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El labrador y sus dos mujeres
Dijo Dimna: "Dicen que en una cibdat que decían Maruca corriéronla los enemigos, y cativaron y mataron mucha gente della. Y cayó en suerte a un homne de los que la conquistaron, un homne labrador que tenía dos mujeres, y facíales mal, y non las fartaba de comer, y traíalas desnudas. Y enviólas un día con el homne a coger leña así desnudas, y falló la una dellas un trapo viejo, y cubrió con él su vergüenza. Y dijo la otra al marido: "Catad cómo cubre ésta su natura; y non lo face si non por que hayas sabor della y yoguieses con ella". Dijo el marido: "Astrosa, non paras mientes en ti que estás descubierta, y riebtas a la otra que cubrió su vergüenza con lo que pudo haber". Dijo Dimna: "Y tú debes parar mientes en cobrir a ti y callar; ca es grant maravilla de tu facienda por que te llegas al comer de nuestro señor, habiendo en ti tales tachas malas, y seyendo tan lijoso. Y non vi yo sólo las tus tachas, mas cuantos aquí son de la mesnada del rey lo saben.
Y yo encobrílo fasta hoy, y non lo dejé de mostrar si non por que decía en mi corazón: a mí non nuce la honra quel rey face a otri, nin me face pro afrontarlo, mas débolo encobrir; mas pues que me ha parescido de ti enemistad, y dejiste abusión, y fablaste en falso y a tuerto y sin sabiduría, quiero yo decir las tachas que ha en ti, por que non debes llegar al comer del señor y deben los homnes fuir de ti".
Dijo el cocinero: "¿A mí lo dices lo que oyo?" Dijo Dimna: "A ti lo digo, ca ayúntanse en ti todas malas tachas; ca eres potroso y has el mal del figo y eres tiñoso y has albarraz en las piernas; onde non debes llegar a la puerta del rey". Cuando el cocinero mayor oyó lo quel decía, afogóse con sus lágrimas y comenzó de llorar por que se atrevía Dimna a él y le fablaba tan villanamente. Cuando esto vio Dimna díjol: "Por grand derecho lloras, que sabes que si el rey esto sabe alongarte ha de sí y nunca te pararás antél".
Cuando esto oyó el fiel del león, que trasladaba lo que decía Dimna y lo que decían dél, y éste había nombre Xaar, escribió todo aquello y levólo al león. Cuando aquello vio el león, mandó desponer al cocinero mayor de su oficio, y que non paresciese antél nin entrase en su casa. Y escribió el alcall y el fiel otrosí lo que dijo Dimna. Y mandó a Dimna tornar a la cárcel, y fuéronse ese día.
Y había y una bestia quel decían Jauzava y era amigo de Calila, y fuese para Dimna y fízole saber la muerte de Calila. Y lloró Dimna muy mucho y dijo: "¿Qué quiero yo hoy vevir más seyendo muerto mío hermano y mío puro amigo? Y cómo dijo verdat el que dijo: "Cuando al homne viene la tribulación, de todas partes le viene el mal y cúbrelo y cércalo, la cuita y el mal" como a mí acaesció en yo perder a Calila, ca ése era mi bien o todo mi conorte, y sabía toda mi poridat de bien y de mal. Y si Dios esto fizo, loado sea El, que me dejó a vos y su lugar, que me queredes bien, y me querredes, y seredes en apiadarme segunt que era Calila. Pues si hobieres por bien de llegar a la casa de Calila y traerme cuanto y fallares suyo y mío". Y él fízolo así. Y dióle Dimna la parte de Calila, y dijo le: "Más la meresces tú que otri". Y rogól y pidiól en amor que fuese antel león y que dijese bien dél y quel ficiese saber lo que diría la madre del león dél. Y prometió gelo a rescibió lo que le diera, y fuese Jausaba de mañana al león y falló al león pardo y al alcall que vinieran con los escriptos y gelos pusieron delante.
Y el que los cataba mandó a su escribano que los trasladase y dar los al león pardo; y dijo a él y al alcall: "Id vos así como ayer y facer llamar a Dimna y ponedlo ante la mesnada y venid me decir lo que se face y cómo se salva". Es pues que sallieron ende vino la madre del león, y leyóle él aquellos escriptos. Dijo ella: "Non melo tengas a mal, fijo, si te yo estultare de mi palabra, ca veo que non sabes qué te tiene pro nin daño, por el engaño deste falso. Pues líbralo y folgarás; ca si lo a vida dejas confonderá tu mesnada". Y tornóse muy sañuda contra él.
