Noticia

Más campo, menos ciudad; el urbanismo del siglo XXI

27 de Agosto de 2019;
Gran Vía de Madrid por Antonio López
Gran Vía de Madrid por Antonio López
Nos enfrentamos esta vez a una dualidad que cada cierto tiempo aflora en el pensamiento colectivo de la humanidad, es decir, las diferencias que hay entre lo que se viene a conocer comúnmente como campo y ciudad. Muchos son los pensamientos que se acercan a la mente del redactor al pronunciar estas dos palabras y el mismo tratará de exponerlos aquí de manera ordenada.

Para empezar, ¡oh!, la humanidad. Somos todos muy guapos y muy listos, pero no dejamos de ser animales. Y mirándonos a nosotros mismos con un poco de perspectiva, no con ojo vanidoso, sino con ojo crítico, podemos apreciar que el mundo, sí, nuestro pequeño mundo, no se encuentra en equilibrio actualmente quizá, o casi seguramente, debido a que el hombre es una plaga que se está extendiendo demasiado. Las ciudades, otrora símbolo de libertad (recordemos aquella frase de "la ciudad te hará libre", en referencia a que es en ella donde efectivamente funcionan las leyes y todo está más despersonalizado en contraposición a lo que ocurre en la aldea) se han convertido en cárceles para el ser humano que vive hacinado como en un enjambre o en un hormiguero, flanqueado por bloques de hormigón, con grafittis en lugar de murales, y constatando ese hombre enjaulado que así como una vez la ciudad nos dio libertad, es hoy día el campo el que verdaderamente nos hace libres, en este preciso momento de la historia.

Así, ha habido recientemente algunos intentos de, y valga la paradoja, naturalizar la ciudad, deshumanizar la urbe (en el sentido de hacer la ciudad algo más humano, volviendo al campo), y por ejemplo Manuela Carmena, exalcaldesa de Madrid, trató de construir una especie de selva en la Plaza de España lo cual es, como diría el listillo, un buen intento, meritorio, pero ineficaz a la postre. La actual necesidad para el hombre de naturalizarse es volver al campo. Es decir, repoblar, ahora que podemos trabajar a distancia más tiempo, el campo, reconquistarlo, para que estemos más diseminados y no tan hacinados.

Estas líneas, accidentalmente en este caso, están siendo escritas desde el campo. Nos viene a la mente ese mítico filme que hice hace tres años, La ruta de los elefantes, cuyo tema principal versa sobre esa necesidad de ser felices en el campo. Y es que debemos, sin olvidar lo divertido de la ciudad ni de la playa, destacar lo bueno del campo. Para empezar, ese sentimiento de amplitud y de conexión con la naturaleza, de equilibrio y paz, solo nos lo da el campo. Y este volver al equilibrio entre el hombre y la naturaleza solo se puede conseguir mediante algunas medidas que deberíamos tener en cuenta entre todos, sin grandes aspavientos. La reconquista del campo, el empequeñecimiento de la ciudad y el control de natalidad. En este punto, para evitar que el hombre se convierta como ya ha sucedido en una plaga para este planeta, debemos controlar la natalidad no en Occidente (Europa y América del Norte), sino en Suramérica, África y Asia. Es sencillo de entender: cuantos menos seamos a más tierra tocamos.

Por otro lado, la ciudad no debe seguir creciendo. Hay algunas ciudades en el mundo que aspiran a convertirse en grandes capitales y extensas urbes, cuando no se dan cuenta de que su tamaño actual es el adecuado y sería mejor que no crecieran más para dar una sensación de fácil manejo, aunque quizá un poco provinciana, pero sin duda mucho más acorde con las necesidades del hombre en este preciso momento. Y después, más campo, es necesario aprovecharse del teletrabajo para ir más al campo, comprarse una casita, disfrutar. No se trata de colonizarlo otra vez a lo bruto, se trata de ir volviendo poco a poco, recordemos que simplemente con el hecho de compar un poco de jamón york en un establecimiento rural le estamos dando movimiento y así poquito a poco podremos ir aumentando el tiempo que pasamos en el campo.

La población del mundo ha aumentado vertiginosamente en estos últimos siglos. Tenemos actualmente la tecnología de nuestra parte, que nos permite teletrabajar y tener una vida más digna y con menos enfermedades en general. Tenemos también más acceso a energía limpia en este preciso momento. Así que es necesario darle una vuelta a todos estos asuntos para -todavía más- aumentar la calidad de vida de las personas que poblamos este mundo, recuperar el equilibrio que paradójicamente ya teníamos hace tiempo. Dar dos pasos adelante y uno atrás, reflexionar, tomar elementos selectivamente del pasado y también del futuro, en definitiva, mejorar como el buen vino.
Enlaces destacados en Trabajos