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De los cuervos y de los búhos
Es ejemplo del enemigo que muestra humildat y gran amor a su enemigo, y se somete fasta que se apodera dél, y después le mata Dijo el rey al filósofo: "Ya entendí este ejemplo. Dame agora ejemplo del homne que se engaña en el enemigo que le muestra humildat y amor". Dijo el filósofo, al rey: "El homne que es engañado por su enemigo, maguer que le muestre grand homildat o grand amor y grand lealtad, si se segura en él, contescer le ha lo que contesció a los búhos y a los cuervos". Dijo, el rey: " ¿Y cómo fue eso?"
Y dijo el filósofo: "Dicen que en un monte había un árbol muy alto y muy grueso, y era muy espeso, lo más que pudiese, de ramos y de fojas. Y había en él nidos de mil cuervos, y habían un rey de sí mismos. Y había en aquel monte muchos nidos de búhos, y habían otrosí un rey de sí. Y salió el rey de los búhos una noche por la enemistad que entre los cuervos y los búhos siempre hubo, y corriólos a tanto que mató dellos y llagó muchos dellos. Y después que amanesció ayuntáronse los cuervos y díjoles el rey: "Ya vedes que habemos pasado y sofrido de los búhos, y cuántos amanescieron de nos muertos, y otros alas quebrantadas, y otros mesados. Y lo peor que nos acaesció dellos es que son atrevidos ya a nos, y saben nuestro lugar; onde es menester que vos acordedes y que paredes bien mientes en nuestra facienda".
Y había en estos cuervos cinco dellos a que todos los otros cuervos conoscían mejoría en consejo, y por quien se guiaban y con quien se acorrían en sus cuitas, y con quien el rey se consejaba, y por cuyo consejo facían lo que habían de facer. Dijo el rey al primero de los cinco: "¿Qué tienes por bien en esto?" Dijo el cuervo: "El consejo que a mí paresce, muchas veces se adelantaron a él los sesudos que fueron ante que nos, que es que al enemigo con que homne non puede, non hay otro consejo si non fuir dél". Desí dijo el rey al segundo: "¿Qué vees tú?" Dijo: "Lo que éste conseja non lo tengo yo por seso, que hermemos nuestros lugares y que nos sometamos a nuestros enemigos por la primera mal andancia; mas acordemos nos y aparejemos nos contra nuestros enemigos, y pongamos nuestras atalayas y nuestras guardas entre nos y ellos, y guardemos nos de sobrevienta otra vez. Y si vinieren contra nos, lidiemos, así que mataremos dellos algunos.
Desí dijo el rey al tercero: "Y tú, ¿qué es tu consejo?" Dijo: "Non tengo por seso lo que estos amos dijeron, mas tengo por bien de aguciar nuestras atalayas y nuestras escuchas entre nos y nuestros enemigos, y veamos si rescebirán de nos paz o parias, que les demos alguna cosa, y será bien, y así perderemos miedo dellos y seremos seguros en nuestros lugares. Y uno de los buenos consejos que es para los reyes es que si su enemigo es más fuerte, y se temiere de rescebir daño y perder sus pueblos, que faga de los haberes escudos para los pueblos y para las tierras".
Y después que acabó el tercero su razón dijo el rey al cuarto: "Y tú, ¿qué tienes por bien desta paz que éste dice?" Dijo: "Más tengo por bien de dejar nuestros logares y sofrir extremidad y vida lazrada, ca nos es mejor que non aviltar nuestro linaje y someternos al enemigo de quien somos más nobles. Y aun sé yo bien que maguer que gelo demostrásemos, non nos lo rescebirán si non con grandes posturas. Y dicen: "Date a tu enemigo algund poco, y haberás dél lo que quisieres; y non te le des todo, ca se atreverá contra ti, y someter se le han tus mesnadas". Y esto es así como la viga que está parada en el sol, y si la irguieren un poco, acrescerá su sombra, y si más de su derecho la enclinares, menguará su sombra. Y nuestro enemigo non se terná por contento de nos con menor enclinamiento; onde el consejo es esquivar esto y sofrir".
Dijo el rey al quinto: "Y tú, ¿qué tienes por bien: la paz o la lid, o fuir, o ál?" Dijo: "Digo vos que non es en guisa de lidiar con aquel que non se semeja en fuerza y en valentía; ca el que se atreve contra su enemigo teniéndolo por flaco, engáñase, y quien se engaña apodera a otri en sí. Y yo temo mucho los búhos y ante que ellos viniesen a nos, todavía los temía; ca el homne entendido non se segura en su enemigo, maguer que poco poder haya, y maguer que sea solo, non se segure en su arte. Y los más delibres homnes son aquellos que non quieren facer su facienda por lid, mientra que otra carrera fallan; ca la despensa que se face en la lid es de las almas, y en las otras cosas es la despensa de los haberes.
