¿Es la abundancia necesaria para obtener la condición de genio?
02 de Marzo de 2024; redacción Arscodex
En el artículo de hoy venimos a repasar una condición necesaria -pero no suficiente- para, a juicio del que escribe, alcanzar la condición de genio artístico, es decir, una persona que con sus obras hace vibrar especialmente a la sociedad de su tiempo y la futura. Se trata de la abundancia de obras creadas por esa persona.
Es decir, tiene que haber abundancia, el genio tiene que crear muchas obras y todas tener mucha calidad. El genio, que también se asemeja a una fuente, tiene que ser rica, fértil, abundante. Se puede agotar la fuente, depende de cada cual, pero tiene que dar buenos frutos, si no, no hay genialidad.
Y ahora pasamos a recordar un buen número de genios indiscutibles en la historia del Arte que confirman este hecho. Nos fijaremos sobre todo en los genios que cultivan el dominio del Arte Mayor o heróico, es decir, que se centran en representar, principalmente, o de manera significativa, grandes gestas que conocemos o que están por conocer; mitos, epopeyas, ese tipo de cosas, que son del gusto del que escribe y que por cierto, a día de hoy y pidiendo permiso a la providencia, se va a incluir en esa lista.
Comenzamos por Miguel Ángel, con sus esculturas en mármol: su Moisés, su Piedad... Su Capilla Sixtina... Todo lo que rezuma a Miguel Ángel es genial, como se puede apreciar. Continuamos por Velázquez, pintando cuadros de gran formato históricos, también mitológicos, incluso, incluso... incluso bufones. Abundancia es poco como pueden ir apreciando los lectores.
Claude Monet tiene, según está documentado, más de 1.000 pinturas que se conservan y que permiten admirar la genialidad de su obra. También mencionamos cómo no a Mozart y a Beethoven, en el campo de la música, con sus más de 7 melodías absolutamente memorables y que resuenan por nuestras cabezas muy de continuo.
Pasamos ya al dominio del cine y mencionamos, por dar unas pinceladas sobre este arte para corroborar la tesis que se plantea en este artículo, a Steven Spielberg; sí, es abundante. También a Walt Disney, involucrado en la creación de más de 300 películas, y que todavía su esencia indica el camino del cine a nivel mundial. George Lucas, con su universo Star Wars, nada en la abundancia de personajes, Spin-offs, reboots, remakes, juguetes, carteles de cine icónicos, y toda la parafernalia que indica como decimos cantidad y calidad, al tiempo en este caso las dos características.
Y por último, el que escribe se menciona a sí mismo en este artículillo porque, como hemos comentado, a día de hoy, la obra de Pedro Alonso Pablos es suficiente para entrar en este "club", a juicio del que escribe, que es el mismo, mismamente, y que declara que de su fuente genial continúan brotando obras y que, como es habitual, si la providencia, ya mencionada una vez más en el texto que nos ocupa, lo permite, tendrá a bien dejar completa su obra para que se pueda disfrutar -y admirar- tanto en el presente como en el futuro.
Así que, efectivamente, como se comprueba fácilmente, la abundancia es necesaria (pero no suficiente) para la genialidad. Es un simple argumento para acompañar el día que nos ocupa.
Es decir, tiene que haber abundancia, el genio tiene que crear muchas obras y todas tener mucha calidad. El genio, que también se asemeja a una fuente, tiene que ser rica, fértil, abundante. Se puede agotar la fuente, depende de cada cual, pero tiene que dar buenos frutos, si no, no hay genialidad.
Y ahora pasamos a recordar un buen número de genios indiscutibles en la historia del Arte que confirman este hecho. Nos fijaremos sobre todo en los genios que cultivan el dominio del Arte Mayor o heróico, es decir, que se centran en representar, principalmente, o de manera significativa, grandes gestas que conocemos o que están por conocer; mitos, epopeyas, ese tipo de cosas, que son del gusto del que escribe y que por cierto, a día de hoy y pidiendo permiso a la providencia, se va a incluir en esa lista.
Comenzamos por Miguel Ángel, con sus esculturas en mármol: su Moisés, su Piedad... Su Capilla Sixtina... Todo lo que rezuma a Miguel Ángel es genial, como se puede apreciar. Continuamos por Velázquez, pintando cuadros de gran formato históricos, también mitológicos, incluso, incluso... incluso bufones. Abundancia es poco como pueden ir apreciando los lectores.
Claude Monet tiene, según está documentado, más de 1.000 pinturas que se conservan y que permiten admirar la genialidad de su obra. También mencionamos cómo no a Mozart y a Beethoven, en el campo de la música, con sus más de 7 melodías absolutamente memorables y que resuenan por nuestras cabezas muy de continuo.
Pasamos ya al dominio del cine y mencionamos, por dar unas pinceladas sobre este arte para corroborar la tesis que se plantea en este artículo, a Steven Spielberg; sí, es abundante. También a Walt Disney, involucrado en la creación de más de 300 películas, y que todavía su esencia indica el camino del cine a nivel mundial. George Lucas, con su universo Star Wars, nada en la abundancia de personajes, Spin-offs, reboots, remakes, juguetes, carteles de cine icónicos, y toda la parafernalia que indica como decimos cantidad y calidad, al tiempo en este caso las dos características.
Y por último, el que escribe se menciona a sí mismo en este artículillo porque, como hemos comentado, a día de hoy, la obra de Pedro Alonso Pablos es suficiente para entrar en este "club", a juicio del que escribe, que es el mismo, mismamente, y que declara que de su fuente genial continúan brotando obras y que, como es habitual, si la providencia, ya mencionada una vez más en el texto que nos ocupa, lo permite, tendrá a bien dejar completa su obra para que se pueda disfrutar -y admirar- tanto en el presente como en el futuro.
Así que, efectivamente, como se comprueba fácilmente, la abundancia es necesaria (pero no suficiente) para la genialidad. Es un simple argumento para acompañar el día que nos ocupa.
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