Sobre las opiniones que han salido de la película Triskipolis
06 de Septiembre de 2019; redacción Arscodex
Este artículo tiene que ver con las opiniones que han salido hasta ahora sobre la película Triskipolis, ya saben, el segundo filme de animación de Pedro Alonso Pablos, director de este medio de comunicación, que ha hecho el filme mencionado casi íntegramente en solitario. Pues bien, aunque hay algunas críticas que están muy bien, la prensa española de cabecera no ha hecho mucho caso a este filme, y han aparecido algunas críticas muy negativas al mismo tiempo, cosa de la que hablaremos en los siguientes párrafos.
La verdad es que cuando el editor de esta revista ha pedido opinión sobre cómo tratar este hecho, ha recibido respuestas dispares, algunas algo derrotistas, las que van en la línea de que "si la gente dice que no le gusta Triskipolis no se puede hacer nada". Pero en realidad "no hacer nada" va un poco en contra de la esencia de este medio de comunicación y el grupo creativo que lo sustenta, es por ello que teniendo este altavoz y la capacidad de escribir, el editor, que firma el artículo, y también productor de la película en cuestión, se ha decidido a escribir unas cuantas líneas sobre todo esto.
Para empezar hay que decir que existe un conflicto de intereses directo en el hecho de que el que escribe es también el que ha hecho la película, es decir, se funden en la misma persona tanto la crítica como la producción. En este sentido, el lector deberá dar a la importancia de esta crítica simplemente el prestigio y la opinión que le merecen los comentarios vertidos por el editor, aunque coincida en la misma persona con el productor de la película. En pocas palabras y diciéndolo más llanamente, el productor de la película se encuentra totalmente legitimado para emitir una opinión -aparentemente objetiva- sobre su obra ya que ¿qué culpa tiene él de ser también el editor de esta publicación?
En segundo lugar, agradecer a todas aquellas personas que han disfrutado con la película y que así lo han trasmitido en sus opiniones. También agradecer a aquellos que, no encontrándose aptos para poder comentar una película para niños por considerarse "muy" adultos, se han inhibido de opinar.
Pero el editor de esta revista online se quiere centrar en todos aquellos que están contribuyendo a la ficticia, caduca, estanca y efímera posible mala prensa sobre esta película. Para empezar, todos aquellos que se creen "muy mayores" y que no entienden que Triskipolis, la ciudad de los duendes, se presenta en un envoltorio de aparente infantilidad por su propia naturaleza, ¿o es que debería el productor haber hecho un dramón hablando sobre dicha ciudad? Eso no tendría sentido. Por lo tanto hay que juzgar la película en relación con su propia naturaleza, es decir, como un filme principalmente dirigido a los niños de nuestro pequeño mundo, y no solo los que están ahora mismo, sino también los que están por llegar.
Así que la crítica de un tal Francisco Tejeda White, intento bastante frustrado de dejar mal el filme, y que habrá sido pagado a nuestro juicio con croquetas de diversos eventos al que le haya invitado la competencia (no creo que haya sido capaz dicha persona de obtener más por ello), no puede ser más errónea en su conjunto. Primero por tratar el filme como una película para adultos cuando ya hemos comentado que no lo es. Segundo por no hacer mención a las cosas positivas de la misma (en las que entraremos después). Tercero porque el "mal café" que destila en la crítica está muy alejado de otras críticas más suaves o incluso positivas a películas parecidas.
Luego está la empresa Google, que ofrece esta crítica como primer resultado cuando se busca en español el título del filme en su buscador. Socio de correrías de este Tejeda White, Google parece que tampoco se ha dado cuenta "de lo que va la vaina". Luego podemos mencionar ese épico 2.3, puntuación obtenida por el filme en Filmin, dando a entender los usuarios de esta plataforma de que "tampoco saben de lo que va la vaina". Hay una serie de otras fuerzas telúricas en el internet de hoy día a las que tampoco les hace gracia esta peli, como puede ser la Academia de cine española que no solo no le gusta este filme en concreto sino todo lo que venga de su creador, Pedro Alonso Pablos.
Bueno pues ante todos estos actores que se esfuerzan por poner mal la peli, ahora viene la versión del editor de esta publicación y también productor del filme. En principio nos encontramos ante un inusitado trabajo realizado casi íntegramente por él mismo que muestra al mundo, de manera altruista, un concepto que hasta ahora permanecía oculto, la ciudad de los duendes. Bueno pues todas esas personas a las que no les gusta esto parece que no son capaces de valorarlo. Además, el filme es entretenido, bonito, divertido, ameno, llevadero y entrañable, cosa que tampoco están dispuestas a aceptar estas personas. Para continuar es tremendamente emotivo, con una de las despedidas más sentidas en el mundo del cine (perdón por el pequeño spoiler), y la sensación que se apodera de las personas que lo visionan en relación con este hecho es profunda, es decir, le consta al editor de esta publicación que el filme llega hasta lo más profundo del corazón de las personas que lo visionan.
Mención especial y aparte podemos hacer de la sobresaliente banda sonora que acompaña la cinta en cuestión, que por sí misma es objeto ya de estudio, debido a que el productor no ha escatimado talento en su creación. Así, podemos decir con la solemnidad requerida que en la historia del cine "no se ha visto ni oído nada igual".
Es más, el editor de esta publicación piensa que esta película, Triskipolis, es un puntal en la historia del cine tal y como se conocía hasta ahora y ofrece un futuro halagüeño para ella misma como tanto para el resto de producciones de Pedro Alonso Pablos.
