Estás leyendo... Calila e Dimna

Las liebres y la fuente de la luna
"Dijo el cuervo: "Dicen que en una tierra de elefantes aportaron años de seca, y menguó el agua en aquella tierra, y secáronse las fuentes; y hobieron los elefantes muy grand sed, y querelláronlo a su rey. Y envió el rey de los elefantes sus mandaderos y sus atajadores a recabdar agua, y tornóse para él un su mandadero y díjole que en lugar señalado fallara una fuente que es llamada la fuente de la luna, y había y mucha agua. Y fuese el rey de los elefantes con toda su compaña aquella fuente para beber della.

Y había en aquella tierra muchas liebres, y estragáronlas los elefantes dentro en sus cuevas, y murieron las más dellas. Y ayuntáronse las que fincaron con su rey, y dijéronle: "Bien sabedes lo que nos avino del rey de los elefantes; pues dadnos consejo y remedio ante que torne a esta tierra otra vegada y nos mate a todas". Dijo el rey: "Diga cada una de vos su consejo y su seso". "Y vino una liebre dellas, que había nombre Feyrus, y conoscíala el rey por de buen acuerdo y de buen consejo, y dijo: "Si lo por bien toviéredes, señor, enviadme a los elefantes, y enviad comigo un fiel, y vea lo que faré y que diré, y decir lo ha a vos". Dijo el rey: "Tú eres mío fiel, y yo pagado só de tu consejo, y creer te he de lo que me dijeres. Pues vete para los elefantes, y diles de mi parte lo que quisieres, y faz tu seso. Y sey blando y manso, quel buen mandadero ablanda er corazón si mansamente fabla". Y fuese la liebre una noche en que facía lunar, fasta que llegó a do eran los elefantes. Y non quiso llegar a ellos por que la non pisasen con los pies, y subióse encima de un monte muy alto. Y llamó al rey de los elefantes por su nombre, y díjole: "La luna me envió para vos, y el mandadero non debe ser culpado maguer que departa palabas bravas". "Dijo el rey de los elefantes: "¿Qué es la mandadería que me traes?" Dijo: "Dice vos la luna que quien conosce cuánta mejoría ha en su fuerza sobre los flacos, y se engañan por esto los fuertes, su fuerza es cobardez y mala andancia contra sí. Y porque sabedes cuánta mejoría ha la fuerza que habedes sobre las otras bestias, fuestes atrevidos contra mí, y venistes a la fuente que le dicen el mi nombre, y tomastes mi agua y bebistes la, vos y vuestras compañas. Yo vos defiendo que non vengades y más, y si non, yo vos cegaré y vos mataré. Y si habedes dubda desto que vos envío decir, id a la fuente, y ahí fallaredes que yo seré convusco luego". "Y maravillóse el rey de los elefantes de lo que le decía la liebre, y fuese con ella para la fuente, y vido la luz de la luna en el agua. Dijo la liebre: "Tomad del agua con vuestra manga y lavad vuestro rostro, y adorad la luna y pedid le merced que vos perdone". Y cuando tomó del agua con su manga, movióse el agua y semejóle que tremía la luna, y dijo el elefante a la liebre: "¿Qué ha la luna? ¡Si se ensañó contra mí porque metí la manga en el agua!" Dijo la liebre: "Así es como vos decides". Y repentióse el elefante de lo que ficiera y enclinóse a ella, y echó se en preses, y fízole pleito y homenaje que nunca tornaría más en aquel lugar él nin los otros elefantes.

Dijo el cuervo: "Y de más de cuanto vos he dicho del búho, es por natura falso y engañoso y terrero, y el peor rey sí es el engañoso; y quien apodera al engañoso, acaescer le ha lo que acaesció a la gineta y a la liebre que ficieron su alcalld al gato religioso ayunador". Dijeron las aves: " ¿Y cómo fue eso?"
Estás leyendo... Calila e Dimna