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Jurassic World le da un mordisco a la taquilla de EEUU en su segundo fin de semana e impide que Del Revés obtenga el primer puesto

22 de Junio de 2015;
Fotograma de Jurassic World
Fotograma de Jurassic World
El verano es momento para ir al cine, y eso se demuestra en que los pesos pesados de la industria estadounidense del entretenimiento muestran parte de sus mejores propuestas, con permiso de la época navideña, en estas fechas. Este año, el duelo pre-veraniego se ha saldado con una víctima, la cinta "Del revés" presentada por Pixar, estudio asimilado a la compañía creada por Walt Disney. Y es que en contra de lo que ha ocurrido siempre que este estudio ha presentado un filme en el mercado estadounidense, no ha podido obtener el puesto número uno en la taquilla por culpa del buen comportamiento de Jurassic World, la secuela de la saga Jurassic Park (producida entre otros por Steven Spielberg), que sí lo ha obtenido.

Y ahora algunos medios se rasgan las vestiduras y ponen en tela de juicio el sistema de "puntuaciones" basado en la recaudación de taquilla, diciendo que no siempre es del todo justo. Desde Freak pensamos lo mismo, no siempre es justo, ya que grandes joyas del cine no han facturado lo suficiente cuando se exhibían, sin ir más lejos la cinta reciente irlandesa La canción del mar recaudó muy poquito y sin embargo es un peliculón. Otras películas basadas en un amplísimo presupuesto, como Tomorrowland, también del estudio de Walt Disney, han pinchado muy recientemente en taquilla de manera notable.

Porque aunque hablamos de entretenimiento, no se puede negar que este sector es arte, arte de ahora pero arte, y el arte es caprichoso. Así como hay cosas que no se pueden ganar con dinero, principalmente la felicidad en un gran número de ocasiones, no podemos pensar que todos los filmes para ser buenos tienen que tener mucha recaudación el primer día de su estreno, esto es una falacia en toda regla. Y si no, que se lo digan a los pintores del impresionismo, que en el momento de pintar sus obras más celebradas se morían de hambre prácticamente, para ver años después, en su etapa adulta o de senectud, que por azares del destino su obra se catapultaba al estrellato mundial y obtenía una valoración difícil de conseguir.