Se acerca el vencimiento de copyright de Mickey Mouse, una vez más. ¿Será ésta la definitiva?
11 de Junio de 2017; redacción Arscodex
Mucho se ha escrito sobre el vencimiento de copyright del ratón -probablemente- más conocido del mundo: Mickey Mouse, creado por el dibujante y empresario americano Walt Disney en los años 20-30 del siglo pasado. Pues bien, después de alargar el copyright en EEUU no sé si una o dos veces por este motivo, se acerca una fecha, 2023, que podría ser definitiva -o no- para que el ratón pasara definitivamente al dominio público -parcialmente, puesto que la compañía matriz tiene registradas muchas marcas comerciales en torno al ratón y su condición de marca renombrada le daría muchos beneficios-.
Cabe abordar este tema desde muchos puntos de vista, y nosotros comenzaremos particularmente desde uno, y es la anomalía histórica que está produciendo este fenómeno. Un ratón está forzando a que el copyright siga vigente de manera casi eterna. En principio se debe a que Walt Disney tenía una condición de empresario muy fuerte, quizá reforzada porque en EEUU sin dinero no puedes casi ni respirar. Por lo tanto ligó sus creaciones artísticas al hecho económico -para nuestro gusto- demasiado. Y por ello creó una empresa que lleva su nombre, que hoy día cotiza en el índice más prestigioso del mundo, con una sólida trayectoria, puntualmente en estas semanas a la baja pero quizá eso no importe demasiado a largo plazo. Por así decirlo Mickey Mouse es una máquina de hacer dinero pero, ¿es esto lo que realmente esperamos de una creación artística?
Giremos un poco el caleidoscopio y veámoslo todo ahora desde el punto de vista europeo. Europa lleva más de 20 siglos creando propiedades intelectuales que incluyen algunas de las más conocidas, como las obras de Miguel Ángel o Don Quijote de Cervantes, pero también Shakespeare y muchas más. Deberíamos preguntarnos cuánto dinero le pagaron al mencionado Miguel Ángel en toda su vida por realizar las obras escultóricas que creó y también sus pinturas, o sus obras arquitectónicas. Podemos preguntarnos qué hizo Shakespeare con el dinero que ganó de su compañía de teatro itinerante, o lo poco que le llegaría a Cervantes al final de sus días de la comercialización de su Don Quijote, esa obra hechizadamente popular en su tiempo.
Desde el punto de vista europeo la cosa está clara: El copyright debería extinguirse en 2023, por muchos motivos, principalmente por el que se ha comentado antes, pero también porque gran parte de la creación de Walt Disney se basa en el dominio público previo, y expolia de manera especial los cuentos de Europa central, principalmente los de un escritor particular cuyo legado está en el dominio público: Hans Christian Andersen.
Por ello es verdad que la compañía de Disney, que vista desde la perspectiva europea podría denominarse una "fundación con esteroides", ha hecho y hará "lobby" a favor de sus intereses y puede llegar a cambiar la ley -en EEUU-. Pero el mundo... El mundo es muy grande, y no sabemos si va a tener dinero suficiente también para hacer "lobby" en Europa, o demás zonas del mundo que han firmado de alguna u otra manera el tratado de Berna. Desde el punto de vista europeo y vistos los antecedentes, la extensión del Copyright de Mickey Mouse más allá de 2023 sería un chiste y objetivamente confronta con los intereses de la metrópoli clásica. En cualquier caso, si nos atenemos a las exigencias europeas de derechos de autor, sería en 2036 cuando definitivamente los derechos de los personajes de Disney pasarían a dominio público (70 años después de la fecha de defunción del autor que en este caso fue en 1966). Quizá algunas producciones animadas concretas ya estarán, solo lo que es la producción específica, en el dominio público cuando eso ocurra, pero los personajes y dibujos en los que se basan las películas teóricamente tienen fecha aproximada fijada: ~2036.
Si no se extiende el copyright pero se ata con marcas la creación, debemos comprender que esa marca será más débil que otras, puesto que se basa en un personaje de dominio público, como ocurre con una marca de quesos Don Quijote en España. Estos propietarios de marcas deben saber que su marca es como hemos comentado, efectivamente más débil.
En definitiva, que este asunto está por un lado jugando con la idea capitalista de rentabilizar y mezclar con el dinero el tema artístico, digamos "a la americana", y esto confronta totalmente con lo que se ha venido haciendo hasta ahora "a la europea". Y es que el ratón se resiste a entrar en la eternidad, parece como si quisiera estar vivo siempre, parece como si Walt Disney tuviera el miedo que todo artista importante tiene, ese miedo al olvido tan característico.
