Sobre la co-producción y la creación de cine en España y Europa
01 de Noviembre de 2021; redacción Arscodex
Estos días que corren hay una plataforma que está efectuando algún esfuerzo por categorizar y ordenar lo que se conoce como el grueso del "cine español", que actualmente se encuentra en un momento de incipiente orden en lo que se refiere a la catalogación y explotación del mismo. Esta plataforma se llama FlixOlé, y aglutina, después de un importante esfuerzo económico de compra de derechos cinematográficos, una buena parte de la producción privada que a lo largo de los años ha ido pariendo lo que se conoce como un país llamado España y algunas otras cintas europeas o de otras partes del mundo.
De esta manera, el productor, presidente de EGEDA y presidente del Atlético de Madrid Enrique Cerezo está dando forma a un proyecto que a ojos de esta revista podría parecer interesante, y es el poner un poco de orden en toda la amalgama de producciones cinematográficas y de empresas que conforman el entramado conocido como industria presente y pasada del "cine español".
Ahora bien, esta tarea se está encontrando con algunas dificultades. La primera de ellas es el modelo de producción imperante en la industria española y europea: la co-producción. Es este sistema un mecanismo un poco, a priori, débil, puesto que ocurre una cosa, y es que "cuando la obra ya se ha parido", entonces llega un momento en que ninguna productora de las participantes se hace cargo de la obra y esta entra en una especie de momento gris donde nadie sabe de quién son los derechos ni nadie quiere cuidarlos. Es como el juicio de Salomón (sí, ese pasaje bíblico): como no hay una "madre productora" realmente interesada en que "el hijo" (la película) sea correctamente explotada, pues pasa lo que pasa, es decir, que nadie protege los derechos de esa obra.
El cine español se encuentra con otro problema de alcance, y es el hecho de que mucha parte de sus películas se han producido en la época de la dictadura franquista. ¡Ah, con Franco hemos topado! Y esto, políticamente, es un escollo, ya que gran parte del cine español actual tiene reticencias a promocionar o "poner en valor" las obras que se hicieron durante la dictadura. Ante esta situación, creo que "el cine español" debería ser mayorcito y "desestacionalizar" las producciones de la época de Franco, es decir, promoverlas separándolas de su época política, si es que se puede, o algo así.
En cuanto a la animación española, de la que podemos destacar, hasta ahora, directores como Juanba Berasategi, Cruz Delgado, José Luis Moro, y algunos otros más, su esfuerzo está resultando difícil de "poner en valor" ya que dichos directores tuvieron que apoyarse en la ya mentada co-producción, por lo que los derechos de sus películas son compartidos, y además la creatividad se ve limitada ya que aunque contaban con los medios las ideas parece que escaseaban y se dedicaban a recontar los cuentos clásicos de Hans Christian Andersen o los Hermanos Grimm, y para eso ya estaba Walt Disney al otro lado del charco cuyo músculo financiero y productor era muy superior. De esta manera, los esfuerzos de estos directores están dispersos, o estaban, ya que el mentado Enrique Cerezo parece que ha comprado bastantes de los derechos de estas películas, incluidos en los lotes.
En cuanto al tema de la animación, y para dejarlo cerrado, el productor que escribe estas líneas, Pedro Alonso Pablos, ha comprendido la problemática cinematográfica y se esfuerza en aglutinar todos los derechos de todas las películas que produce, para hacer una masa crítica suficiente y poder tratarlas como se merecen, con un padre conocido que velará por ellas, como la mujer que se negó a que la espada de Salomón partiera por la mitad al niño.
El tema de la cantidad y la calidad, en lo que se refiere a cine español de acción real, también es importante. Es decir, una película buena vale lo mismo que cien malas, por poner un ejemplo, y comprar cien pelis ni fu ni fa pues no es tan lucrativo. Pero en definitiva, si este esfuerzo de "sacar lustre" al cine español se materializa a través de este FlixOlé, bienvenido sea.
De esta manera, el productor, presidente de EGEDA y presidente del Atlético de Madrid Enrique Cerezo está dando forma a un proyecto que a ojos de esta revista podría parecer interesante, y es el poner un poco de orden en toda la amalgama de producciones cinematográficas y de empresas que conforman el entramado conocido como industria presente y pasada del "cine español".
Ahora bien, esta tarea se está encontrando con algunas dificultades. La primera de ellas es el modelo de producción imperante en la industria española y europea: la co-producción. Es este sistema un mecanismo un poco, a priori, débil, puesto que ocurre una cosa, y es que "cuando la obra ya se ha parido", entonces llega un momento en que ninguna productora de las participantes se hace cargo de la obra y esta entra en una especie de momento gris donde nadie sabe de quién son los derechos ni nadie quiere cuidarlos. Es como el juicio de Salomón (sí, ese pasaje bíblico): como no hay una "madre productora" realmente interesada en que "el hijo" (la película) sea correctamente explotada, pues pasa lo que pasa, es decir, que nadie protege los derechos de esa obra.
El cine español se encuentra con otro problema de alcance, y es el hecho de que mucha parte de sus películas se han producido en la época de la dictadura franquista. ¡Ah, con Franco hemos topado! Y esto, políticamente, es un escollo, ya que gran parte del cine español actual tiene reticencias a promocionar o "poner en valor" las obras que se hicieron durante la dictadura. Ante esta situación, creo que "el cine español" debería ser mayorcito y "desestacionalizar" las producciones de la época de Franco, es decir, promoverlas separándolas de su época política, si es que se puede, o algo así.
En cuanto a la animación española, de la que podemos destacar, hasta ahora, directores como Juanba Berasategi, Cruz Delgado, José Luis Moro, y algunos otros más, su esfuerzo está resultando difícil de "poner en valor" ya que dichos directores tuvieron que apoyarse en la ya mentada co-producción, por lo que los derechos de sus películas son compartidos, y además la creatividad se ve limitada ya que aunque contaban con los medios las ideas parece que escaseaban y se dedicaban a recontar los cuentos clásicos de Hans Christian Andersen o los Hermanos Grimm, y para eso ya estaba Walt Disney al otro lado del charco cuyo músculo financiero y productor era muy superior. De esta manera, los esfuerzos de estos directores están dispersos, o estaban, ya que el mentado Enrique Cerezo parece que ha comprado bastantes de los derechos de estas películas, incluidos en los lotes.
En cuanto al tema de la animación, y para dejarlo cerrado, el productor que escribe estas líneas, Pedro Alonso Pablos, ha comprendido la problemática cinematográfica y se esfuerza en aglutinar todos los derechos de todas las películas que produce, para hacer una masa crítica suficiente y poder tratarlas como se merecen, con un padre conocido que velará por ellas, como la mujer que se negó a que la espada de Salomón partiera por la mitad al niño.
El tema de la cantidad y la calidad, en lo que se refiere a cine español de acción real, también es importante. Es decir, una película buena vale lo mismo que cien malas, por poner un ejemplo, y comprar cien pelis ni fu ni fa pues no es tan lucrativo. Pero en definitiva, si este esfuerzo de "sacar lustre" al cine español se materializa a través de este FlixOlé, bienvenido sea.
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