Onde lidiar con los búhos non querades facerlo, que quien lidia con el elefante y non ha fuerza, él trae la muerte a sí mesmo".
Dijo el rey: "Pues ¿qué tienes por bien?" Dijo: "Que te consejes, que el rey que se aconseja vence en consejándose con los entendidos y con los leales de su casa, mas que otro rey con sus mesnadas y con su grand poder. Y el rey enviso acresce su consejo en consejándose con su compaña, así como acresce el agua de la mar con los ríos que caen en ella. Y los reyes non deben cesar de facer su facienda y facienda de sus enemigos, y parar y mostrar las cosas a su corazón, y pasar y atreverse a las cosas o foírlas segund su corazón mostrare, y consejarse con sus vasallos leales o con aquellos en que fían. Y tú, señor, por la bondad y la nobleza que te Dios dio, eres el rey que de mejor consejo sea y el que mejor mantiene sus pueblos; y tú mandástenos consejo en cosa atal que non podemos estar que te non respondamos. Y yo responderte he alguna cosa dello en poridat, y lo que me non aborrece diré consejeramente: que así como non tengo por bien la lid, otrosí non tengo por bien someter nos y dañarse y ser soseido del siglo; ca el entendido por mejor tiene la muerte muriendo honrado y guardando, su derecho, que la vida viviendo sometido y soseido. Y tengo por bien que non lo pongas en traspaso, que es raíz de la pereza. Y lo que quiero que sea poridat téngolo en poridat; ca dicen que los reyes non vencen si non seyendo envisos, y ser enviso es celar las poridades. Y la poridad non es descubierta si non por cinco personas: por el señor, o por los que le consejan, o por los mandaderos, o por los que la oyen, o por los que veen qué se fará por ende. Y quien encubre su poridat logrará por la celar una de dos cosas, o vencer lo que quiere o estorcer del daño della, si non recabdare lo que le es menester. Y el homne a quien acaesce alguna tribulación non se puede esquivar de se aconsejar con el leal homne; que el homne entendido, maguer que sea de buen seso y de buen consejo y de buen acuerdo, acresce su entendimiento y su consejo consejándose, así como acresce el fuego en la luz y con la grosura y con el olio. Y el homne que se quiere consejar debe concordar con aquel que se conseja, en el buen acuerdo; y débelo contrastar por el malo con mansedumbre y con falago, y debe usar su acuerdo en las cosas dubdosas fasta que se le enderecen las cosas.
"Y debe el homne a aquel que le demanda consejo, que gelo dé el mejor que pudiere y sopiere, y que lo desengañe de su facienda; y si viere que la trae mala, que gela desvíe; y si viere que yerra en alguna cosa, que lo desvíe y que le muestre su yerro y que non le conseje fasta que lo cate bien y que lo asme bien. Y cuando non fuere tal el consejador, es enemigo de aquel que le demanda consejo y de sí mismo. Y si aquel consejero tal non fuere contra el que se aconseja con él, es tal como el homne que conjura al diablo por meterlo en alguno, y si bien non le sabe conjurar, entre el diablo en él mismo. Y cuando el rey toviere bien sus poridades, y se consejare con sus privados leales, y fuere temido de sus pueblos y muy caro en non saber ninguno su corazón, y que galardone bien al que le ficiere servicio, y que escarmiente al que ficiere mal, y que sea mesurado en su despensa, con estas cosas le puede durar la merced que Dios le fizo.
"Y las poridades, señor rey, son y hay de dos grados: hay poridat que la deben saber muchos, y hay poridat que la non deben saber si non dos homnes. Y tengo por bien que non sepan esta poridat tan alta si non cuatro orejas y dos lenguas". Y el rey apartóse con él y demandó le consejo y preguntóle primeramente por qué fue la enemistad entre los cuervos y los búhos. Dijo el cuervo: "Señor, sabed que la enemistad entre los cuervos y los búhos fue por una palabra que dijo un cuervo". Dijo el rey: " ¿Y cómo fue eso?" Dijo el cuervo: "Dicen que todas las aves quisieron haber rey a que diesen su poder, y acordaron de facer rey a uno de los búhos; y estando en esto asomó un cuervo de alueñe, y dijo una dellas: "Esperemos fasta que venga este cuervo, y demandar le hemos consejo". Y llegó el cuervo a ellos, y demandaron le consejo, y dijeron le de como acordaban de facer al búho rey.
Dijo el cuervo: "Si todas las aves fuesen muertas y perdidas y aterradas, y muriesen los pavones y las grúas y las ánades y las palomas y todas las otras aves, non estaríades en tan grand cuita en facer reinar al búho, que es la más laida ave y la más fea y de peor donaire y de menos seso y la más sañuda y de menos piedat y de mayor saña; y ha grand enfermedat durable que non vee nada de día, y lo peor della que es de mala mantenencia. Y non tengo por bien que él sea rey si non lo ficiéredes de una guisa, que lo fagades rey y que non fagades nada por su mandado nin por su consejo, así como fizo la liebre que se alabó que la luna era su rey". Dijeron las aves: ¿Y cómo fue eso?"