Desí fuese Jauzaba y llegó a Dimna a la cárcel, fízol saber cuanto dijera la madre del león cuandol leyeran los escriptos. Y en seyendo así fablando vino el mandadero del alcall y del fiel, y leváronlo a la casa del juicio y paráronlo ante la mesnada y el pueblo, y ayuntáronse estando Dimna antellos. Dijo el mayor de la mesnada: "Ya sope yo tu pleito, y es entendida la verdat, y non habemos más que pesquerir de ti; ca tú con traición y con falsedad y con mestura feciste al rey, nuestro señor, que matase a Senceba, su amigo, y era leal y verdadero, sin culpa que ficiese. Y si non fuese por la su grant merced y por la su gran piadat que nos mandó que sopiésemos más de tu facienda, ya el juicio manifiesto fuera dado de nos contra ti". Dijo Dimna: "Non fablas como quien ha piadat nin merced, nin como quien cata al pleito del que rescibió tuerto, nin como quien sigue la verdat nin el derecho; mas usas de voluntad y quieres me matar. Non eres cierto de lo que me apusieron, nin son pasados los tres días que debedes pesquerir por mí. Y non eres de culpar, ca el malo non ama los buenos nin a los que facen las obras de Dios". Dijo el alcall: "Debe el señor galardonar al homne por su bondat y honrarlo y conoscerlo; ca todo bien quel face, merécelo, y debe justiciar al malfechor por su mal fecho y penarlo por ello, por tal que los buenos tomen mayor cobdicia de facer bien, y que los malos fuyan del mal facer. Y por buena fe más te vale ser justiciado en este mundo que ser justiciado en el otro. Pues otorga tu pecado y confiesa el mal que feciste, ca farás mejor cima por ende. Si Dios a esto te guiare librarás tu alma de la persecución del otro siglo, y fablarán siempre de ti, de cómo te razonabas buenamente para estorcer, y de cómo ante facías escusaciones con que te amparases. Desí por confesar de tu pecado y ganar la salud del otro siglo; ca morir por lo que Dios manda más vale que vevir en lo que defiende".
Dijo Dimna: "Alcalld bueno y derecho, verdat dices y fablaste como sabio; y por buena fe una de las bien andancias del homne es non vender él otro siglo por aqueste que ha de finar, y de complir un poco después con luenga pena. Mas fállase en los libros de la ley que non debe el homne ayudar a su muerte, y que es grant pecado al que lo face, a más que yo só salvo de lo que me apusieron. Pues ¿cómo me mandaré matar, y ser en ayuda contra mí, seyendo acusado a tuerto, y non deciendo mentira, nin la sacando por la boca, nin seyendo conoscido por tal? Tengo por muy fuerte de conoscer lo que non fiz, y otorgar que fiz mal, y ser en ayuda contra mí y aparcero del que me quiere matar.
"Y tú sabes cuamaña pena ha el que esto face, en el otro siglo, y yo so salvo en mi fama, y mi escusación es cierta y manifiesta. Pues si matar me quisieres acusado a tuerto. Dios me haya merced. Y por ventura si esto me ficieren, non haberé otro mal en este mundo nin en el otro. Y yo digo lo que ayer dije; y temed a Dios, y membrad vos del juicio del otro siglo y de la pena, y non vos metades a cosa de que vos arrepentades do vos non terná pro la repentencia; ca los alcalls non judgan por lo que cuidan, nin el cuidar non tiene pro en la verdat; y yo más sé de mí que vos.
Mas guardad vos que vos non acaesza lo que acaesció al que dijo lo que non sabía nin viera". Dijo el mayor de la mesnada y el alcalld: "Y ¿cómo fue eso?"
Y yo encobrílo fasta hoy, y non lo dejé de mostrar si non por que decía en mi corazón: a mí non nuce la honra quel rey face a otri, nin me face pro afrontarlo, mas débolo encobrir; mas pues que me ha parescido de ti enemistad, y dejiste abusión, y fablaste en falso y a tuerto y sin sabiduría, quiero yo decir las tachas que ha en ti, por que non debes llegar al comer del señor y deben los homnes fuir de ti".
Dijo el cocinero: "¿A mí lo dices lo que oyo?" Dijo Dimna: "A ti lo digo, ca ayúntanse en ti todas malas tachas; ca eres potroso y has el mal del figo y eres tiñoso y has albarraz en las piernas; onde non debes llegar a la puerta del rey". Cuando el cocinero mayor oyó lo quel decía, afogóse con sus lágrimas y comenzó de llorar por que se atrevía Dimna a él y le fablaba tan villanamente. Cuando esto vio Dimna díjol: "Por grand derecho lloras, que sabes que si el rey esto sabe alongarte ha de sí y nunca te pararás antél".
Cuando esto oyó el fiel del león, que trasladaba lo que decía Dimna y lo que decían dél, y éste había nombre Xaar, escribió todo aquello y levólo al león. Cuando aquello vio el león, mandó desponer al cocinero mayor de su oficio, y que non paresciese antél nin entrase en su casa. Y escribió el alcall y el fiel otrosí lo que dijo Dimna. Y mandó a Dimna tornar a la cárcel, y fuéronse ese día.
