Estás leyendo... Calila e Dimna

La jineta, la liebre y el gato
"Dijo el cuervo: "Yo había una gineta por vecina en una cueva cerca de un árbol do había mi nido, y religioso veíamonos muchas veces, y fuemos vecinos grand tiempo. Desí perdíla, y non sope dónde se fuera, y cuidé que era muerta. Y vino una liebre a la cueva de la gineta, non sabiendo qué se ficiera, y moró ahí la liebre un tiempo. Y después tornóse la gineta a su lugar y falló y la liebre, y dijo: "Este lugar mío es, pues múdate ende". Dijo la liebre: "Yo só tenedor del lugar; prueba lo que dices y demándame por derecho". Dijo la gineta: "El logar es mío, y desto he pruebas". Dijo la liebre:

"Menester habemos
alcalld". Dijo la
gineta: "Cerca está
el alcalld de nos.
"Dijo la liebre:
"¿Dó es?" Dijo la
gineta: "Aquí cerca
deste río hay un
gato religioso.
Vayamos nos para
él, que es homne
que face oración e
non face mal a
ninguna bestia nin
come ál fueras
yerba". Dijo la
liebre: "Pláceme".

"Y fuese la liebre con la gineta, y seguílos yo por ver qué les judgaría. Cuando el gato vido la liebre y la gineta asomar de alueñe, paróse en pie a orar; y maravillóse la liebre de lo que vido de su bondad y de su homildad, y llegáronse cerca dél, y non mucho de guisa que les non pudiese facer mal. Díjoles el gato: "Yo soy muy viejo y non oyo bien. Llegad vos a mí y oiré lo que decides, que non oyo, nin veo bien". Llegáronse a él y dijeron otra vez su razón. Dijo el gato: "Entendido he lo que dejistes, y quiero vos consejar lealmente ante; y mando vos que non demandés si non verdat, ca el que demanda verdat barata bien y va adelante, maguer que sea juicio contra él. Y el homne bueno non ha deste mundo ninguna cosa nin ningund poder nin ningund amigo, si non las buenas obras y non más. Y el homne entendido debe demandar la cosa que ha de turar y que le torne en pro del otro mundo. Y que desprecie todo lo ál, ca el homne de buen seso por tal ha el haber como el caedizo que cae en el ojo, y las mugeres ajenas como las víboras, y lo que quiere para sí, quiere para los otros homnes. Y non cesó de les pedricar y de se llegar a ellos y asolazarse con ellos, fasta que saltó en ellos ambos y los mató.

"Y los búhos han en sí todas tachas malas, y lo más que reina en ellos es traición y falsedad; pues non querades facer lo reinar". Las aves dejáronse de aquel consejo que habían acordado, y oyeron y rescibieron lo que les dijo el cuervo, y non ficieron rey al búho que era elegido para lo ser. Dijo el búho al cuervo: "¡Cómo te has homiciado comigo muy mal, y non sé por qué razón! Y sepas quel azadón corta el árbol, y renasce; y el espada taja la carne y quebranta el hueso, y sobresana y suéldase; y la llaga de la lengua nunca sana. Y todo mal se puede amatar, ca el agua mata el fuego, y al tósigo válele el atriaca, y al dolorido válele el conorte, y al enamorado válele el departimiento, y la enemistad siempre arde en el corazón. Y tal enemistad es puesta entre vos los cuervos y nos, que nunca haberá fin mientra el mundo durare".

"Y fuese el búho muy sañudo. Desí repintióse el cuervo por lo que le dijera además, y dijo: "Loco fuí en decir lo que dije, y non era yo el ave que más debía trabajarse en pleito del rey de las aves. Y por aventura otras aves vieron lo que yo vi, y sopieron lo que yo sope, y dejáronse de lo mostrar con miedo de lo que yo non temí, y parando mientes en lo que yo non paré, ca el homne entendido, maguer que se fíe por su fuerza y por su valentía y por su seso, non debe ganar enemistad afeuciándose en su seso y en su fuerza, así como el homne, maguer tenga la triaca y las melecinas, non debe beber la vedegambre a fucia dellas, ca la bondad es dicha de los que bien facen, y non de los que bien dicen; ca el que face el fecho, si le menguare el dicho, mostrar se ha su bondad a la prueba, y el que dice, maguer que bien diga, non gelo alaban si non le cumple con el fecho. Y yo fuí loco en atreverme a fablar en tan alta cosa non me consejando con ninguno, y yo sé que el que demanda consejo a los sesudos y a los homnes que sabe que lo desengañarán, fállase ende bien, y non puede errar, y loa su cima de su facienda. ¡Ay! ¿Cómo pudiera yo escusar esto que hoy gané, y esta tristeza en que só entrado?"

"Y aquesta, señor, es la razón por que se levantó enemistad entre nos y los búhos". Dijo el rey: "Ya entendí esto, mas piensa en lo que nos es menester agora del acuerdo en que somos". Dijo el cuervo: "Ya sabes mi acuerdo en la lid cuál es y cómo la aborrezco; mas cuido que por arte podremos haber folgura desta laceria en que somos, ca mucho aína puede homne haber por arte lo que non puede haber por fuerza, así como ficieron los tres homnes que engañaron al religioso cuando le llevaron el ciervo que traía. Dijo el rey: " ¿Y cómo fue eso?"
Estás leyendo... Calila e Dimna