¿Está la cantidad reñida con la calidad en el mundo del arte?
03 de Septiembre de 2021; redacción Arscodex
En esta ocasión venimos a reseñar la importancia de no excederse en el número de creaciones para una persona creativa, puesto que casi en todos los casos un exceso de cantidad en la producción de obras supone una merma en la calidad de las mismas.
Aunque hay algunos ejemplos que muestran lo contrario. Por ello cada creador, como decimos, debe medir sus fuerzas y ver si realmente será capaz de introducir sus creaciones en el escaso, constreñido y apelotonado espacio que hay dentro del mundo del Arte con mayúsculas, es decir, esa zona del arte donde todo el mundo conoce las obras que hay en ella, queremos decir, donde las obras son famosas mundialmente.
Así, podemos ver que en algunos casos no hay merma en la calidad cuando hay cantidad. Es el caso de Velázquez, el pintor tranquilo, ya que, habiéndonos dejado más de 100 obras, éstas son geniales una a una y se pueden disfrutar y apreciar casi todas. Y es que hay que ser muy genio para conseguir que la cantidad no merme la calidad, como es el caso del mentado pintor.
En música podemos mencionar, por ejemplo, a Mozart, que ha insertado un buen número de composiciones propias en la historia de la música, sin merma de calidad; pero también podemos mencionar, en el otro lado, al trío Quintero, León y Quiroga, creadores de coplas andaluzas/españolas, cuyo número de composiciones supera el millar, habiéndose insertado al imaginario tres o cuatro de ellas; estos números están descompensados y existe una gran masa de coplas compuestas por ellos que son desconocidas para el gran público hoy día.
En cine es difícil que el gran público conozca o haya visto, como hemos comentado en otro artículo en este mismo medio, más de siete obras del mismo director/productor; se pueden dar casos excepcionales pero en general pocos hay. Así, mencionamos al director Pedro Almodóvar, que según algunas voces, se va repitiendo ya, habiendo superado la veintena de largometrajes dirigidos por él mismo; por lo tanto se aprecia una reducción en la calidad a largo plazo de su obra. Pero no solo ocurre esto con Almodóvar, otro peso pesado procedente del país del sol naciente, Akira Kurosawa, tiene una treintena de largometrajes en su haber y aunque muchos tienen mucha calidad, el espectador medio no pasa de ver, a lo sumo, tres de ellos.
La empresa fundada por Walt Disney, que se esfuerza en mantener viva la llama de este creador mencionado, y haciendo uso del marcado carácter colectivo que tienen sus obras, se encuentra en un momento delicado ya que por obligación empresarial se ve obligada a lanzar una película cada tres meses, con la consecuente merma en la calidad de las mismas. Es como un continuo donde van saliendo pelis cada muy poco tiempo y sí, algunas están muy bien, pero otras se esconden en el abismo de lo desconocido una vez pasa su momento de gloria (el momento del lanzamiento).
En el mundo de la literatura pura y dura podemos mencionar a Shakespeare, que con sus siete obras o así más conocidas reduce el espectro de creaciones geniales que pueden proceder de una sola mente pensante. Hay otro ejemplo, patrio, en la literatura, y es la figura de Lope de Vega, llamado "Monstruo de la naturaleza" o "Fénix de los ingenios", cuyos números están descompensados: más de 300 obras de teatro escritas de las cuales se leen aproximadamente 2 ó 3 en la actualidad.
En conclusión, que lo que antes mencionamos en este mismo artículo se aplica en todos los casos: cada creador debe medir sus fuerzas para saber cuántas obras va a ser capaz de instalar en el reñido mundo del Arte con mayúsculas, el arte que todos conocemos, o lo que es lo mismo: hay que ser muy genio para ofrecer cantidad sin que merme la calidad.
Aunque hay algunos ejemplos que muestran lo contrario. Por ello cada creador, como decimos, debe medir sus fuerzas y ver si realmente será capaz de introducir sus creaciones en el escaso, constreñido y apelotonado espacio que hay dentro del mundo del Arte con mayúsculas, es decir, esa zona del arte donde todo el mundo conoce las obras que hay en ella, queremos decir, donde las obras son famosas mundialmente.
Así, podemos ver que en algunos casos no hay merma en la calidad cuando hay cantidad. Es el caso de Velázquez, el pintor tranquilo, ya que, habiéndonos dejado más de 100 obras, éstas son geniales una a una y se pueden disfrutar y apreciar casi todas. Y es que hay que ser muy genio para conseguir que la cantidad no merme la calidad, como es el caso del mentado pintor.
En música podemos mencionar, por ejemplo, a Mozart, que ha insertado un buen número de composiciones propias en la historia de la música, sin merma de calidad; pero también podemos mencionar, en el otro lado, al trío Quintero, León y Quiroga, creadores de coplas andaluzas/españolas, cuyo número de composiciones supera el millar, habiéndose insertado al imaginario tres o cuatro de ellas; estos números están descompensados y existe una gran masa de coplas compuestas por ellos que son desconocidas para el gran público hoy día.
En cine es difícil que el gran público conozca o haya visto, como hemos comentado en otro artículo en este mismo medio, más de siete obras del mismo director/productor; se pueden dar casos excepcionales pero en general pocos hay. Así, mencionamos al director Pedro Almodóvar, que según algunas voces, se va repitiendo ya, habiendo superado la veintena de largometrajes dirigidos por él mismo; por lo tanto se aprecia una reducción en la calidad a largo plazo de su obra. Pero no solo ocurre esto con Almodóvar, otro peso pesado procedente del país del sol naciente, Akira Kurosawa, tiene una treintena de largometrajes en su haber y aunque muchos tienen mucha calidad, el espectador medio no pasa de ver, a lo sumo, tres de ellos.
La empresa fundada por Walt Disney, que se esfuerza en mantener viva la llama de este creador mencionado, y haciendo uso del marcado carácter colectivo que tienen sus obras, se encuentra en un momento delicado ya que por obligación empresarial se ve obligada a lanzar una película cada tres meses, con la consecuente merma en la calidad de las mismas. Es como un continuo donde van saliendo pelis cada muy poco tiempo y sí, algunas están muy bien, pero otras se esconden en el abismo de lo desconocido una vez pasa su momento de gloria (el momento del lanzamiento).
En el mundo de la literatura pura y dura podemos mencionar a Shakespeare, que con sus siete obras o así más conocidas reduce el espectro de creaciones geniales que pueden proceder de una sola mente pensante. Hay otro ejemplo, patrio, en la literatura, y es la figura de Lope de Vega, llamado "Monstruo de la naturaleza" o "Fénix de los ingenios", cuyos números están descompensados: más de 300 obras de teatro escritas de las cuales se leen aproximadamente 2 ó 3 en la actualidad.
En conclusión, que lo que antes mencionamos en este mismo artículo se aplica en todos los casos: cada creador debe medir sus fuerzas para saber cuántas obras va a ser capaz de instalar en el reñido mundo del Arte con mayúsculas, el arte que todos conocemos, o lo que es lo mismo: hay que ser muy genio para ofrecer cantidad sin que merme la calidad.
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