a ti por razón de mí todas las cosas, y aun todos los otros, que ninguno non fabla nin razona si non a su sabor. Y éstos que son en la corte del rey tanto se fían en su poridat y en su mansedumbre y son seguros de su bondat, que se non temen de fablar a sus sabores a tuerto o a derecho, ca él non gelo contradirá. Y éste es el lugar del sermón si fuese creído y de los ejemplos si hobiesen pro".
Dijo la madre del león: "Catad este falso, cuánta grant cosa ha fecho, y quiere cegar los homnes por desmentirlos y por se salvar dellos". Dijo Dimna: "Los homnes que son tales son cinco: el uno es el que descubre a la muger la poridat; y el otro es el que viste los paños de las mugeres; y el tercero es la muger que viste los vestidos de los varones; y el cuarto es el huésped que se enfinió y cuida que es señor de la casa; y el quinto es el que denuncia a los homnes lo que le non preguntan nin le demandan". Dijo la madre del león: "¿Non conosces tú, malfechor, por qué temas, nin catas cuán laida obra fecite, por que sepas que non estorcerás sin que sea tornada de ti venganza?" Dijo Dimna: "El homne que mal fecho face non quiere a ninguno bien, nin lo amparará del mal maguer que lo puede facer". Dijo la madre del león: "¡Falso traidor, en atreverte tú a decir tal fecho antel rey!, es maravilla cómo te deja vivo". Dijo Dimna: "El traidor es aquel que asegura a su enemigo, y después lo mata". Dijo la madre del león: "¿Has esperanza de estorcer de tu grant pecado con tales palabras mintrosas?" Dijo Dimna: "El que dice la que non fue meresce lo que tú dices, y yo dije verdat y mostrarélo por prueba, y díjelo al rey y complí el homenaje que le debía". Dijo la madre del león: ¿Y qué fue lo que tú dejiste, y qué fue la verdat que tú le mostraste?" Dijo Dimna: "Bien sabe el rey que si yo mintroso fuese, non le diría a él tal dicho nin me atrevería a decir lo que non era nin a sacar mentira; y yo he esperanza quél verá que yo so verdadero y salvo y de sano corazón".
Cuando vio la madre del león que el león non fablaba nada en el pleito de Dimna, callóse ella, y dijo: "Por ventura mienten contra él, y es salvo de lo que le aponen; y el que se escusa delante de los caballeros y non refiertan ninguna cosa de lo que dice, semeja que es verdadero en lo que dice; y callar a las razones del contendor semeja conoscer la verdat que dice. Y dicen los sabios que quien calla otorga". Desí levantóse por salir ende sañosa. Y mandó estonces el león que prendiesen a Dimna y que le pusiesen fierros; desí leváronlo a la cárcel, y mandó catar su pleito, y facer sobre él pesquisa, y que gel mostrasen; y yogo Dimna en la cárcel, y mandó lo guardar a un caballero. Desí dijo la madre del león a su fijo: "Non se puede encobrir mestura de Dimna y su mal fecho en todas las cosas, mayormente en fecho de Senceba el leal sin culpa. Y ya me fue a mí dicho deste falso mintroso lo que dicen dél todos por una boca, ca non es cosa que se calle a ninguno; desí fácemelo más verdat sus mentiras y sus escusaciones y sus salvas que son contrafechas sin verdat; y si tú lo oyes, amparar se te ha con razones falsas, y lo que a mí dijo el fiel verdadero es la verdat. Pues si quieres folgar dél, non contiendas con él y mátalo". Dijo el león: "Cállate, que yo cataré su pleito y lo pesquisaré, ca es muy sotil y muy artero y sabio y entendido; y yo quiero ser bien cierto de su pleito y non quiero pasar a él rabiosamente, nin quiero mi daño en seguir voluntad de otro de que non sé su verdat nin su mentira. Y mucho aína puede ser que esto sea por envidia que le han, y témome de lo matar por dicho dellos, ca habría ende grant pecado y daño. Pues dime: ¿Quién es aquel que te lo dijo? Ca los homnes se han envidia unos a otros y se mezclan y quieren pujar el uno más quel otro en las dignidades". Dijo la madre del león: "El fiel verdadero que me contó la historia es tu amigo el león pardo, tu leal y paro vasallo que sabe tu poridad". Dijo el león: "Asaz hay, y tú verás lo que yo faré y lo que dél mandaré facer; pues vete".