Y dijo el filósofo: "Dicen que en un monte había un árbol muy alto y muy grueso, y era muy espeso, lo más que pudiese, de ramos y de fojas. Y había en él nidos de mil cuervos, y habían un rey de sí mismos. Y había en aquel monte muchos nidos de búhos, y habían otrosí un rey de sí. Y salió el rey de los búhos una noche por la enemistad que entre los cuervos y los búhos siempre hubo, y corriólos a tanto que mató dellos y llagó muchos dellos. Y después que amanesció ayuntáronse los cuervos y díjoles el rey: "Ya vedes que habemos pasado y sofrido de los búhos, y cuántos amanescieron de nos muertos, y otros alas quebrantadas, y otros mesados. Y lo peor que nos acaesció dellos es que son atrevidos ya a nos, y saben nuestro lugar; onde es menester que vos acordedes y que paredes bien mientes en nuestra facienda".
Y había en estos cuervos cinco dellos a que todos los otros cuervos conoscían mejoría en consejo, y por quien se guiaban y con quien se acorrían en sus cuitas, y con quien el rey se consejaba, y por cuyo consejo facían lo que habían de facer. Dijo el rey al primero de los cinco: "¿Qué tienes por bien en esto?" Dijo el cuervo: "El consejo que a mí paresce, muchas veces se adelantaron a él los sesudos que fueron ante que nos, que es que al enemigo con que homne non puede, non hay otro consejo si non fuir dél". Desí dijo el rey al segundo: "¿Qué vees tú?" Dijo: "Lo que éste conseja non lo tengo yo por seso, que hermemos nuestros lugares y que nos sometamos a nuestros enemigos por la primera mal andancia; mas acordemos nos y aparejemos nos contra nuestros enemigos, y pongamos nuestras atalayas y nuestras guardas entre nos y ellos, y guardemos nos de sobrevienta otra vez. Y si vinieren contra nos, lidiemos, así que mataremos dellos algunos.
Desí dijo el rey al tercero: "Y tú, ¿qué es tu consejo?" Dijo: "Non tengo por seso lo que estos amos dijeron, mas tengo por bien de aguciar nuestras atalayas y nuestras escuchas entre nos y nuestros enemigos, y veamos si rescebirán de nos paz o parias, que les demos alguna cosa, y será bien, y así perderemos miedo dellos y seremos seguros en nuestros lugares. Y uno de los buenos consejos que es para los reyes es que si su enemigo es más fuerte, y se temiere de rescebir daño y perder sus pueblos, que faga de los haberes escudos para los pueblos y para las tierras".
Y después que acabó el tercero su razón dijo el rey al cuarto: "Y tú, ¿qué tienes por bien desta paz que éste dice?" Dijo: "Más tengo por bien de dejar nuestros logares y sofrir extremidad y vida lazrada, ca nos es mejor que non aviltar nuestro linaje y someternos al enemigo de quien somos más nobles. Y aun sé yo bien que maguer que gelo demostrásemos, non nos lo rescebirán si non con grandes posturas. Y dicen: "Date a tu enemigo algund poco, y haberás dél lo que quisieres; y non te le des todo, ca se atreverá contra ti, y someter se le han tus mesnadas". Y esto es así como la viga que está parada en el sol, y si la irguieren un poco, acrescerá su sombra, y si más de su derecho la enclinares, menguará su sombra. Y nuestro enemigo non se terná por contento de nos con menor enclinamiento; onde el consejo es esquivar esto y sofrir".
Dijo el rey al quinto: "Y tú, ¿qué tienes por bien: la paz o la lid, o fuir, o ál?" Dijo: "Digo vos que non es en guisa de lidiar con aquel que non se semeja en fuerza y en valentía; ca el que se atreve contra su enemigo teniéndolo por flaco, engáñase, y quien se engaña apodera a otri en sí. Y yo temo mucho los búhos y ante que ellos viniesen a nos, todavía los temía; ca el homne entendido non se segura en su enemigo, maguer que poco poder haya, y maguer que sea solo, non se segure en su arte. Y los más delibres homnes son aquellos que non quieren facer su facienda por lid, mientra que otra carrera fallan; ca la despensa que se face en la lid es de las almas, y en las otras cosas es la despensa de los haberes.
Onde lidiar con los búhos non querades facerlo, que quien lidia con el elefante y non ha fuerza, él trae la muerte a sí mesmo".
