Sobre la repetición en el arte
28 de Enero de 2023; redacción Arscodex
En este caso concreto nos interesa poner el foco en un punto determinado de la creación artística y también de su apreciación por parte de los espectadores: se trata de la repetición en el arte, elemento que a veces es absolutamente necesario y otras menos, pero que nunca nos dejará indiferente.
Así, la repetición es un hecho que contrastadamente se manifiesta en la naturaleza de manera copiosa y en varios planos: los electrones dan vueltas alrededor del núcleo del átomo; el mundo, la tierra, gira sobre su propio eje y a la vez gira también alrededor del sol; las plantas crecen con patrones que se repiten e incluso las personas tenemos por lo general cinco dedos en cada mano. Por lo tanto, intentar evitar el patrón repetición es poco menos que imposible. En otros planos también existe la repetición: la historia se repite a sí misma y quizá, y solo quizá, el tiempo sea cíclico.
En política, por ejemplo, y aunque nos gusta permanecer lo más alejados posible de este dominio, dicen los expertos que es mejor repetir un mismo mensaje tres veces que decir tres mensajes distintos. Y no les falta razón.
En el mundo del arte hay muchos, muchísimos aspectos que se repiten: desde los motivos recurrentes en las colecciones de cuentos (desgranado este tema en otro artículo dedicado por esta publicación), hasta motivos musicales que van apareciendo en diversos momentos clave en la misma película (recordemos por ejemplo "El bueno, el feo y el malo"), hasta frases que dicen los personajes o recursos o patrones que se mantienen fijos o repetidos tanto en la literatura, como en la pintura o en el cine.
En música, recordemos un arte franco que gusta o no gusta, la propia melodía en su conjunto (o sea el tema completo de un determinado pasaje sonoro), tiene repeticiones de motivos que vienen y van, vuelven, se vuelven a ir, y así, descartando el ya consabido y también tratado frecuentemente en este medio de comunicación estribillo (en italiano la palabra en cuestión es quizá más evocadora para el tema que tratamos en cuestión, el "ritornello" o retorno), que es una vuelta al motivo principal y destacado de una obra eminentemente cantada como puede ser la canción popular contemporánea.
Mismamente el propio J. R. R. Tolkien tituló su obra cumbre, El hobbit, como "The Hobbit, or there and back again" (algo así como "El Hobbit, o el ir y venir otra vez"), que frecuentemente se abrevia como El Hobbit, y que pertenece este a la saga The Lord of the Rings (El señor de los anillos, vaya).
En cine de animación, el productor americano Walt Disney (¿sabe el lector de quién estamos hablando?) se empeñaba en utilizar poco este recurso, la repetición, por lo que hay pocas recurrencias en sus películas más allá de, quizá, algunos motivos literarios que se repetían debido a las fuentes, no al propio hecho de la producción de las películas. Es difícil encontrar patrones de repetición en sus películas aunque haberlos, los hay, como se suele decir. Hoy en día vemos esta particularidad como algo, quizá, un poco barroco, sin tratar de desmerecer para nada su obra, simplemente siendo objetivos.
Por contra el productor de cine que escribe estas líneas, Pedro Alonso Pablos, usa y abusa de este recurso en varios planos de la cinematografía: algunas escenas muestran personajes actuando en bucles, otras escenas repiten ciertos elementos, y así.
A veces la repetición no es muy apreciada, quizá literariamente conviene no repetir las mismas palabras en una misma frase u oración, a no ser que deliberadamente se quiera poner el foco en ellas, y un exceso de este recurso también en el cine puede llegar a cansar un poco, si no tiene este una dirección o finalidad determinada.
Literariamente, y llegando aproximadamente a la mitad de la vida, el lector empedernido aprecia que no tiene nuevas obras que degustar y comienza la preciosa e inigualable tarea de releer, es decir, volver a las obras que le gustan, como bien decía el insigne escritor español Pío Baroja.
Para terminar, y si alguien todavía no tiene claro que la repetición existe, debe existir, y es en muchos casos producente (aunque en otros no, ahí está el saber hacer del artista), podemos referirnos al siguiente hecho: imaginemos que nuestra pareja es una supermodelo y que pasamos los días con ella, ¿no será un placer levantarse cada mañana y vivir en una especie de "día de la marmota"? Pues eso.