Y pues que se fue la madre del león para su casa y pasó la media noche, dijeron a Calila como Dimna era preso, y pesóle mucho por la grant amistad que había con él y por la compañía y por el mal que le acaesciera, y fuese para la cárcel encubiertamente. Y cuando entró y lo vio preso lloró, y dijo: "Ya llegado ha tu facienda a tal lugar que non he cura ya de te fablar broznamente nin dejarte de decir que te pese, y en secreto fablando díjete: Miémbrate lo que te yo decía y te castigaba y te consejaba y non tornabas y cabeza a cuanto te decía, nin feciste por ello por el grant desdén que en ti había, ca te tenías por muy acabado en tu consejo y por artero. Y dicen los sabios: "Conviene al homne que es buen caballero que non se meta por su esfuerzo en lugar que non pueda salir nin estorcer". Y dicen que la falsedat ante muere de su plazo, y non por que fenesca la vida, mas por esto en que estás, que la muerte es más folganza que ello. ¡Ay de tu mesura y de tu seso y de tu saber, cómo te han privado dellos, y eres llegado a la muerte! Dijo Dimna: "Nunca cesaste de decir verdat y mandarla facer, mas yo non escuchaba nin creía tu consejo, por la grant envidia y la cobdicia que había en haber dignidat, y por la tribulación y la laceria en que era, y si non por eso en lo que me tú castigabas asaz complimiento había, que si lo ficiera levara la cima dello. Y quien es tentado de golosía non escucha de sus amigos, quel han piedat y lo aman, así como tú. Y dicen los sabios que el que non cree a sus amigos y a sus leales consejeros y a sus bien querientes, torna su facienda a repentencia, y ya vees en cuanto mal só hoy; mas ¿qué podías facer con la golosía y la cobdicia que vence al seso del mesurado y el saber del sabio? Así como el enfermo que entiende que su daño es en su gula, que ha de comer, y sabe que le acrescerá en su dolor, y non lo deja de comer, y acresce su enfermedad y por ventura muere ende. Y yo non me duelo hoy de mí, mas duélome de ti, ca he miedo que serás tú compreso por razón de mí y por el amor y por el parentesco y la amistad que habíamos en uno, y serás atormentado y lazrado, y non podrás estar que les non descubras mi facienda y matarán a mí por que te creerán y tú non estorcerás después de mí".
Dijo Calila: "Ya pensado he en tu facienda, y bien dices verdad en lo que dices y yo te consejé lealmente. Y el homne con cuita cuando le acaesce la tribulación acúsase de lo que fizo, con esperanza de vevir y de ser aliviado de la pena. Y yo quiero me ir ante que entre alguno de la mesnada y me vea estar contigo, y mándote y aconséjote que te confieses de tu pecado y conoscas tu mal fecho; ca morir debes sin falla, y mejor es de ser justiciado en este mundo que ir a la pena durable en el otro". Dijo Dimna: "Bien me has aconsejado y dices verdat; empero veré a qué tornará la mi cima de mi facienda y qué mandarán de mí facer". Tornóse Calila a su posada muy triste y muy cuidoso con miedo de ser preso por el pecado de Dimna, y prísol menazón y murió esta noche.
Y yacía en la cárcel un lobo preso, y estaba durmiendo cerca de Dimna, y oyó todo lo que se decían y aprísolo. Desí la madre del león entró a su fijo otro día de mañana y díjole: "Miémbrate lo que me dejiste anoche y prometiste en pleito deste falso traidor, y de cómo dejiste a tus mesnadas que debe el homne facer las cosas con temor de Dios, y non se le debe meter en vagar, y yo non sé mayor bien que librarlo y folgar dél". Y estonce mandó el rey al león pardo y el alcalde que se asentase a juicio, y que llamasen a Dimna ante ellos y que feciesen su pesquisa e, fecha, gela llevasen a él. Y el león pardo fizo llamar a la mesnada y a Dimna; y así todos juntos ante él, díjoles el león pardo: "Después que el rey mató a Senceba siempre estovo triste y cuidoso por que lo mató sin culpa, salvo por que Dimna lo enridó y lo mezcló con envidia que le había; pues si alguno de vos sabe alguna cosa dígalo, y nos mostraremos al rey, que el rey non matará a ninguno salvo después que feciere pesquisa y sea cierto dello, nin querrá facer a su sabor nin por albedrío". Dijo el alcalde: "Ya oíste lo que dijo el león pardo; faceldo así y ninguno de vos non encubra ninguna cosa de lo que sopiere, por muchas razones; la primera por que vos non debedes haber pesar que el juicio caya contra quien debe, nin maguer sea contra nuestras voluntades y non menospreciando cosa dello; ca la muy pequeña verdat gran cosa es, y la cosa que más pesa a Dios es matar al sabio sin culpa por mestura del falso mentiroso; y la segunda es, cuando el malfechor es penado por lo que face, non se atreven a facer otro tal los otros con miedo de la justicia, y esto es pro de la mesnada y de los pueblos; y la tercera es, que cuando el falso mentiroso traidor es justiciado, fuelga el rey y los suyos, ca el tal vevir entre ellos es les gran daño y gran peligro. Pues diga cada uno de vos lo que sabe y non encubra la verdat nin afirme la mentira". Y desque las mesnadas oyeron esto, catáronse unos a otros, y dijo Dimna: "¿Por qué estades todos tartaleando? Diga cada uno de vos lo que sabe, y si yo malfechor fuese placerme hía que callásedes. Pues que sé que soy salvo y sin culpa, pues decid lo que sabedes, que sabed que cada razón ha su respuesta, y el que dice lo que non vio nin sabe, razón es que le contezca lo que le contesció al físico necio". Dijo el alcalde y el león pardo: "¿Cómo fue eso?"
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