A efectos prácticos y relacionando este tema con los intereses de esta publicación, objetivamente nos resulta irrelevante, puesto que el grupo creativo que sustenta el texto que estás leyendo tiene los mecanismos para llevar a cabo su cometido independientemente del dinero. Es decir, para hacer arte nosotros necesitamos herramientas que hoy son de uso común, unos pinceles digitales y con eso nos basta. Pero objetivamente también, desde el punto de vista histórico, veríamos con buenos ojos la definitiva entrada total o parcial, por lo menos en Europa y a ser posible en otros lugares, del insigne ratoncito, ese roedor con miedo desmesurado a la muerte y al olvido.
Cabe abordar este tema desde muchos puntos de vista, y nosotros comenzaremos particularmente desde uno, y es la anomalía histórica que está produciendo este fenómeno. Un ratón está forzando a que el copyright siga vigente de manera casi eterna. En principio se debe a que Walt Disney tenía una condición de empresario muy fuerte, quizá reforzada porque en EEUU sin dinero no puedes casi ni respirar. Por lo tanto ligó sus creaciones artísticas al hecho económico -para nuestro gusto- demasiado. Y por ello creó una empresa que lleva su nombre, que hoy día cotiza en el índice más prestigioso del mundo, con una sólida trayectoria, puntualmente en estas semanas a la baja pero quizá eso no importe demasiado a largo plazo. Por así decirlo Mickey Mouse es una máquina de hacer dinero pero, ¿es esto lo que realmente esperamos de una creación artística?
Giremos un poco el caleidoscopio y veámoslo todo ahora desde el punto de vista europeo. Europa lleva más de 20 siglos creando propiedades intelectuales que incluyen algunas de las más conocidas, como las obras de Miguel Ángel o Don Quijote de Cervantes, pero también Shakespeare y muchas más. Deberíamos preguntarnos cuánto dinero le pagaron al mencionado Miguel Ángel en toda su vida por realizar las obras escultóricas que creó y también sus pinturas, o sus obras arquitectónicas. Podemos preguntarnos qué hizo Shakespeare con el dinero que ganó de su compañía de teatro itinerante, o lo poco que le llegaría a Cervantes al final de sus días de la comercialización de su Don Quijote, esa obra hechizadamente popular en su tiempo.
Desde el punto de vista europeo la cosa está clara: El copyright debería extinguirse en 2023, por muchos motivos, principalmente por el que se ha comentado antes, pero también porque gran parte de la creación de Walt Disney se basa en el dominio público previo, y expolia de manera especial los cuentos de Europa central, principalmente los de un escritor particular cuyo legado está en el dominio público: Hans Christian Andersen.
Por ello es verdad que la compañía de Disney, que vista desde la perspectiva europea podría denominarse una "fundación con esteroides", ha hecho y hará "lobby" a favor de sus intereses y puede llegar a cambiar la ley -en EEUU-. Pero el mundo... El mundo es muy grande, y no sabemos si va a tener dinero suficiente también para hacer "lobby" en Europa, o demás zonas del mundo que han firmado de alguna u otra manera el tratado de Berna. Desde el punto de vista europeo y vistos los antecedentes, la extensión del Copyright de Mickey Mouse más allá de 2023 sería un chiste y objetivamente confronta con los intereses de la metrópoli clásica. En cualquier caso, si nos atenemos a las exigencias europeas de derechos de autor, sería en 2036 cuando definitivamente los derechos de los personajes de Disney pasarían a dominio público (70 años después de la fecha de defunción del autor que en este caso fue en 1966). Quizá algunas producciones animadas concretas ya estarán, solo lo que es la producción específica, en el dominio público cuando eso ocurra, pero los personajes y dibujos en los que se basan las películas teóricamente tienen fecha aproximada fijada: ~2036.
Si no se extiende el copyright pero se ata con marcas la creación, debemos comprender que esa marca será más débil que otras, puesto que se basa en un personaje de dominio público, como ocurre con una marca de quesos Don Quijote en España. Estos propietarios de marcas deben saber que su marca es como hemos comentado, efectivamente más débil.
En definitiva, que este asunto está por un lado jugando con la idea capitalista de rentabilizar y mezclar con el dinero el tema artístico, digamos "a la americana", y esto confronta totalmente con lo que se ha venido haciendo hasta ahora "a la europea". Y es que el ratón se resiste a entrar en la eternidad, parece como si quisiera estar vivo siempre, parece como si Walt Disney tuviera el miedo que todo artista importante tiene, ese miedo al olvido tan característico.
A efectos prácticos y relacionando este tema con los intereses de esta publicación, objetivamente nos resulta irrelevante, puesto que el grupo creativo que sustenta el texto que estás leyendo tiene los mecanismos para llevar a cabo su cometido independientemente del dinero. Es decir, para hacer arte nosotros necesitamos herramientas que hoy son de uso común, unos pinceles digitales y con eso nos basta. Pero objetivamente también, desde el punto de vista histórico, veríamos con buenos ojos la definitiva entrada total o parcial, por lo menos en Europa y a ser posible en otros lugares, del insigne ratoncito, ese roedor con miedo desmesurado a la muerte y al olvido.
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