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¿Qué es el talento en el arte? Pensamientos desordenados a propósito de dos célebres frases de Picasso

27 de Junio de 2019;
Estos días han caído sobre la mesa de esta editora algunas frases célebres dichas por el conocido pintor del siglo pasado Picasso. En este pequeño artículo ciértamente desordenado, veremos, a raíz de estas frases, qué es el talento en el arte, para qué sirve y cómo se puede sustituir.

Picasso dijo, según tenemos entendido, dos cosas que nos han llamado la atención, y que chocan con ese supuesto amor al comunismo y a las doctrinas marxistas que profesaba el genio pintor del siglo pasado: "La inspiración existe, pero es mejor que te llegue trabajando", y "Tu trabajo en la vida es tu máxima seducción". Frases atinadas, profundas, serias, que como decimos, confrontan con el hecho actual de que los comunistas tienden a querer trabajar poco. Por lo menos tenemos algo en común, en esta editora, con Picasso: a ambos nos gusta tener quehaceres en la vida, cada uno en su estilo, pero en esencia de manera parecida.

Ahora comencemos a hablar de lo que se supone que íbamos a hablar. El talento en el arte. ¿Qué es el talento? El talento, según viene definido en varios lugares en internet incluyendo la RAE y Wikipedia, es una aptitud para desarrollar correctamente una acción, un trabajo, en este caso una labor artística. Es una especie de potencialidad para hacer las cosas bien en un campo concreto o en varios. Nosotros, desde esta editora, vemos el talento no solo como una aptitud, sino como algo más; el talento es aquello que te ayuda a no tener que trabajar demasiado en algo y que las cosas salgan bien, a pesar de no haber trabajado demasiado. El talento podría ser, pues, una aptitud del artista vago.

Hay varias maneras de suplantar al talento en el arte. La más baja y zafia artísticamente hablando es la de generar controversia, escándalo. Muchos artistas en la actualidad utilizan dicho mecanismo que a priori puede tratar de suplantar al talento. Pero se viene utilizando desde hace tiempo. Un ejemplo que recordamos no muy reciente es la pintura de Manet "Almuerzo sobre la hierba", donde una señorita aparece desnuda mientras los hombres están vestidos tomando un refrigerio en un parque. ¡Oh, qué tremendo! ¡Solivianto total! La verdad, Manet no pensó que en los días de hoy podía ser este cuadro calificado como poco feminista y por lo tanto que se le ponga cierta falta al pintor...

En esencia el llamar la atención en el arte está muy de moda. Pero llamar la atención puede ser positivo si lo que se hace es positivo, en este caso hablamos de generar controversia, escándalo, como ya hemos dicho, que es llamar la atención sobre algo negativo. Por ejemplo las señoritas que se hacen llamar también artistas que se fotografían desnudas en los museos y a lo que llaman Happening, en inglés, que parece más importante, para llamar la atención. Bueno pues este generar controversia, a juicio de la humilde editora de esta publicación, es la manera más zafia para tratar de suplantar el talento artístico.

La segunda manera más facilona para suplantar el talento, y no muy efectiva, es el dedicarle tiempo a las cosas, es decir, trabajo. O sea, si durante un largo periodo de tiempo aprendemos una habilidad así malamente pues luego podremos aplicarla a nuestra pintura y de alguna manera ganaremos algo. Pero no conviene divagar demasiado temporalmente en los asuntos artísticos porque puede ser que se pierdan en los telares del tiempo, por decirlo de alguna manera divertida.

El mecanismo más efectivo para suplantar el talento es el dinero (incluso conviene recordar que el talento era una moneda griega). Ya lo dijo Quevedo, "poderoso caballero es don dinero", y efectivamente al tratarse de un bien en estado líquido, con dinero podemos transformar algo en otro algo que pueda tener cierto aprecio. Bien hay que decir que el dinero puede ser talento diferido, y que puede tener una finalidad buena o mala, según se mire, además de que hay que tener en cuenta otras consideraciones sobre el dinero que ahora no vienen a cuento pero bueno.

Luego está el talento propiamente dicho, es decir, la capacidad de un artista para no enredarse demasiado y con unos pocos trazos o bosquejos salir airoso del envite y hacer una bonita obra de arte. En este caso Picasso era un hacha, como se suele decir.

Pero para terminar este artículo, nos gustaría pensar un poco más sobre esa misteriosa frase que pronunció Picasso sobre la inspiración, eso de que es mejor que te llegue trabajando. A nuestro humilde modo de ver, precisamente el trabajo, a través del tiempo que le dedicamos a una cosa, es un sustituto del talento, y si Picasso trabajaba, es posible que anduviera buscando algo que no encontraba a priori y rápidamente, es decir, sustituía la inspiración (o el talento) por trabajo. En cualquier caso, Picasso mencionó otra frase más altanera: "Yo no busco, encuentro". Esa frase está bien, pero si nuestro querido pintor afirmaba en la otra cita (la de que es mejor que la inspiración llegue mientras trabajas) lo que ya hemos comentado, quiere decir que el pobre, de hecho, trabajaba, y si trabajaba, estaba suplantando el talento por lo tanto aunque a priori iba cargado del mismo el hecho de que tenía que trabajar nos hace pensar que no tenía tanto como parecía... Si hubiera dicho, en esta línea, la siguiente frase: "Las musas trabajan para mí", pues entonces lo hubiéramos entendido, pero, ¡oh, cielos!, ¡esta frase la ha dicho este editor aquí mismo!
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