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Sobre la iniciativa pública y privada en el arte

26 de Enero de 2022;
Toca hoy hablar sobre un hecho que es relevante sobre todo para el artista, para saber de dónde puede tratar de obtener financiación para materializar su arte, y es el estudio de la iniciativa artística vista desde el punto de lo público y lo privado.

Para empezar conviene saber que en el maremágnum del arte hay muchas variables, por ejemplo el tipo de arte (arquitectura, pintura, cine...), dentro de estos tipos los diversos formatos y usos, si es una obra colectiva o individual, el presupuesto de la misma, etcétera. Por lo tanto no vamos a encontrar en este artículo un dogma categórico que dicte si algo es blanco o negro en lo tocante a esta materia sobre la que se escribe.

Pero para continuar, e ir poniendo el foco en el asunto, podemos mencionar que lo público siempre ha "metido la naricilla" ahí donde ha podido en el mundo del arte, con mayor o menor fortuna. Podemos decir que una de las obras de arte con mayor carga de iniciativa pública en la historia podrían ser los frisos del Partenón (sí, el templo griego de la Acrópolis de Atenas), creados por el estudio de Fidias, el escultor. Pues bien, representa este caso concreto una obra de arte con un buen componente público (ahí está, en un edificio que era templo), tanto en su concepción como en su ejecución, aunque es imposible retirar la semillita del mentado Fidias en todo esto. Así, en arquitectura, es más fácil que lo público esté presente, ya que hay muchos edificios que cumplen una función pública.

Luego podemos "dar un volantazo" en el artículo y mencionar el arte más individual y opuesto a lo público como podría ser la obra del pintor Van Gogh. Exiliado de la sociedad en el campo, un poco descentrado, errante en el mundo, y a quien su hermano le pagaba los gastos "para que no molestase demasiado", este pintor, cuya obra fue descubierta por el gran público tras su muerte, sintetiza la quintaesencia del artista opuesto a lo público. Aunque ahora gran parte de su obra se encuentra en museos de titularidad estatal. Podemos decir también que la pintura, al ser un arte que requiere poca inversión y ser típicamente individualista, se presta a que sea una disciplina donde impera lo privado, en el momento de la creación.

Y entre medias está todo lo demás. Desde películas subvencionadas (tema muy actual por aquí por España estos días), hasta músicos que solo necesitan un ordenador o una guitarra para triunfar, etcétera. Conviene mencionar que el dinero público en España ("que no es de nadie", como dijo la política), hoy día tiene una procedencia mixta: por un lado el dinero limpio de los impuestos que paga el contribuyente, pero aderezado con un toque manchado que aporta la financiación a plazos de la deuda país, que nadie sabe a día de hoy quién va a terminar pagando.

Así, es bien sabido también que el grueso del funcionariado público, que va desde un trabajador poco cualificado de algún organismo gubernamental, hasta un registrador, un juez o un notario, lo que quiere en general es poco movimiento, es decir, trabajar lo que corresponde y al final de mes recibir la contraprestación económica fijada para su desempeño, sin sobresaltos, sin vaivenes, sin curvas. Por lo tanto hoy día el dinero que se emplea en el arte procedente de las arcas públicas podría calificarse como anodino o funcionarial, grisáceo, tanto en su procedencia como en su desempeño, lleno de pliegos de condiciones y puntos que hay que cumplir. No queremos decir con esto que la labor del funcionariado sea inútil, pues no lo es, y en el cuerpo de funcionarios como en todas partes hay de todo, trabajadores y vagos, eso ya lo sabemos y es así. Pero el peso de la púrpura hace que sus mecanismos sean excesivamente formales y rígidos como para que el arte vibrante tenga su caldo de cultivo en la iniciativa pública. Por lo tanto el cine que se hace ahora en España, la mayoría (subvencionado), es un cine que cumple a rajatabla todas las malas costumbres de lo público en su rigidez y anodinidad, carente de reverberación y del ritmo que se demanda en casi cualquier obra de arte.

En contraposición está el arte de iniciativa privada. El arte, como hemos dicho antes mencionando a Fidias, siempre tiene una semillita, una iniciativa, de carácter personal y privado. Es decir, casi siempre hay que buscar una persona pensante que está detrás de cualquier iniciativa artística, incluso la pública, ya que el ser humano tiene la mala costumbre de buscar padres y madres de las obras que crea.

En esta publicación creemos firmemente que esa semillita del arte está en el terreno de la iniciativa privada en la mayoría de los casos; y en el caso concreto del desarrollo de nuestro arte (el asociado a esta publicación), como no necesitamos grandes presupuestos ni ayudas diversas ni para crear ni para dar a conocer nuestras obras, pues lo público adopta una faceta secundaria, sin perjuicio de que a veces nos toque trabajar con la administración, hecho sobre el que ya vamos adquiriendo una cierta experiencia, y del que solemos salir adormilados, como si hubiéramos consumido opio, ya que como hemos dicho anteriormente el lenguaje de la púrpura es excesivamente formal y sobrio.

En fin, que, tras haber leído este artículo, el lector apreciado puede ir sacando sus propias conclusiones y posicionándose, en función de sus necesidades y objetivos, en un lado u otro de la iniciativa artística.
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