Y había y una bestia quel decían Jauzava y era amigo de Calila, y fuese para Dimna y fízole saber la muerte de Calila. Y lloró Dimna muy mucho y dijo: "¿Qué quiero yo hoy vevir más seyendo muerto mío hermano y mío puro amigo? Y cómo dijo verdat el que dijo: "Cuando al homne viene la tribulación, de todas partes le viene el mal y cúbrelo y cércalo, la cuita y el mal" como a mí acaesció en yo perder a Calila, ca ése era mi bien o todo mi conorte, y sabía toda mi poridat de bien y de mal. Y si Dios esto fizo, loado sea El, que me dejó a vos y su lugar, que me queredes bien, y me querredes, y seredes en apiadarme segunt que era Calila. Pues si hobieres por bien de llegar a la casa de Calila y traerme cuanto y fallares suyo y mío". Y él fízolo así. Y dióle Dimna la parte de Calila, y dijo le: "Más la meresces tú que otri". Y rogól y pidiól en amor que fuese antel león y que dijese bien dél y quel ficiese saber lo que diría la madre del león dél. Y prometió gelo a rescibió lo que le diera, y fuese Jausaba de mañana al león y falló al león pardo y al alcall que vinieran con los escriptos y gelos pusieron delante.
Y el que los cataba mandó a su escribano que los trasladase y dar los al león pardo; y dijo a él y al alcall: "Id vos así como ayer y facer llamar a Dimna y ponedlo ante la mesnada y venid me decir lo que se face y cómo se salva". Es pues que sallieron ende vino la madre del león, y leyóle él aquellos escriptos. Dijo ella: "Non melo tengas a mal, fijo, si te yo estultare de mi palabra, ca veo que non sabes qué te tiene pro nin daño, por el engaño deste falso. Pues líbralo y folgarás; ca si lo a vida dejas confonderá tu mesnada". Y tornóse muy sañuda contra él.
Desí fuese Jauzaba y llegó a Dimna a la cárcel, fízol saber cuanto dijera la madre del león cuandol leyeran los escriptos. Y en seyendo así fablando vino el mandadero del alcall y del fiel, y leváronlo a la casa del juicio y paráronlo ante la mesnada y el pueblo, y ayuntáronse estando Dimna antellos. Dijo el mayor de la mesnada: "Ya sope yo tu pleito, y es entendida la verdat, y non habemos más que pesquerir de ti; ca tú con traición y con falsedad y con mestura feciste al rey, nuestro señor, que matase a Senceba, su amigo, y era leal y verdadero, sin culpa que ficiese. Y si non fuese por la su grant merced y por la su gran piadat que nos mandó que sopiésemos más de tu facienda, ya el juicio manifiesto fuera dado de nos contra ti". Dijo Dimna: "Non fablas como quien ha piadat nin merced, nin como quien cata al pleito del que rescibió tuerto, nin como quien sigue la verdat nin el derecho; mas usas de voluntad y quieres me matar. Non eres cierto de lo que me apusieron, nin son pasados los tres días que debedes pesquerir por mí. Y non eres de culpar, ca el malo non ama los buenos nin a los que facen las obras de Dios". Dijo el alcall: "Debe el señor galardonar al homne por su bondat y honrarlo y conoscerlo; ca todo bien quel face, merécelo, y debe justiciar al malfechor por su mal fecho y penarlo por ello, por tal que los buenos tomen mayor cobdicia de facer bien, y que los malos fuyan del mal facer. Y por buena fe más te vale ser justiciado en este mundo que ser justiciado en el otro. Pues otorga tu pecado y confiesa el mal que feciste, ca farás mejor cima por ende. Si Dios a esto te guiare librarás tu alma de la persecución del otro siglo, y fablarán siempre de ti, de cómo te razonabas buenamente para estorcer, y de cómo ante facías escusaciones con que te amparases. Desí por confesar de tu pecado y ganar la salud del otro siglo; ca morir por lo que Dios manda más vale que vevir en lo que defiende".
Dijo Dimna: "Alcalld bueno y derecho, verdat dices y fablaste como sabio; y por buena fe una de las bien andancias del homne es non vender él otro siglo por aqueste que ha de finar, y de complir un poco después con luenga pena. Mas fállase en los libros de la ley que non debe el homne ayudar a su muerte, y que es grant pecado al que lo face, a más que yo só salvo de lo que me apusieron. Pues ¿cómo me mandaré matar, y ser en ayuda contra mí, seyendo acusado a tuerto, y non deciendo mentira, nin la sacando por la boca, nin seyendo conoscido por tal? Tengo por muy fuerte de conoscer lo que non fiz, y otorgar que fiz mal, y ser en ayuda contra mí y aparcero del que me quiere matar.
"Y tú sabes cuamaña pena ha el que esto face, en el otro siglo, y yo so salvo en mi fama, y mi escusación es cierta y manifiesta. Pues si matar me quisieres acusado a tuerto. Dios me haya merced. Y por ventura si esto me ficieren, non haberé otro mal en este mundo nin en el otro. Y yo digo lo que ayer dije; y temed a Dios, y membrad vos del juicio del otro siglo y de la pena, y non vos metades a cosa de que vos arrepentades do vos non terná pro la repentencia; ca los alcalls non judgan por lo que cuidan, nin el cuidar non tiene pro en la verdat; y yo más sé de mí que vos.
Mas guardad vos que vos non acaesza lo que acaesció al que dijo lo que non sabía nin viera". Dijo el mayor de la mesnada y el alcalld: "Y ¿cómo fue eso?"
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