Así, la repetición es un hecho que contrastadamente se manifiesta en la naturaleza de manera copiosa y en varios planos: los electrones dan vueltas alrededor del núcleo del átomo; el mundo, la tierra, gira sobre su propio eje y a la vez gira también alrededor del sol; las plantas crecen con patrones que se repiten e incluso las personas tenemos por lo general cinco dedos en cada mano. Por lo tanto, intentar evitar el patrón repetición es poco menos que imposible. En otros planos también existe la repetición: la historia se repite a sí misma y quizá, y solo quizá, el tiempo sea cíclico.
En política, por ejemplo, y aunque nos gusta permanecer lo más alejados posible de este dominio, dicen los expertos que es mejor repetir un mismo mensaje tres veces que decir tres mensajes distintos. Y no les falta razón.
En el mundo del arte hay muchos, muchísimos aspectos que se repiten: desde los motivos recurrentes en las colecciones de cuentos (desgranado este tema en otro artículo dedicado por esta publicación), hasta motivos musicales que van apareciendo en diversos momentos clave en la misma película (recordemos por ejemplo "El bueno, el feo y el malo"), hasta frases que dicen los personajes o recursos o patrones que se mantienen fijos o repetidos tanto en la literatura, como en la pintura o en el cine.
En música, recordemos un arte franco que gusta o no gusta, la propia melodía en su conjunto (o sea el tema completo de un determinado pasaje sonoro), tiene repeticiones de motivos que vienen y van, vuelven, se vuelven a ir, y así, descartando el ya consabido y también tratado frecuentemente en este medio de comunicación estribillo (en italiano la palabra en cuestión es quizá más evocadora para el tema que tratamos en cuestión, el "ritornello" o retorno), que es una vuelta al motivo principal y destacado de una obra eminentemente cantada como puede ser la canción popular contemporánea.
Mismamente el propio J. R. R. Tolkien tituló su obra cumbre, El hobbit, como "The Hobbit, or there and back again" (algo así como "El Hobbit, o el ir y venir otra vez"), que frecuentemente se abrevia como El Hobbit, y que pertenece este a la saga The Lord of the Rings (El señor de los anillos, vaya).
En cine de animación, el productor americano Walt Disney (¿sabe el lector de quién estamos hablando?) se empeñaba en utilizar poco este recurso, la repetición, por lo que hay pocas recurrencias en sus películas más allá de, quizá, algunos motivos literarios que se repetían debido a las fuentes, no al propio hecho de la producción de las películas. Es difícil encontrar patrones de repetición en sus películas aunque haberlos, los hay, como se suele decir. Hoy en día vemos esta particularidad como algo, quizá, un poco barroco, sin tratar de desmerecer para nada su obra, simplemente siendo objetivos.
Por contra el productor de cine que escribe estas líneas, Pedro Alonso Pablos, usa y abusa de este recurso en varios planos de la cinematografía: algunas escenas muestran personajes actuando en bucles, otras escenas repiten ciertos elementos, y así.
A veces la repetición no es muy apreciada, quizá literariamente conviene no repetir las mismas palabras en una misma frase u oración, a no ser que deliberadamente se quiera poner el foco en ellas, y un exceso de este recurso también en el cine puede llegar a cansar un poco, si no tiene este una dirección o finalidad determinada.
Literariamente, y llegando aproximadamente a la mitad de la vida, el lector empedernido aprecia que no tiene nuevas obras que degustar y comienza la preciosa e inigualable tarea de releer, es decir, volver a las obras que le gustan, como bien decía el insigne escritor español Pío Baroja.
Para terminar, y si alguien todavía no tiene claro que la repetición existe, debe existir, y es en muchos casos producente (aunque en otros no, ahí está el saber hacer del artista), podemos referirnos al siguiente hecho: imaginemos que nuestra pareja es una supermodelo y que pasamos los días con ella, ¿no será un placer levantarse cada mañana y vivir en una especie de "día de la marmota"? Pues eso.
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