Por tanto, es preciso que ahora todos en conjunto comencemos a apreciar las bondades de este filme, y los otros de Pedro Alonso Pablos, si no queremos parecer pagafantas y poco leídos ante el resto de la sociedad.
La verdad es que cuando el editor de esta revista ha pedido opinión sobre cómo tratar este hecho, ha recibido respuestas dispares, algunas algo derrotistas, las que van en la línea de que "si la gente dice que no le gusta Triskipolis no se puede hacer nada". Pero en realidad "no hacer nada" va un poco en contra de la esencia de este medio de comunicación y el grupo creativo que lo sustenta, es por ello que teniendo este altavoz y la capacidad de escribir, el editor, que firma el artículo, y también productor de la película en cuestión, se ha decidido a escribir unas cuantas líneas sobre todo esto.
Para empezar hay que decir que existe un conflicto de intereses directo en el hecho de que el que escribe es también el que ha hecho la película, es decir, se funden en la misma persona tanto la crítica como la producción. En este sentido, el lector deberá dar a la importancia de esta crítica simplemente el prestigio y la opinión que le merecen los comentarios vertidos por el editor, aunque coincida en la misma persona con el productor de la película. En pocas palabras y diciéndolo más llanamente, el productor de la película se encuentra totalmente legitimado para emitir una opinión -aparentemente objetiva- sobre su obra ya que ¿qué culpa tiene él de ser también el editor de esta publicación?
En segundo lugar, agradecer a todas aquellas personas que han disfrutado con la película y que así lo han trasmitido en sus opiniones. También agradecer a aquellos que, no encontrándose aptos para poder comentar una película para niños por considerarse "muy" adultos, se han inhibido de opinar.
Pero el editor de esta revista online se quiere centrar en todos aquellos que están contribuyendo a la ficticia, caduca, estanca y efímera posible mala prensa sobre esta película. Para empezar, todos aquellos que se creen "muy mayores" y que no entienden que Triskipolis, la ciudad de los duendes, se presenta en un envoltorio de aparente infantilidad por su propia naturaleza, ¿o es que debería el productor haber hecho un dramón hablando sobre dicha ciudad? Eso no tendría sentido. Por lo tanto hay que juzgar la película en relación con su propia naturaleza, es decir, como un filme principalmente dirigido a los niños de nuestro pequeño mundo, y no solo los que están ahora mismo, sino también los que están por llegar.
Así que la crítica de un tal Francisco Tejeda White, intento bastante frustrado de dejar mal el filme, y que habrá sido pagado a nuestro juicio con croquetas de diversos eventos al que le haya invitado la competencia (no creo que haya sido capaz dicha persona de obtener más por ello), no puede ser más errónea en su conjunto. Primero por tratar el filme como una película para adultos cuando ya hemos comentado que no lo es. Segundo por no hacer mención a las cosas positivas de la misma (en las que entraremos después). Tercero porque el "mal café" que destila en la crítica está muy alejado de otras críticas más suaves o incluso positivas a películas parecidas.
Luego está la empresa Google, que ofrece esta crítica como primer resultado cuando se busca en español el título del filme en su buscador. Socio de correrías de este Tejeda White, Google parece que tampoco se ha dado cuenta "de lo que va la vaina". Luego podemos mencionar ese épico 2.3, puntuación obtenida por el filme en Filmin, dando a entender los usuarios de esta plataforma de que "tampoco saben de lo que va la vaina". Hay una serie de otras fuerzas telúricas en el internet de hoy día a las que tampoco les hace gracia esta peli, como puede ser la Academia de cine española que no solo no le gusta este filme en concreto sino todo lo que venga de su creador, Pedro Alonso Pablos.
Bueno pues ante todos estos actores que se esfuerzan por poner mal la peli, ahora viene la versión del editor de esta publicación y también productor del filme. En principio nos encontramos ante un inusitado trabajo realizado casi íntegramente por él mismo que muestra al mundo, de manera altruista, un concepto que hasta ahora permanecía oculto, la ciudad de los duendes. Bueno pues todas esas personas a las que no les gusta esto parece que no son capaces de valorarlo. Además, el filme es entretenido, bonito, divertido, ameno, llevadero y entrañable, cosa que tampoco están dispuestas a aceptar estas personas. Para continuar es tremendamente emotivo, con una de las despedidas más sentidas en el mundo del cine (perdón por el pequeño spoiler), y la sensación que se apodera de las personas que lo visionan en relación con este hecho es profunda, es decir, le consta al editor de esta publicación que el filme llega hasta lo más profundo del corazón de las personas que lo visionan.
Mención especial y aparte podemos hacer de la sobresaliente banda sonora que acompaña la cinta en cuestión, que por sí misma es objeto ya de estudio, debido a que el productor no ha escatimado talento en su creación. Así, podemos decir con la solemnidad requerida que en la historia del cine "no se ha visto ni oído nada igual".
Es más, el editor de esta publicación piensa que esta película, Triskipolis, es un puntal en la historia del cine tal y como se conocía hasta ahora y ofrece un futuro halagüeño para ella misma como tanto para el resto de producciones de Pedro Alonso Pablos.
Por tanto, es preciso que ahora todos en conjunto comencemos a apreciar las bondades de este filme, y los otros de Pedro Alonso Pablos, si no queremos parecer pagafantas y poco leídos ante el resto de la sociedad.
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