Dijo el rey: "Pues ¿qué tienes por bien?" Dijo: "Que te consejes, que el rey que se aconseja vence en consejándose con los entendidos y con los leales de su casa, mas que otro rey con sus mesnadas y con su grand poder. Y el rey enviso acresce su consejo en consejándose con su compaña, así como acresce el agua de la mar con los ríos que caen en ella. Y los reyes non deben cesar de facer su facienda y facienda de sus enemigos, y parar y mostrar las cosas a su corazón, y pasar y atreverse a las cosas o foírlas segund su corazón mostrare, y consejarse con sus vasallos leales o con aquellos en que fían. Y tú, señor, por la bondad y la nobleza que te Dios dio, eres el rey que de mejor consejo sea y el que mejor mantiene sus pueblos; y tú mandástenos consejo en cosa atal que non podemos estar que te non respondamos. Y yo responderte he alguna cosa dello en poridat, y lo que me non aborrece diré consejeramente: que así como non tengo por bien la lid, otrosí non tengo por bien someter nos y dañarse y ser soseido del siglo; ca el entendido por mejor tiene la muerte muriendo honrado y guardando, su derecho, que la vida viviendo sometido y soseido. Y tengo por bien que non lo pongas en traspaso, que es raíz de la pereza. Y lo que quiero que sea poridat téngolo en poridat; ca dicen que los reyes non vencen si non seyendo envisos, y ser enviso es celar las poridades. Y la poridad non es descubierta si non por cinco personas: por el señor, o por los que le consejan, o por los mandaderos, o por los que la oyen, o por los que veen qué se fará por ende. Y quien encubre su poridat logrará por la celar una de dos cosas, o vencer lo que quiere o estorcer del daño della, si non recabdare lo que le es menester. Y el homne a quien acaesce alguna tribulación non se puede esquivar de se aconsejar con el leal homne; que el homne entendido, maguer que sea de buen seso y de buen consejo y de buen acuerdo, acresce su entendimiento y su consejo consejándose, así como acresce el fuego en la luz y con la grosura y con el olio. Y el homne que se quiere consejar debe concordar con aquel que se conseja, en el buen acuerdo; y débelo contrastar por el malo con mansedumbre y con falago, y debe usar su acuerdo en las cosas dubdosas fasta que se le enderecen las cosas.
"Y debe el homne a aquel que le demanda consejo, que gelo dé el mejor que pudiere y sopiere, y que lo desengañe de su facienda; y si viere que la trae mala, que gela desvíe; y si viere que yerra en alguna cosa, que lo desvíe y que le muestre su yerro y que non le conseje fasta que lo cate bien y que lo asme bien. Y cuando non fuere tal el consejador, es enemigo de aquel que le demanda consejo y de sí mismo. Y si aquel consejero tal non fuere contra el que se aconseja con él, es tal como el homne que conjura al diablo por meterlo en alguno, y si bien non le sabe conjurar, entre el diablo en él mismo. Y cuando el rey toviere bien sus poridades, y se consejare con sus privados leales, y fuere temido de sus pueblos y muy caro en non saber ninguno su corazón, y que galardone bien al que le ficiere servicio, y que escarmiente al que ficiere mal, y que sea mesurado en su despensa, con estas cosas le puede durar la merced que Dios le fizo.
"Y las poridades, señor rey, son y hay de dos grados: hay poridat que la deben saber muchos, y hay poridat que la non deben saber si non dos homnes. Y tengo por bien que non sepan esta poridat tan alta si non cuatro orejas y dos lenguas". Y el rey apartóse con él y demandó le consejo y preguntóle primeramente por qué fue la enemistad entre los cuervos y los búhos. Dijo el cuervo: "Señor, sabed que la enemistad entre los cuervos y los búhos fue por una palabra que dijo un cuervo". Dijo el rey: " ¿Y cómo fue eso?" Dijo el cuervo: "Dicen que todas las aves quisieron haber rey a que diesen su poder, y acordaron de facer rey a uno de los búhos; y estando en esto asomó un cuervo de alueñe, y dijo una dellas: "Esperemos fasta que venga este cuervo, y demandar le hemos consejo". Y llegó el cuervo a ellos, y demandaron le consejo, y dijeron le de como acordaban de facer al búho rey.
Dijo el cuervo: "Si todas las aves fuesen muertas y perdidas y aterradas, y muriesen los pavones y las grúas y las ánades y las palomas y todas las otras aves, non estaríades en tan grand cuita en facer reinar al búho, que es la más laida ave y la más fea y de peor donaire y de menos seso y la más sañuda y de menos piedat y de mayor saña; y ha grand enfermedat durable que non vee nada de día, y lo peor della que es de mala mantenencia. Y non tengo por bien que él sea rey si non lo ficiéredes de una guisa, que lo fagades rey y que non fagades nada por su mandado nin por su consejo, así como fizo la liebre que se alabó que la luna era su rey". Dijeron las aves: ¿Y cómo fue eso?"
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