Pedro Alonso Pablos, el productor de cine y director de esta publicación, está triste
02 de Octubre de 2021; redacción Arscodex
En estos tiempos que corren el director de esta publicación y productor de cine, Pedro Alonso Pablos, está aprovechando para reflexionar un poco sobre su obra y, echando la vista atrás, no puede más que ponerse un poco triste al ver cómo se están desarrollando algunos acontecimientos relacionados con la aparición de su figura en el mundo de la cinematografía.
Para ser francos y breves, por así decirlo, parece como si todo estuviera acaeciendo "al revés" de como debería ser. Así, Pedro lleva ya cuatro largometrajes y ninguno de ellos ha sido estrenado en salas de cine, lo que supone un hecho insólito que a día de hoy mucha gente en el mundo se estará cuestionando. ¿Por qué ningún largometraje animado de Pedro Alonso Pablos se ha estrenado en cines? Esto, como bien sabe el lector, y si no lo sabe se lo puede contar el que escribe, es debido a que no ha habido ninguna distribuidora ni española ni internacional que se haya dignado a seleccionar estas películas para su distribución en salas. Esto no quiere decir que estas películas no hayan sido ideadas para ser disfrutadas en dichas salas en el momento de su lanzamiento, pero como todos sabemos "esa breva no ha caído" todavía.
Este hecho podría considerarse una metedura de pata por parte de un colectivo -el cine español-, que con una gran cantidad de egos y una especie de engalanamiento exacerbado ha decidido poner palos en la rueda al desarrollo de los lanzamientos de estas películas allí donde ha podido. Y han sido pocas, muy pocas, las personas que han tenido la voluntad de ayudar, no ya en el mundo de la cinematografía, sino incluyendo a todos los colectivos con los que Pedro se ha ido topando a lo largo de su vida, a que Pedro saliera adelante como director de cine.
Al principio podría pensarse que las distribuidoras estaban a otra cosa, o que no sabían, o cualquier excusa que uno pueda inventarse. Pero tras la aparición de la segunda película, Triskipolis, este pequeño fallo se convierte en error garrafal y demuestra que no solo yerra el cine español, sino que además tiene poca "intuición cinematográfica" (quizá esto sea lo peor). Por otro lado, entronca este hecho también en la frecuente manía que tiene España como país de autolesionarse porque, ¿en qué lugar del mundo se hubieran puesto tantas dificultades ante la aparición de una figura como la de Pedro? A esto hay que añadir que no ha sido seleccionado por ningún festival de cine europeo, ni grande ni pequeño, y eso que ha presentado su obra a bastantes de ellos.
Es como si a Hayao Miyazaki no le hubieran permitido estrenar sus taquillazos animados allá en su patria, el país del sol naciente, o como si a George Lucas no le hubieran dejado estrenar Star Wars. Pero la cosa sigue así, los egos siguen subidos y dichos egos se siguen pensando que están muy engalanados cuando a medida que el péndulo viene oscilando se va viendo que lo que otrora pudieran haber sido ricas vestimentas hoy son jirones; o como si esos egos se jactaran de sus fastuosos ropajes cuando en realidad paseaban desnudos, como en el reputado cuento de Hans Christian Andersen, El traje nuevo del emperador.
En fin, que así están las cosas. Por eso como comentamos, el que escribe, el director de esta revista, y productor de cine, está triste cuando mira en retrospectiva su trabajo y la situación en general que rodea al mismo. Pero es solo un fugaz sentimiento, ya que, como se ha comentado antes, el péndulo está oscilando, y el tiempo juega a favor de Pedro que, seguramente y si sigue con vida algunos años más (eso espera el que escribe), podrá casi seguro apreciar cómo ese mismo péndulo va haciendo caer algunas pequeñas cosas en el mundo de la cinematografía para que el asunto quede un poco más ordenado.
Para ser francos y breves, por así decirlo, parece como si todo estuviera acaeciendo "al revés" de como debería ser. Así, Pedro lleva ya cuatro largometrajes y ninguno de ellos ha sido estrenado en salas de cine, lo que supone un hecho insólito que a día de hoy mucha gente en el mundo se estará cuestionando. ¿Por qué ningún largometraje animado de Pedro Alonso Pablos se ha estrenado en cines? Esto, como bien sabe el lector, y si no lo sabe se lo puede contar el que escribe, es debido a que no ha habido ninguna distribuidora ni española ni internacional que se haya dignado a seleccionar estas películas para su distribución en salas. Esto no quiere decir que estas películas no hayan sido ideadas para ser disfrutadas en dichas salas en el momento de su lanzamiento, pero como todos sabemos "esa breva no ha caído" todavía.
Este hecho podría considerarse una metedura de pata por parte de un colectivo -el cine español-, que con una gran cantidad de egos y una especie de engalanamiento exacerbado ha decidido poner palos en la rueda al desarrollo de los lanzamientos de estas películas allí donde ha podido. Y han sido pocas, muy pocas, las personas que han tenido la voluntad de ayudar, no ya en el mundo de la cinematografía, sino incluyendo a todos los colectivos con los que Pedro se ha ido topando a lo largo de su vida, a que Pedro saliera adelante como director de cine.
Al principio podría pensarse que las distribuidoras estaban a otra cosa, o que no sabían, o cualquier excusa que uno pueda inventarse. Pero tras la aparición de la segunda película, Triskipolis, este pequeño fallo se convierte en error garrafal y demuestra que no solo yerra el cine español, sino que además tiene poca "intuición cinematográfica" (quizá esto sea lo peor). Por otro lado, entronca este hecho también en la frecuente manía que tiene España como país de autolesionarse porque, ¿en qué lugar del mundo se hubieran puesto tantas dificultades ante la aparición de una figura como la de Pedro? A esto hay que añadir que no ha sido seleccionado por ningún festival de cine europeo, ni grande ni pequeño, y eso que ha presentado su obra a bastantes de ellos.
Es como si a Hayao Miyazaki no le hubieran permitido estrenar sus taquillazos animados allá en su patria, el país del sol naciente, o como si a George Lucas no le hubieran dejado estrenar Star Wars. Pero la cosa sigue así, los egos siguen subidos y dichos egos se siguen pensando que están muy engalanados cuando a medida que el péndulo viene oscilando se va viendo que lo que otrora pudieran haber sido ricas vestimentas hoy son jirones; o como si esos egos se jactaran de sus fastuosos ropajes cuando en realidad paseaban desnudos, como en el reputado cuento de Hans Christian Andersen, El traje nuevo del emperador.
En fin, que así están las cosas. Por eso como comentamos, el que escribe, el director de esta revista, y productor de cine, está triste cuando mira en retrospectiva su trabajo y la situación en general que rodea al mismo. Pero es solo un fugaz sentimiento, ya que, como se ha comentado antes, el péndulo está oscilando, y el tiempo juega a favor de Pedro que, seguramente y si sigue con vida algunos años más (eso espera el que escribe), podrá casi seguro apreciar cómo ese mismo péndulo va haciendo caer algunas pequeñas cosas en el mundo de la cinematografía para que el asunto quede un poco más ordenado.
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