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El intento de unir la música de Oriente con la de Occidente

25 de Agosto de 2024;
En estos momentos venimos a debatir un hecho que ronda la cabeza del que escribe (el editor de esta revista) desde hace algún tiempo; se trata de intentar de la manera que se pueda unir la música de Oriente con la de Occidente. Musicólogos y eruditos son bienvenidos; aquellos que no disfruten ni conozcan la música como Arte pueden pasar de largo.

Bien es cierto que se han hecho otros intentos en el mundo de la música parecidos como por ejemplo el intento de Rimski-Korsakov (sí, el famoso compositor ruso inserto en el grupo de "Los Cinco") de crear -con cierto éxito- la música nacionalista rusa, el sonido puramente ruso. También podemos mencionar la infructuosa intentona de crear una "Ópera española", en oposición al género de la Zarzuela, por el músico español Tomás Bretón.

Pues bien, ¿qué es eso entonces de intentar unir la música de Oriente con la de Occidente? Je, je, je, simplemente consistiría en utilizar el sistema tonal melódico occidental y mezclarlo con las escalas puramente orientales, para obtener algo mágico y electrizante.

Hemos de decir que Oriente, en Europa (y Occidente), se nos cuela principalmente por dos sitios: uno de ellos es precisamente Rusia, ya que se puede considerar este país "a caballo" entre los dos mundos mencionados, con un pie en Europa y otro en Asia. De esta manera podemos apreciar con gusto la música de Rimski-Korsakov, compositor ya mencionado, y más aún, la de Chaikovski, un compositor ruso que, con sus increíbles melodías, da forma a la música clásica en su conjunto.

Otro de los puntos por donde en Europa entra Oriente es por España (el Estrecho de Gibraltar; je, je). De ahí que la Zarzuela, el tradicional género musical español por antonomasia, tenga sus particularidades, musicalmente hablando, que la diferencian de la Ópera (puramente europea); además del género Flamenco, por donde es obvio se nos cuela una parte de Oriente igualmente, y un estilo de música muy español basado en la escala "caballera" o también denominada "española" (escala menor de siete notas con una alteración en las últimas posiciones; pero no nos enredemos con tecnicismos) que ofrecen un sonido también muy "hispano" (por poner un ejemplo podemos mencionar algunas obras del maestro Joaquín Rodrigo, principalmente el segundo movimiento de su "Concierto de Aranjuez").

Básicamente se trataría como hemos dicho de tomar toda esta teoría europea de música, eminentemente tonal o melódica y como hemos dicho añadirle la magia de oriente utilizando escalas más propias de la música modal: árabes, chinas y/o japonesas (ya que la música india es quizá más tonal), es decir, donde abundan los pasos más breves entre notas, los semitonos (e incluso cuartos de tono, asunto en lo que no entramos ahora). Por poner ciertos ejemplos, algunos serán en este caso del que escribe, mencionamos el tema principal de la película de Pedro Alonso Pablos (hola, sí, soy yo), El lago del olvido, con su tono menor y ciertos "accidentes" en la melodía (en concreto uno; "yo sé de qué me hablo"), que actúan como faro o pieza intermedia entre Oriente y Occidente. Siguiendo con la tónica, de Chaikovski mencionamos su tema sobre La bella durmiente, que fue utilizado incluso por Walt Disney en la adaptación homónima, y donde podemos apreciar que la magia de Oriente se nos cuela con esa melodía que utiliza pasos de semitono con profusión. Igualmente John Williams (sí, el compositor de Star Wars), en el tema principal de Harry Potter, tiene a bien, aunque nos encontremos en un entorno literario puramente "British", utilizar esa melodía con profusión de pasos de semitono que nos retrotrae, paradójicamente, a Oriente. Ahí está también el mentado "Concierto de Aranjuez" de Joaquín Rodrigo; su segundo movimiento, apoyándose en esa "escala caballera", le da un toque antiguo y elegante, quizá oriental, español, brillante en este caso. Y para terminar con los ejemplos, la tonada "El cuento del príncipe calendo" (de su adaptación musical de Las mil y una noches) del ya igualmente mencionado Rimski-Korsakov.

Pues bien, estas melodías, que quedan definidas por esta publicación como los "diamantes" de entre todas las "gemas", se definen por estar enmarcadas en una estructura musical tonal (occidental, con acordes, para que nos entendamos), pero que a la vez la propia melodía tiene o bien ciertos accidentes que denotan brillantez o bien pocos pasos (mucho semitono) entre sus propias notas, o las dos cosas. Y aquél músico avezado que sea capaz de descubrirlas se va a llenar, como es menester, de gloria.