Estás leyendo... Calila e Dimna

El médico ignorante que envenenó a la hija del rey
Dijo Dimna: "Dicen que en una cibdat había un físico que era bien andante y de buen donario en su melecinamiento y morióse, y estudiaron en sus libros algunos por aprender, y vino ende un home que se enfingió que era un buen físico y non era tal. Y el rey desa tierra había una fija que amaba mucho, y hubo de adolecer, y el rey envió a llamar muchos físicos para que curasen de su fija. Y vino un físico muy sabio que era ciego, y dijéronle la dolencia de la niña y mandóles que le diesen a beber cierto jarope a que dicen remasera. Y tornáronse para el rey y dijeron gelo, y él buscó un físico que le diese a beber aquella melecina, y vino ahí aquel homne que se alababa de físico y sabio de melecinas y de confasiones y mandó traer las arcas en que estaban las melecinas del físico muerto, y trojieron gelas y pusieron las delante, y abriólas y tomó dende una dellas que falló en un saqueto en que había ponzoña mortal, y compuso dél y de las otras una melecina y dijo: "Esta es remasera". Cuando el rey vido que lo ficiera tan aína, cuidó que era sabio y agudo y mandól dar algo y buenos paños. Y él dio a beber la melecina a la dueña, y luego, como la bebió, fueron los sus entestinos despedazados y murió. Y cuando el rey la vido muerta mandó que le diesen a beber al físico de aquella melecina, y bebióla y luego fue muerto". Dijo Dimna: "Di vos este ejemplo porque non diga ninguno de vos lo que non sabe por facer placer a otros nin por otra cosa. Y todo homne haberá galardón por lo que ficiere, y yo só salvo de lo que me apusieron. Y he me entre vuestras manos, pues temed a Dios, cuanto pudieres". Fabló el cocinero mayor fiándose en su dignidad, y dijo: "Oíd, sabios y ricos homnes, y parad mientes en lo que vos diré: ca los sabios non dejaron ninguna señal de los buenos y de los malos que la non departiesen, y las señales de la falsedat son manifiestas en este mal andante, y de más que ha mucho mala fama". Y dijo el alcalld al cocinero: "Ya lo oímos eso, y pocos son los que las non conocen. Pues dinos las señales que vees en este lazrado". Dijo el cocinero: "Fulán dijo en los libros de los sabios que el que ha el ojo siniestro pequeño y guiña dél mucho, y tiene la nariz inclinada faza la diestra parte y tiene las cejas alongadas y entre las cejas tres pelos, y cuando anda abaja la cabeza y cata siempre en pos de sí, y le salta todo el cuerpo, y el que estas señales ha en sí es mesturero y falso y traidor, y todas estas señales son en este lazrado apercebidas". Dijo Dimna: "Por unas cosas jugda el homne otras, y el juicio de Dios derecho es y sin tuerto.
Y vos sodes sabios y mesurados en razonar, y ya oíste lo que éste dijo; pues oíd a mí, ca él cuida que non es ninguno más sabio que él, y cree que non ha otro más saber que el suyo; pues si todos los bienes y los males que el homne face non son si non por las señales que son en el homne, manifiesta cosa es que non habrá él religioso su buen gualardón por el servicio que face a Dios, nin el que mal face non habrá pena por sus malas obras, y que non son los homnes bien andantes si non por las señales que son vistas en ellos, y el que mal face non se puede dello dejar nin puede estar que lo non faga, y que non es ninguno virtuoso, maguer puñe en bien facer, que le tenga pro, nin ningunt malfechor, maguer que peque, quel faga daño. Y non mande Dios que así sea, y si a los homnes fuese dado pornían en sus cuerpos las mayores señales que ellos pudiesen. Y yo só salvo de lo que me apusieron, y de mí non salió ál si non verdat; y bien veen los que aquí son presentes cuán nescio y cuán torpe eres de las cosas, ca tú non sabes mejor las cosas nin eres más enviso que los que aquí son presentes, mas fablaste y erraste y eres tal como el homne que dijo a su muger: "Cubre tú lo que non debe parescer de ti y deja las cosas agenas y enmienda las tuyas, que conosces mejor". Dijo el cocinero: "¿Cómo fue eso?"
Y vos sodes sabios y mesurados en razonar, y ya oíste lo que éste dijo; pues oíd a mí, ca él cuida que non es ninguno más sabio que él, y cree que non ha otro más saber que el suyo; pues si todos los bienes y los males que el homne face non son si non por las señales que son en el homne, manifiesta cosa es que non habrá él religioso su buen gualardón por el servicio que face a Dios, nin el que mal face non habrá pena por sus malas obras, y que non son los homnes bien andantes si non por las señales que son vistas en ellos, y el que mal face non se puede dello dejar nin puede estar que lo non faga, y que non es ninguno virtuoso, maguer puñe en bien facer, que le tenga pro, nin ningunt malfechor, maguer que peque, quel faga daño. Y non mande Dios que así sea, y si a los homnes fuese dado pornían en sus cuerpos las mayores señales que ellos pudiesen. Y yo só salvo de lo que me apusieron, y de mí non salió ál si non verdat; y bien veen los que aquí son presentes cuán nescio y cuán torpe eres de las cosas, ca tú non sabes mejor las cosas nin eres más enviso que los que aquí son presentes, mas fablaste y erraste y eres tal como el homne que dijo a su muger: "Cubre tú lo que non debe parescer de ti y deja las cosas agenas y enmienda las tuyas, que conosces mejor". Dijo el cocinero: "¿Cómo fue eso?"
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